Bajo el lema #1kilometro1medula1vida

El desierto del Sáhara y las nieves del Toubkal… Así fue el reto de Maigua, Hugo y Samuel con "Médulas de Arena"

Ni el calor y las ampollas tras cruzar el Sáhara, ni el cansancio y la presión de los 4.167 metros hasta la cima del Toubkal frenaron el entusiasmo de estos jóvenes para compeltar el reto Médulas de Arena, recorrer 240 kilómetros para concienciar sobre la necesidad de donar médula ósea

El pasado 24 de febrero Maigualida Ojeda (Toledo), Hugo Lafuente (Guadalajara) y Samuel Rodríguez ponían el pie en Madrid después de 10 días de aventura por el continente africano por una buena causa: conseguir donantes de médula ósea.

Partieron con el reto de realizar 240 kilómetros por el desierto del Sáhara y escalar el Jebel Toubkal, la cumbre más alta de mitad norte de África. Llevaron cuatro banderas (dos de España y dos de Marruecos), una por cada corredor, en las que se escribieron los nombres de todos los donantes. Ahora Samuel Rodríguez, que será el encargado de realizar el documental sobre el proyecto Médulas de Arena, adelanta a encastillalamancha.es algunos detalles sobre su experiencia en este viaje que ya el primer día comenzó con imprevistos.

Desde Zagora (Marruecos) hasta los pies del Toubkal

Zagora, al sur de Marruecos, era el punto de partida de estos tres jóvenes. Aunque las cosas no empezaron como esperaban: la expedición con la que tenían previsto salir se había cancelado, pero ellos necesitaban ese viaje para avanzar. Samuel recuerda agradecido la ayuda de Mohamed Ahansal y Ayoub Ahansal, dos de los organizadores locales del Ultra Trail Morocco Eco Sahara, quienes rápidamente les ayudaron a reconfigurar los planes para continuar adelante con su viaje: “Sin su ayuda no sé qué habríamos hecho”.

Médulas de Arena, el maravilloso reto de tres castellano-manchegos por tierras de Marruecos

La primera etapa de su viaje comprendía los 40 kilómetros que hay entre Zagora y su primer punto de parada en el desierto del Sáhara, cerca de la frontera con Argelia. Fue un único día de travesía con 32 grados de media, poca agua y ampollas, que quedaron compensados al final de la jornada. Comenzó la etapa fuera de la ciudad de Zagora, desde el Bivouac Ahansal, en el desierto: “Acabamos sentados en una duna, viendo cómo caía el sol”.

A los niños les di el cuaderno, el boli y una camiseta del Amibal

Por el camino tuvieron varios encuentros con los bereberes del Sahára: “Nos sorprendió sobre todo la disposición de la gente a echarnos una mano, a ayudar por ayudar”, relata Samuel, que añade que “es sorprendente lo felices que son con muy poco. Cuando se acercaron los niños, arranqué la página en la que estaba tomando las notas y les dejé el resto del cuaderno, el boli y hasta una camiseta del Amibal de balonmano de Toledo”.

La segunda etapa

La segunda etapa (en el segundo día) se hizo “desde donde terminamos el primer día (en la mitad del desierto del Sáhara, cerca de la frontera con Argelia) hasta llegar de nuevo al punto de partida de la primera etapa (Bivouac Ahansal); fue desde este lugar desde donde cogimos el coche para ir al pueblo de Imlil, en la montaña”. Allí les esperaban dos jóvenes marroquíes para ayudarles en su ascensión.

4.167 metros de ascensión

La segunda parte del proyecto, el verdadero reto, consistía en la ascensión a Jebel Toubkal. “El primer día hicimos noche en un hotel-refugio en Imlil, que está a 1.800 metros. La expedición duró dos días, con el siguiente recorrido: en el primer día, del refugio en el citado hotel al refugio del Toubkal CAF, a 3.200 metros.

En este primer día de expedición, a Samuel le flojeó la cabeza por dolores de espalda que le impedían cargar la mochila.

En el refugio del Toubkal CAF, uno de los aventureros alojados “no paraba de roncar, literalmente, no dormí esa noche”, se queja Rodríguez.

En el segundo día de expedición, fueron del refugio del Toubkal CAF a la cima Jbel Toubkal, a 4.167 metros; de ahí regresaron al refugio del hotel Imlil.

El Toubkal se encuentra dentro de la cordillera del Atlas, un sistema montañoso que se extiende por Túnez, Argelia y Marruecos. Maigua y Hugo estaban bien preparados, ya que los dos son entrenadores y atletas, lo que tampoco evitó que Maigua sufriera algo de “mal de altura”. En el caso de Samuel, en su calidad de documentalista de todo el proyecto, las complicaciones se vieron agravadas por el peso del equipo: “Llevaba la cámara con el objetivo practicamente congelado y, aunque dejamos bastante peso en el refugio, llevaba alrededor de cinco kilos, que no es mucho, pero sí que se nota en esa parte…”.

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El equipo corona el Toubkal, en la cordillera del Atlas.

Pero su cansancio se despejó en cuanto alcanzaron la cumbre. “El último tramo se nos dio muy bien; a las 10:20 horas habíamos llegado a la cima, tardamos tres horas y media en llegar a la cima”, cuenta. El momento más emotivo llegó cuando coronaron el Toubkal con los nombres de las personas que inspiraron este reto. “Ver todo lo que habíamos pasado, ver cómo ataban los banderines… fue todo muy emotivo”, relata con voz entusiasmada. “Las vistas eran brutales, toda la cordillera del Atlas de Marruecos. Y tuvimos muchísima suerte porque a los 15 minutos se echaron las nubes y nos taparon la vista”.

El regreso de “un reto deportivo y emotivo”

La última parte de la travesía transcurrió rápidamente para Samuel. En un día abandonaron el Toubkal y regresaron a Marrakech, donde pasaron un día de “turismo” antes de que el sábado cogiesen el avión de vuelta.

Samuel resume toda la experiencia como “un reto deportivo y emotivo”. El documental completo de su viaje se podrá ver en unas semanas. Por ahora, toca recuperarse y esperar que su proyecto, bajo el lema #1kilometro1medula1vida, tenga una respuesta positiva y aumente el número de donantes. “En las imágenes se puede ver lo que hemos sentido, el entusiasmo que trasmitimos y que es el mismo con el que siguen adelante todas estas personas que necesitan una donación”.

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Distintivos tras completar el Ultra Trail Morocco Eco Sahara.