No garantizan que sea potable

Pulgar mezclará agua del Torcón y de los pozos para garantizar el suministro a los vecinos

Las restricciones de agua para uso doméstico en la Mancomunidad Cabeza del Torcón han llegado a los municipios de la comarca y algunos ayuntamientos como el de Pulgar ya han comunicado una cosa: con 200 litros por persona al día no se garantiza el suministro a todos los vecinos, por lo que han tenido que adoptar esta medida excepcional.

Depuradora de aguas en el embalse del Torcón II, en Menasalbas. Foto - Rebeca Arango

El Ayuntamiento de Pulgar mezclará a partir de mañana, 9 de noviembre, el agua del Torcón II con el agua del pozo del Prado, de propiedad municipal, como medida excepcional para garantizar el suministro a los vecinos del municipio. El alcalde del municipio, Rubén Calvo, afirma a encastillalamancha.es que con el uso restringido de 200 litros por persona al día, “no se puede garantizar el suministro a los vecinos de Pulgar”, por lo cual se ha adoptado, este incremento de agua en los depósitos de parte de los pozos de la red 4.

Pulgar incrementará en 100 litros por persona al día este uso restringido, por lo que la reserva de agua para uso doméstico al día será de unos 470 metros cúbicos, aproximadamente, en todo el municipio, aunque aparte queda el agua de uso industrial, cuyas cantidades son más grandes. Estiman que 100 metros cúbicos sería lo necesario para complementar la asignación diaria de agua aportada por el pozo del Prado.

No está garantizado que sea agua potable

A pesar de esta medida, que ha sido comunicada en un Bando municipal firmado por el alcalde, el propio Consistorio no puede asegurar “que dicha mezcla cumpla los requisitos de potabilidad requeridos”; es decir, que no aseguran que de la mezcla entre estas dos aguas se obtenga una para uso de boca.

Por ello, recomiendan que no se utilice dicho agua “para beber, cocinar o cualquier uso que introduzca el agua en la cadena alimentaria”, según señalan, aunque sí se podrá usar para otros usos domésticos.

Calvo comenta que las restricciones que se han producido desde el lunes 6 de noviembre han sido “tristemente asumidas por los vecinos”, ya que en el pueblo se esperaba que esta “agonía” se fuera a alargar.