Amor al deporte

"¡Un, dos tres, Maristas!": el gran grito del único fútbol sala femenino sénior en la ciudad de Toledo

Esta es la historia del CD Maristas, el único equipo de fútbol sala femenino en la ciudad de Toledo cuyos dos equipos, el cadete y el sénior, tienen que jugar en Liga Provincial porque a las mayores les cuesta 7.000 euros militar en Autonómica

Las chicas cadetes y sénior del CD Maristas Toledo

Quien entra en el colegio Maristas de Toledo a última hora de la tarde, cuando la noche empieza ya a asomar, comprueba la quietud de una jornada docente ya terminada. A la búsqueda del pabellón, unos alumnos que no miden un palmo del suelo indican su ubicación con la amabilidad de que son capaces solo los muy pequeños: “¡Ahí, al fondo, donde se ven unas luces!”, informa uno.

 

El breve sendero está intercalado de varias pistas deportivas, prueba de que este centro escolar no es ajeno al deporte. Y efectivamente, la quietud de la noche escolar es interrumpida por los ecos de unos balones que botan y de una enorme  voz docente, la de Alberto Messía De la Cerda Álvarez, acrecentada por las paredes del recinto.

Pasadas las 20 horas, tras un largo día de clase, solo el amor por el deporte desafía todos los posibles cansancios. Allí, bajo un solitario pabellón, un grupo de chicas del Club Deportivo Maristas Toledo se entrenan a las órdenes de un joven espigado y enérgico, el citado Alberto.

En Toledo ciudad solo hay un equipo de fútbol sala femenino: el CD Maristas

En Toledo ciudad solo hay un equipo de fútbol sala sénior femenino, desde hace dos años: el de los Maristas. Las cadetes ya jugaron el año pasado en Liga Provincial (privada) mientras que las sénior también lo harán este año, en la misma competición. Han intentado competir en Primera Autonómica (ya a nivel de Federación de fútbol regional) pero los cerca de 7.000 euros que les costaría las han disuadido: así “fomentan” el deporte base las federaciones en España.

 “No era posible ni pagando las chicas”

“No era posible ni pagando las chicas ni con patrocinadores, además el tiempo se nos echó encima”, explica Alberto, quien aclara que aunque las sénior ganaran la Liga Provincial, no serían consideradas campeonas.

De hecho, según este joven entrenador, la Liga Provincial fue creada por otro auténtico promotor del fútbol sala en Toledo, el presidente del Atlético Bargas, Víctor López. La cosa va bien: el año pasado hubo siete equipos y este año hay diez.

Las chicas del CD Maristas Toledo, en pleno entrenamiento.
Las chicas del CD Maristas Toledo, en pleno entrenamiento.

 

Concretando, el equipo cadete del CD Maristas Toledo está compuesto por chicas de tercero y cuarto de ESO y una de primero de Bachiller (aquí entra una jugadora de la categoría juvenil). Llevan tres años entrenando. En su primera intervención en Liga Provincial quedaron segundas entre seis. La base del equipo es la misma que la del año pasado. Cada año se incorporan nuevas jugadoras, incluso de fuera del colegio.

En cuanto al equipo sénior, lo componen chicas universitarias con edades comprendidas entre los 20 y los 26 años.

Ahora Alberto es maestro en el el colegio concertado Andel, en Alcorcón (Madrid). Hace tres años hizo sus prácticas de educación física en el colegio Maristas. Cuando ya estaba acabando el último año, le propusieron hacer un equipo de fútbol sala femenino. Le sorprendió, pero aceptó como entrenador. Y hasta hoy.

Alberto llegó a enfrentarse en juveniles a Jesé Rodríguez

La historia de Alberto es la siguiente: desde pequeño juega al fútbol sala. En edad juvenil pasó al CD Toledo. Ahí jugó en la Liga Provincial, Liga Nacional y División de Honor Juvenil, categoría en la que llegó a enfrentarse a futbolistas de la talla de Jesé Rodríguez. Llegó a subir al primer equipo del Toledo hace cinco años. De ahí pasó al Torrijos, Madridejos y Yuncos (siempre en Tercera). Lo dejó por motivos laborales.

La liga empieza ya

La liga arranca ya este sábado. Las cadetes descansan y las sénior se miden a Yepes. Maristas es ambicioso: quiere quedar primero y segundo.

Alberto Messía De la Cerca, entrenador del CD Maristas Toledo.
Alberto Messía De la Cerca, entrenador del CD Maristas Toledo.

 

El fútbol sala es el único deporte femenino que se practica a nivel de competición en el colegio Maristas: “El deporte femenino no está muy valorado, ojalá lo sea con el paso de los años”, sentencia este exjugador del Toledo metido a entrenador de fútbol sala femenino.

¿Quién dijo que a las chicas no les gusta el mundo del balón?

“Es muy difícil que chicas como estas lleguen a la Primera División”, admite Alberto: “Me encantaría, pero lo que le hace falta ahora es apoyar la competición local, provincial, ahí se tiene que notar el impulso”, añade.

Marta es la más graciosa entre las cadetes, la de los chistes

Las jóvenes jugadoras se afanan en el entreno. Cuando son requeridas para las entrevistas, cuesta Dios y ayuda convencerlas. Son coquetas, tímidas, pero, una vez “convencidas”, se muestran muy formales. Fátima Blanco Fiz, de 15 años, revela quién es la más graciosa del grupo, la de los chistes: Marta, que revela el cántico de guerra de Maristas, al empezar y acabar: “¡Un, dos , tres, Maristas Toledo!“, como gritan todas juntas en el primer vídeo adjunto al reportaje.

 

Por su parte, la también cadete Natalia Conejo Serrano, que quiere seguir jugando mientras pueda, revela que es del Madrid. Elige sin dudar a “Ramos y Cristiano”.

“No pudieron conmigo”

Ya en categoría sénior, Laura Piedra Ortega empezó muy pronto en esto del fútbol sala, a los seis años, con los chicos, en el Patronato Deportivo Municipal, “pues antes no había equipo de chicas”, aclara. Así que le gusta este deporte: “Desde siempre, me intentaron apuntar antes a otros deportes pero no pudieron conmigo”.

 

¿Por qué gusta tanto? “Casi por obligación, en mi casa han sido todos chicos, solo había balones, no otra cosa”. Los dineros han impedido la inscripción de las sénior en Primera Autonómica: “Es evidente que la gente no nos conoce y no apuesta por nosotras”, explica.

Laura Piedra: Soy sufridora a muerte, del Atlético

¿Vas a seguir jugando?, se le pregunta. “Mucho, hasta el que el cuerpo aguante”, responde, muy resuelta. ¿Su equipo preferido? “Soy del Atleti, sufridora, a muerte”, revela.

Por último, Gema González Molina, 21 años, también empezó muy pronto, a los siete años. Lo compaginó con el fútbol 11, en el Albacete (de donde es), hasta que se decidió por el fútbol sala: “Es más bonito, tocas más la pelota, es más elegante que el fútbol, me gusta más”, explica. Es del Madrid, de Iker Casillas: “Es mi ídolo desde pequeña”, afirma.

Los nombres de las protagonistas

El equipo cadete lo conforman: además de Fátima Blanco Fiz y Natalia Conejo Serrano, Marta Corroto Martín, Ana Madruga Núñez, Daniela Campo Noguera, Rocío de la Cruz Ruiz-de los Paños, Alejandra Martín García-Patos, Esther Martín García y María Armada Aceña.

Y el conjunto sénior, además de Laura Piedra Ortega y Gema González Medina, está compuesto por Laura Pedraza Fernández, Airoa Muñoz Bargueño, Anabel Palacio Rubio, Julia Oliva Recio, Jesica Villanueva Fernández y Almudena Vidal Sánchez.

El segundo entrenador es Pablo González Moreno.