Cebolla se repone de la riada

Un río de solidaridad con Cebolla: miles de libros en un día, una rifa de famosos...

encastillalamancha.es visita Cebolla cuatro días depués del desastre y, a pesar de que sus calles ya lucen limpias, todavía queda mucho por hacer en la localidad. Allí se pueden ver las cicatrices que dejó el agua con marcas en la calle Real a más de dos metros de altura. Pero entre la tragedia siempre brota la esperanza, una esperanza ejemplificada en una sociedad volcada en reponer la biblioteca y en echar un cable en lo que se necesite en esta pequeña localidad que todavía cura sus heridas

Así estaba la calle Real el domingo 9 y el miércoles 12

Cuando uno viaja a Cebolla desde Toledo por la carretera de La Puebla perece un día más en el ocaso del verano. Barbechos recién levantados que se entrelazan con olivares y rastrojos… Hasta que quedan pocos kilómetros para la localidad cebollana. Entonces, junto a cada acequia, cada cuneta y cada parcela aparece un sospechoso tomo de barro que nos indica que quizá llovió demasiado por allí. Pero tan solo hay que pasar la señal de “Cebolla” para ver que lo que pasó allí fue algo más que unas fuertes lluvias.

Nada más entrar al pueblo un puente cruza un pequeño arroyo. Por debajo de él un operario se encarga de quitar el metro de barro acumulado. Un poco más adelante, junto a un taller mecánico se encuentra un coche totalmente destrozado por la riada y otro al que esta llegó a tapar todo el capó.

Pero a pesar de estos primeros signos de la catástrofe, en Cebolla a simple vista parece que lo peor ya ha pasado. Sus calles están limpias, el ánimo de los vecinos ya les permite bromear y ahora ya solo queda esperar a ver si los seguros se hacen cargo de las cuantiosas pérdidas que ha provocado la riada y si el Gobierno de España concede la declaración de Zona Gravemente Afectada, lo que permitiría recuperar un mayor porcentaje de los enseres perdidos.

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Así estaba la calle Real el domingo 9 y el miércoles 12.

Las cicatrices que muestran la magnitud de la riada de Cebolla, en fotos

Las cicatrices del agua a más de dos metros de altura

Mientras Cebolla se cura las heridas que dejó la furia del agua, todavía hay cicatrices que muestran la magnitud de la riada. El problema de la localidad es crónico hasta que no se ejecute una obra ambiciosa que invierta la caprichosa codicia del ser humano, que decidió construir un pueblo justo en el cauce de un arroyo, el de la Sangüesa, que normalmente no lleva agua, pero que cuando llueve de forma torrencial en los pueblos que están un poco más altos siempre lleva una riada a esta localidad.

Además, justo la calle principal del pueblo, la que sufre la riada y por donde está soterrado el arroyo, está en un valle donde va a parar al agua que también cae en el mismo pueblo. Una concatenación de infortunios y de infravaloración a la madre naturaleza que es capaz de dejarnos imágenes como esta:

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Pero en la calle Real, la de la riada, todavía quedan espeluznantes muestras de lo que ocurrió el sábado 8 de septiembre. En el centro de salud hay marcas de agua a más de dos metros de altura. El arroyo de la Sangüesa, afluente del Tajo, tenían un cauce que ya le gustaría al río en muchos momentos del año.

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Marcas de agua a más de dos metro de altura junto a la biblioteca.

La inmensa solidaridad con Cebolla

La cara amable de las catástrofes naturales son las muestras de humanidad que saca a relucir la sociedad. En un pueblo volcado con la limpieza, donde hubo más de 300 voluntarios a los que solo les hacía falta un bocata y una coca-cola para aguantar las duras jornadas de pala y cepillo, cuatro días después de la catástrofe aún queda mucho por limpiar. Quizá no en las calles, pero sí en las casas, bodegas y garajes, donde las bombas extractoras de agua se afanan por secarlas.

Todavía queda mucho por limpiar“, lamenta la cajera del supermercado, a quien acompaña otra vecina de la localidad. “Lo peor de todo es que tenemos que dar gracias de que no haya ocurrido ninguna desgracia personal”, indica esta vecina, en relación con la lugareña a la que arrastró la riada. “Menos mal que se metió en la farmacia, si no la Isabel no lo cuenta“, asegura.

Las pérdidas han sido materiales ha sido muchas, pero ahora hay que ir tejiendo las redes para que quien lo ha perdido todo lo pueda recuperarlo. Los vecinos esperan que al ser declarada Zona Gravemente Afectada los seguros cubran mucho más del 20 por 100 de las pérdidas, que es el escasísimo porcentaje del que se hicieron cargo en la anterior riada. Además, el Gobierno de España tiene partidas pensadas para este tipo de catástrofes, por lo que si se les conceden podrán recuperar un poquito más.

Lo peor de todo es que tenemos que dar gracias de que no haya ocurrido ninguna desgracia personal

En el Ayuntamiento también van a crear un fondo de solidaridad con todas las donaciones que están recibiendo. Hay algunos casos de gente del pueblo que, como ellos no podían limpiar, decidieron dar una donación en efectivo. A ellas también se unieron el AMPA y otras solidarias iniciativas. Como la del Real de San Vicente, que va a rifar un cuadro y los fondos irán destinados a Cebolla. También uno de los vecinos ilustres de la localidad, aunque sea de Los Cerralbos, el exlocutor deportivo José Ángel de la Casa, quien se ha volcado para ayudar y va a organizar una rifa junto con algunos exmadridistas como Michel, Romay y Señor en las fiestas de Los Cerralbos. En otras localidades cercanas, como en Lucillos, van a realizar un bingo solidario también con destino Cebolla, tal y como cuenta a encastillalamancha.es la alcaldesa de la localidad, Silvia Díaz, junto con dos de las integrantes de su equipo de Gobierno, Sonia y Sandra.

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Así estaba la plaza del pueblo el domingo 9 y el miércoles 12.

Hay más muestras de solidaridad. Como las del equipo de la localidad, el Torpedo 66, que este fin de semana tendrá una hucha solidaria en su encuentro frente al Yuncos. Además, se va a organizar un partido benéfico frente al CF Talavera, el día miércoles 26 de septiembre. Por último, en un torneo que organizan en la localidad con decenas de equipos, también se donará lo recaudado.

Del mismo modo, en domingo 16 también habrá una carrera de galgos de regate solidaria a beneficio de los afectados.

El Ayuntamiento, debido al aluvión de solicitudes, ha habilitado tres cuentas en las que hacer las donaciones. Son el ES 34 3081 0050 071099440321 en Eurocaja Rural; el ES 95 0030 1310 750870001271 en el Banco Santander; y el ES 93 2105 3005 973400003505 en Liberbank.

Libros de todas las partes del mundo y en un día más de 1.000 recogidos

La donación de libros para la biblioteca de Cebolla va viento en popa. De los rincones que menos se pueda pensar se están haciendo recogidas. En el mismo pueblo, con Casa de la Cultura habilitada para ello y que será la nueva sede de la biblioteca, en tan solo un día han recogido más de 1.000 libros. Gente desde Malpica, San Roman de los Montes, Montearagón, Talavera y de muchos más pueblos de los alrededores se han acercado a llevar libros. Pero es que las recogidas se suceden por todo el país. En colegios de Leganés, Fuenlabrada, Coslada o Alcorcón se está haciendo lo propio, al igual que en Alicante o Alcalá de Henares. Diversas organizaciones y partidos políticos, como el PSOE de Talavera, también están recopilado material bibliográfico.

En una de las recogidas más numerosas ya llevan más de 2.000 libros recogidos para ellos. La ha realizado la Asociación Cultura Alberche de las Artes, de Alberche del Caudillo.

Todo ello sin contar con que en la Red de Bibliotecas de Castilla-La Mancha y en la Consejería de Educación también se están recogiendo libros para reponer la biblioteca cebollana que perdió más del 80 por 100 de sus fondos.

En la biblioteca necesitan algo más que libros

La solidaridad para enviar libros está siendo brutal. “Vamos a tener la biblioteca más grande de Castilla-La Mancha”, festejan estás tres integrantes del Ayuntamiento cebollano. Pero en la biblioteca necesitan algo más que libros, puesto que fue uno de los puntos más afectados como se puede ver en esta imagen:

Pero tras el vendaval de donaciones, en la biblioteca necesitan algo más de libros. “Ahora necesitamos estanterías y más mobiliario“, explica la alcaldesa. Además, como en la biblioteca también había un centro de internet, ahora también están faltos de ordenadores. “Perdimos 11 ordenadores con la riada“, lamenta Díaz.

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El mobiliario de la biblioteca amontonado en una habitación.

“Si me dan menos del 50 por 100 no abro”

En esta localidad de unos 3.500 habitantes hay historias para echarse a llorar. Y no solo por lo perdido en esta ocasión, es que no es la primera. Es el caso de Isabel, que tiene una clínica de fisioterapia justo en el final de la calle Real, uno de los puntos críticos. En su local todo se ha echado a perder. Mobiliario, aparatos electrónicos… inclusos dos vehículos que tenían encerrados en su garaje, pero que el nivel del agua a más de un metro los ha dejado inservibles. “Solo han quedado los cuadros y los títulos”, ironiza Isabel. Junto con su marido Fernando reclaman soluciones. “Esperamos que esta desgracia sirva para algo”, explican, y confían en que “la presión de los medios” tras este brutal caso ponga las pilas a los responsables de las instituciones para tomar cartas en el asunto.

Porque la situación es crítica. “Si me dan menos del 50 por 100 de los perdido no abro”, lamenta esta fisioterapeuta a la que el agua ha dejado sin medio de vida. “No tengo ingresos y sigo teniendo gastos… Te replanteas seguir“, sentencia. Por eso exigen “soluciones reales” que sirvan para que la calle real no vuelva a ser un río.

En ello parece que se va a comenzar a trabajar, la semana que viene el Ayuntamiento que dirige la socialista Silvia Díaz se va a reunir con la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) para empezar a valorar posibles soluciones, el actual soterramiento del arroyo claramente no funciona en algunas ocasiones.

Porque además de las 70 casas afectadas, los 50 coches hechos trizas y los 12 feriantes que han perdido su negocio, hay algunos casos dantescos. Como el de la empresa que lleva los baños portátiles para las fiestas. El año pasado sus baños fueron arrastrados por otra riada y el seguro no se hizo cargos. Este año la mala suerte ha hecho que sus servicios fuesen arrastrados otra vez por el agua. Confiemos en que en esta ocasión tenga mejor suerte y no los vuelva a perder. Para echarse las manos a la cabeza también es el caso del restaurante que hay al final de la calle Real, que ese día albergaba unas bodas de oro con más de 80 personas en el banquete y al final todas las sillas y las mesas terminaron en el descapado de la parte trasera.

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Las riadas en Cebolla se volverán a repetir seguro a menos que no se ejecute una solución eficiente. Pero de momento, en esta tranquila localidad cercana a Talavera lo más grave que puede pasar cuando el cielo no amenaza con aguar la fiesta es que el camión de bombeo de agua le dé un golpe a un coche estacionado, nada que no se pueda solucionar con un parte amistoso.

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Los columpios fueron los únicos que resistieron el ímpetu del agua.