Solo queda la fosa de cimentación

Los restos hallados en plaza de toros de Ciudad Real no son de la muralla porque se destruyó en los 40

"Los muros que han aparecido en las catas son las cimentaciones de las casas que se construyeron tras derribar la muralla", tal y como ha asegurado el concejal de Urbanismo de Ciudad Real tras los estudios arqueológicos que se han realizado en la zona

Fosa de cimentación de la muralla, junto a la plaza de Toros.

El concejal de Urbanismo, Alberto Lillo, ha dado a conocer hoy que los hallazgos que se han producido en la zona de la plaza de toros es la fosa de cimentación por donde discurrió el recinto amurallado medieval de la ciudad, pero ha matizado que “no son restos de muralla, ya que ésta se destruyó en los años 40”.

Acompañado del arquitecto municipal, Emilio Velado, y del arqueólogo Miguel Ángel Hervás, Lillo ha explicado que las tres catas arqueológicas que se han realizado han hecho que se descubra este foso donde se asentaban los cimientos de la muralla, si bien “los muros que han aparecido en las catas son las cimentaciones de las casas que se construyeron tras derribar la muralla”.

Una muralla de 2,4 metros de la que solo que el “recuerdo”

El edil ha señalado que al intervenir en esta zona donde transcurría la muralla se encargaron estos estudios arqueológicos que han dejado ver “la huella de dónde estaba el recinto amurallado, con una anchura de 2,40 metros de ancho, que en los años 40 se desmontó, y lo que nos queda es ese recuerdo”.

Ha comentado que tras constatar la situación, continuarán las obras de remodelación de la plaza de toros que tienen una inversión de 600.000 euros y con las que el Ayuntamiento pretende relanzar este barrio de la ciudad.

Eso, ha comentado, no impedirá que se protejan estos vestigios para su conservación, y ha señalado que “en el pavimento que se podrá en superficie, se marcará por dónde discurría la muralla para su conocimiento por parte de los vecinos y vecinas de Ciudad Real”.

El arqueólogo responsable de las catas ha explicado que de la muralla de Ciudad Real existe mucha documentación escrita, gráfica y planos antiguos, y los datos indican que un tramo pasaba junto a la ronda en el entorno del coso taurino.

Y en el primer sondeo realizado se encontró la fosa de cimentación de la muralla de 2,40 de espesor y 1,20 de profundidad, que está escavada en el sustrato geológico, y que según Hervás “tiene numerosos datos que nos permiten interpretarla como tal”.

“El interior de esta fosa aparece revestido de una costra de mortero, que serían los residuos del material de trabazón de este cimiento. Además en la fosa había mortero disgregado y piedras sueltas procedentes del expolio de la muralla, y el resto de la fosa estaba relleno por una masa de basura industrial”, ha señalado.

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Fosa de cimentación de la muralla de Ciudad Real.

Además, utilizando los antiguos planos topográficos de la muralla medieval de 1857, 1886 y de 1925, se han superpuesto con el plano previo a la demolición de las viviendas que había en la zona.

Así se ha podido comprobar, ahora también con estas evidencias el discurrir de la muralla por esta zona sobre el terreno, encontrando el cimiento de la fachada oeste de las viviendas demolidas y un muro intermedio.