La Cuenca vaciada

El mapa que muestra cómo la provincia de Cuenca se ha despoblado en 70 años

Muchos municipios se encuentran en una especie de muerte crónica. Desde hace años no nacen niños y en los pocos donde sí ocurre o ha ocurrido en los últimos lustros los jóvenes no desarrollan en sus municipios un proyecto vital por falta de oportunidades y emigran a otros lugares en busca de ellas

Así ha evolucionado la provincia de Cuenca desde los años 50. Foto - @josesaizvalero

A pesar de que la apariencia en verano de los pueblos conquenses es de pura vida, lo cierto es que la provincia de Cuenca es una de las que más nota el fenómeno de la despoblación en España. De hecho la mitad de la población nacida en la provincia vive fuera. Y es que Cuenca ha perdido el 41 por 100 de sus habitantes en los últimos 70 años. El éxodo rural, primero de los cincuenta y luego de los setenta, hizo mella en la población conquense, pero esa tendencia se sigue sin revertir.

La provincia de Cuenca está justo entre dos grandes polos de atracción de población por las oportunidades que ofrecen, Madrid y Valencia, y los conquenses siguen mirando de reojo a estos lugares y migrando en busca de un horizonte con menos incertidumbres.

En la cabecera de esta información os mostramos un mapa realizado por el tuitero @josesaizvalero, en el que muestra cómo ha evolucionado la población conquense en las últimas siete décadas. Un periodo en el que la sociedad ha evolucionado muchísimo, las ciudades siguen captado a la población rural y precisamente de eso es de lo que carece Cuenca: de ciudades. Solo la capital y Tarancón -por los pelos- podrían tener esa denominación en esa provincia y de hecho son de las pocas poblaciones que han ganado habitantes en todo este tiempo.

Cuenca ha duplicado su población en este tiempo, empujada por el ensanche de la administración pública, el turismo y los servicios, porque la industria sigue siendo la pata que cojea en la mesa conquense. La ciudad ha pasado de los casi 25.000 habitantes que tenía en 1950 a los más de 55.000 que viven en la actualidad.

En Tarancón viven unas 15.000 personas, una cifra que también duplica la de 1950, puesto que entonces eran 6.750 los taranconeros.

Pero el computo total de la provincia es muy negativo. Mientras que en 1950 la provincia contaba con 340.549 habitantes, en 2018 los censados descendían hasta los 197.222, nada más y nada menos que un 41 por 100 menos. Todos estos datos han sido extraídos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La Alcarría y la Serranía agonizan

Dos comarcas conquenses son las más castigadas por la despoblación: la Alcarría y la Serranía. En estos lugares la mayoría de los pueblos se encuentran en declive y muchos de ellos han perdido más de la mitad de la población en este tiempo. Algo mejor es la situación en los pueblos de La Mancha y Manchuela, donde la bajada de población es menos acuciante.

En los lugares más cercanos a Valencia y por donde discurre la A-3, como Motilla del Palancar o Iniesta, los pueblos crecen, hay nuevas inversiones y oportunidades. También en los cercanos a Madrid, como es el caso de Tarancón.

Pero la agonía se extiende por muchos lugares de la provincia y si en 1950 no había ningún pueblo de menos de 100 habitantes, ahora se cuentan por decenas.

Estos municipios se encuentran en una especie de muerte crónica. Desde hace años no nacen niños y en los pocos donde sí ocurre o ha ocurrido en los últimos lustros los jóvenes no desarrollan en sus municipios un proyecto vital por falta de oportunidades y emigran a otros lugares en busca de ellas.