Tal y como adelantó encastillalamancha.es

El lamento de la Real Academia por el cierre del convento de las Capuchinas, en Toledo

"Colección de pintura (El Greco, Claudio Coello, Tristán, Ricci, etc.) orfebrería, artes textiles suntuarias, cerámica de Talavera (s. XVII), biblioteca… No menos importante es el archivo, imprescindible para conocer la historia de este convento y más aún de Toledo: este es un tesoro que Toledo no puede perder, no puede ser despojado de él"

Convento de las Capuchinas, en Toledo. Foto - Rebeca Arango

Lo adelantó encastillalamancha.es a principios de enero (ver la información) y ahora la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo ha mostrado su lamento. Hablamos del cierre del convento toledano de las Madres Capuchinas, en la plaza del mismo nombre, “que en 2021  se cumplirá el 350 aniversario de su consagración. Impulsado por el cardenal Pascual de Aragón, destaca por su colección de patrimonio artístico de origen napolitano”.

Y es que atesora “una notable colección de arte barroco y un importante archivo, estudiado por historiadores como Juan Nicolau y Emilia Alba, cuyo futuro podría verse amenazado después de permanecer durante casi 350 años en esta ciudad, desde la consagración del convento en 1671″.

Las Capuchinas, la memoria y el ingente patrimonio cultural que han generado

La Real Academia finalizó el curso 2016-2017 “realizando un llamamiento a las administraciones, a la Iglesia y a toda la sociedad civil para que estos edificios no desaparezcan y permanezcan vivos, custodiando de la mejor manera posible la memoria y el ingente patrimonio cultural que han generado”. Pero, recuerdan, “desgraciadamente, ninguno de los encuentros, mesas redondas ni demás iniciativas públicas organizadas en los últimos años con el fin de revertir la situación a la que se enfrentan los conventos toledanos ha tenido éxito”.

Es por lo que entienden que “es más necesario que nunca enfrentarse a este grave problema para el patrimonio y la propia identidad cultural de Toledo sin paños calientes. Futuros congresos, campañas o grupos de trabajo difícilmente podrán tener éxito si son concebidos sin más ambición que la de recorrer lugares comunes o deseos utópicos relacionados con aspectos como el arte sacro, la congestión turística o la falta de vocaciones”.

Y concluyen que “es necesario reunir a especialistas que den luz a materias tan específicas como el Derecho Canónino, la especulación en el mercado de este tipo de inmuebles o la compraventa de antigüedades religiosas. Expertos que den respuesta a cuestiones sobre las que ya no cabe esperar y que amenazan seriamente, incluso irreversiblemente, la conservación de nuestro patrimonio. La Real Academia ofrece sus instalaciones como espacio para estos debates críticos y se compromente a impulsar y participar en cuantas iniciativas sean necesarias”.

“¡SOS…! Algo se nos muere en Toledo”

A continuación, ofrecemos, íntegro, el artículo “¡SOS…! Algo se nos muere en Toledo”, escrito por Emilia Alba González, doctora en Historia y académica correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo:

“Otro convento se cierra. Con pesar recibo la noticia de que el convento de San José de Carmelitas Descalzas, la quinta fundación de Santa Teresa, cierra sus puertas, y es posible que lo ocupe otra comunidad de Carmelitas que en la actualidad está asentada en el convento que fue de las Capuchinas.

Todos sabemos que la comunidad de Capuchinas se marchó de Toledo. Y es que hay una realidad innegable: la falta de vocaciones a la vida contemplativa.

Es una página dolorosa. Otro convento se cierra, algo se nos muere.

Y el antiguo convento de Capuchinas se queda vacío, deshabitado, entregado a la ruina silenciosa, al olvido, al saqueo a hurtadillas… Asusta que puedan comenzar las pequeñas rapiñas y las grandes dejadeces de los que no se sienten observados.

Una de las mayores riquezas de Toledo son sus conventos. Testigos silenciosos de la historia de la ciudad, han permanecido imperturbables a lo largo del tiempo. Albergando y conservando tesoros de arte y cultura que son patrimonio no sólo de las comunidades religiosas sino de la Ciudad y de todos los toledanos.

El patrimonio artístico, cultural, etnográfico que encierra el convento de Capuchinas ¿no forma parte acaso del patrimonio de la ciudad de Toledo? Sabemos que la propiedad es de la Orden Capuchina pero Toledo puede ser una digna depositaria, una garante de la custodia, continuidad, conservación, restauración de ese riquísimo patrimonio.

Colección de pintura (El Greco, Claudio Coello, Tristán, Ricci, etc.) orfebrería, artes textiles suntuarias, cerámica de Talavera (s. XVII), biblioteca…

No menos importante es el archivo, imprescindible para conocer la historia de este convento y más aún de Toledo:

Este es un tesoro que Toledo no puede perder, no puede ser despojado de el.

Otra riqueza tan desconocida como valiosa la constituyen los objetos mandados por las monjas toledanas desde Méjico y que hacen del convento de la plaza Capuchinas un mini museo de América: bateas, bandejas, cuencos, jícaras, platos, búcaros, jarras, hueveras, vasijas, lacas mejicanas, cestería diversa, ceras, tecomates, terracotas, lienzos y mención aparte merecen las pinturas enconchadas, de las cuales el convento de Toledo posee tres y no catalogadas, de las que solo hay catalogadas 60 en el mundo.

No podemos darnos por vencidos antes de luchar, de agotar las posibilidades abiertas y tal vez ofrecidas por organismos eclesiásticos oficiales. La comprensión de nuestra historia encerrada en los conventos es parte integrante de nuestra realidad.

Sugiero dirigirse a la Orden Capuchina, al Arzobispado, al Ayuntamiento, a la Diputación y a la Junta de Castilla-La Mancha para que no quede en el olvido la situación de posible abandono de este convento que tanto representa en la historia de Toledo. Es necesario que esté en el ánimo de todos trabajar en la conservación del patrimonio cultural toledano, porque Toledo es una de las ciudades con mayor número de elementos patrimoniales. Todos somos responsables de nuestro patrimonio.

Recuerdo los versos de Salinas: “¡Ay cuántas cosas perdidas / que no se perdieron nunca!”.