En el Centro Cultural San Celemente

Los rostros de supervivientes al terremoto de Nepal llegan a Toledo con una exposición fotográfica

Hasta el 23 de febrero estará expuestas un conjunto de fotografías realizadas durante 2016 por la periodista Irina Moreno en Nepal, país a los pies del Himalaya y gravemente afectado por el seísmo de 2015

Ana Gómez, diputada de Cultura, Educación e Igualdad e Irina Moreno, autora de la exposición, en el Centro Cultural San Clemente de Toledo.

El Centro Cultural San Clemente de Toledo da la bienvenida a un conjunto de retratos realizados por la periodista Irina Moreno, en los que se muestra la huella del terremoto de 2015 en Nepal a través de la mirada de sus supervivientes. Niños, mayores, mujeres que se esfuerzan por reconstruir sus vidas en medio de la devastación. La exposición se podrá visitar hasta el 23 de febrero.

“Rostros. Un año tras el terremoto de Nepal” está formado por 58 fotografías tomadas un año después de la catástrofe. Bimala, Josilla o Sostika son algunas de las niñas fotografíadas para esta exposición que pretende ser una nota de esperanza, un reflejo de que la vida sigue.

Entre las localizaciones se encuentran el campamento de refugiados de Chuchepati (a las afueras de la capital Katmandú), del circuito de trekking de Annapurna, los arrozales de los arrozales de la zona rural de Bhadaiya, una improvisada escuela en escuela improvisada de Bhaktapur, o el Templo Dorado de Patán en el trascurso de una ceremonia budista.

El horario de visitas será de 10 a 14 horas y de 16 a 19 horas de lunes a viernes. Los sábados permanecerá abierto de 12 a 19 horas.

Nepal después del terremoto, los impresionantes rostros de la esperanza

Sobre Irina Moreno y el terremoto de Nepal

Irina Moreno es periodista y voluntaria de la ONG Nepal Sonríe. En la última década ha trabajado en diversos medios nacionales y organizaciones sociales. En 2016 emprendió un viaje por Asia, que le permitió ser testigo directo, entre otros acontecimientos, del primer aniversario del terremoto.

El seismo pasó por el país con el índice de desarrollo más bajo de Asia con un resultado devastador: 9.000 muertos, 22.000 heridos y una crisis humanitaria que alcanza a millones de personas.