"En otoño, Castilla-La Mancha"

Roberto Perea, navajas de Albacete en Tavera, el lugar donde nació Farcama

Dos navajas de Albacete son la elección y la recomendación del presidente de los artesanos de la región para los lectores de "En otoño, Castilla-La Mancha". Las muestra en la primera sede de la feria, el hospital de Tavera

Foto - Rebeca Arango

El presidente de la Federación de Artesanos de Castilla-La Mancha, Roberto Perea, ha elegido navajas de Albacete como artesanía para mostrar a los lectores de “En Otoño, Castilla-La Mancha”. Y posa con ellas ante el hospital Tavera, la sede del Archivo de la Nobleza en Toledo, pero también el lugar donde comenzó Farcama.

 

El precioso claustro de este singular edificio renacentista fue la sede de las primeras ferias de artesanía 37 años atrás, cuando nadie imaginaba la dimensión que llegaría a cobrar Farcama.

Tavera, donde empezó Farcama

“Tavera es emblemático en la artesanía de Castilla-La Mancha, porque aquí empezó todo”. Está muy cerca de la sede actual de la feria y su visita permitirá ver no solo una grandiosa obra arquitectónica sino una interesante colección pictórica y de mobiliario renacentista, con cuadros de genios de la pintura como El Greco, Luca Giordano, Zurbarán, Tintoretto, Pantoja de la Cruz, Carreño de Miranda o Sánchez Coello.

Los zapatos que llevo están hechos en Portillo; la cartera, en Ventas con Peña Aguilera; el cinturón, en Urda… A mí la artesanía siempre me acompaña

Curiosamente él, ceramista de oficio en Talavera, ha elegido navajas de Albacete. Y dos muy especiales. Las navajas tienen un significado especial para Perea. Una porque es el regalo del hijo de uno de los maestros artesanos del sector (es la que aparece en el estuche). La segunda, grabada al ácido con su nombre, es la primera y, por lo tanto, el punto de partida de su colección.

 

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Roberto Perea, presidente de Federación de Artesanos de Castilla-La Mancha.

 

En cualquier caso, relata Perea, “la artesanía está alrededor de mi vida totalmente. Los zapatos que llevo están hechos en Portillo; la cartera, en Ventas con Peña Aguilera; el cinturón, en Urda; el billetero, también de Ventas con Peña Aguilera. En fin… A mí la artesanía siempre me acompaña”.

La tradición de las navajas de Albacete viene desde el siglo XVIII y su fama trasciende cualquier frontera. Declarada Bien de Interés Cultural con la Categoría de Bien Inmaterial, la navaja de Albacete es apreciada por su acero, sus bellas empuñaduras y pesa sobre ella una leyenda que sigue circulando y es que no se puede regalar a un amigo. Siempre se ha de pagar un precio, aunque sea simbólico.

Perea elige navajas de Albacete, una de ellas grabada al ácido con su nombre y punto de partida de su colección