Por la sequía y el descenso del Acuífero 23

Las Tablas de Daimiel se quedan sin agua, con solo 89 hectáreas inundadas

La pérdida de agua por evaporación y la ausencia de la descarga natural de agua debido al descenso de los niveles freáticos del Acuífero 23 como consecuencia de la campaña de riego, han dejado en una "cada vez más complicada situación" este espacio protegido

Así están las Tablas de Daimiel. Qué pena. Foto - EFE/ Mariano Cieza Moreno

El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel se está quedando sin agua como consecuencia del período seco que afecta a la Península Ibérica y del descenso continuado que viene experimentando en los últimos años el Acuífero 23, el gran almacén de agua subterránea que abastece este espacio protegido.

Según ha explicado el director del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, Carlos Ruiz de la Hermosa, en la actualidad el parque sólo tiene inundadas 89 de las 1.750 hectáreas susceptibles de estarlo.

Desde el inicio de la primavera hasta principios del mes de octubre el descenso de los niveles de encharcamiento ha sido progresivo desde las 600 hectáreas hasta las menos de 100 al día de hoy.

Al inicio de la primavera el parque nacional aún recibía aportes de agua del río Guadiana, que cesaron unas semanas después.

La pérdida de agua por evaporación y la ausencia de la descarga natural de agua debido al descenso de los niveles freáticos del Acuífero 23 como consecuencia de la campaña de riego, han dejado en una «cada vez más complicada situación» este espacio protegido.

Según el presidente de la CHG del Guadiana, Samuel Moraleda, el vaciado del Acuífero 23, de septiembre de 2018 a septiembre de 2019, estaría rondando los 200 hectómetros cúbicos.

Un descenso que se añadiría al registrado ya en su último informe de finales del año 2018 del IGME sobre el estado que presentaba el Acuífero 23, que cifraba que existía ya un déficit de agua de 1.125 hectómetros cúbicos, al haber registrado las tres masas de agua que lo componen un descenso entre los años 1980 y 2018 de nueve metros sobre el que sería su nivel normal.

Según este informe, aunque el año hidrológico 2017-2018, que fue clasificado como húmedo en todas las estaciones pluviométricas, rompió la secuencia de cuatro años hidrológicos secos (2013-2017), las precipitaciones no tuvieron su reflejo en la recuperación del acuífero.

De hecho, los niveles piezométricos reflejaron entonces un descenso generalizado con respecto al año anterior de 0,82 metros en la masa de agua Mancha Occidental I, de 2,69 metros en la masa de agua Mancha Occidental II, y de 3,34 metros en la masa de agua Rus-Valdelobos.

El director del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, Carlos Ruiz, ha señalado que el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del parque contempla que se promueva la restauración del funcionamiento hidrológico natural del Alto Guadiana avanzando en la recuperación de la funcionalidad de los Ojos del Guadiana aportando al menos 38,25 Hm3/año, a su paso por el paraje Zuacorta, al parque nacional conforme a lo establecido en la memoria del mencionado Plan Hidrológico.

En tanto que se recupera la funcionalidad hidrológica natural del Alto Guadiana, el PRUG recoge que el Organismo de Cuenca garantizará los aportes de caudales para la inundación y conservación de la biocenosis del parque nacional mediante una aportación regular a partir del acueducto Tajo-Segura, intentando reproducir el régimen de inundación natural del humedal.

De esta manera, se establece como objetivo mínimo de inundación alcanzar 1.400 hectáreas inundadas a comienzos de primavera y de 600 hectáreas a finales del verano.

El PRUG también recoge que cuando estas medidas no puedan ser aplicadas, se procederá a la puesta en servicio de la batería de sondeos del Parque Nacional con el objetivo de evitar la autocombustión de las turbas del Parque Nacional.