Entrevista Irreverente a Miguel Ángel Hernández, portavoz de Ecologistas en CLM

"¿La primera vez que hice el amor? Tuvo un final abrupto por culpa de la Guardia Civil"

"A la ministra Tejerina le daría un paseo por el Tajo para que viera que se ha convertido en el colector de una depuradora"

Miguel Ángel Hernández tiene 54 años, nació en Madrid y vive en un pueblo madrileño, aunque su madre era castellano-manchega, de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), y su padre de Murcia. ¡Toma trasvase! Ja, ja, ja… “Yo creo que es la mezcla perfecta, ¿no? Por desgracia ya están fallecidos, pero nunca llegaron a vivir este tipo de situaciones. Eso es algo que te enriquece, soy hijo de inmigrantes, se fueron a Madrid y se conocieron allí, pero luego han tenido mucho vínculo con la tierra. En realidad mi pueblo es Alcázar de San Juan, que es donde más íbamos”.

Estudió Biológicas, “mi afición por los bichos es por la vida salvaje”. Empezó a ejercer como ecologista “allá por el año 1983, que es cuando empieza a salir al campo. Y como en Madrid había mucha gente que salía al campo y no podías descubrir nada nuevo, pues me iba a los Montes de Toledo. Ahí me reenganché con la tierra. Me cogí un mapa, mi poco presupuesto y mi Renault 8 hecho polvo y vi un territorio poco explorado, de muchas fincas, muy mitológico para los naturalistas porque había linces, águilas imperiales…”.

Ha sido de todo en Ecologistas en Acción, de la que es uno de sus fundadores en Castilla-La Mancha, en 1998, “rotamos en la Presidencia como en las asociaciones de vecinos”. Es autónomo, “uno de tantos que hay en este mundo, trabaja de consultor ambiental”, y…

Lo que leen es la Entrevista Irreverente de encastillalamancha.es.

Pasen…

Imagínese que tiene frente a usted a la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, después de autorizar dos trasvases del Tajo al Segura en los últimos 10 días. ¿Qué le diría?

Que si tiene un ratito libre se venga conmigo a dar un paseo por el Tajo en Toledo, desde el puente de Alcántara al puente de San Martín.

¿Qué vería la ministra?

Un río que no se ve el fondo porque está lleno de contaminación, un río que muchas veces está parado porque no corre el agua y, sobre todo, vería la consecuencia de una política hidrológica que tiene en el Tajo el paradigma de la mala gestión.

Miguel Ángel Hernández: “El Tajo es el colector de una depuradora”

Pero el Tajo ya no es un río, el Tajo es una mierda…

El Tajo, evidentemente, ha dejado de ser un cauce natural fluvial que nace en las montañas para desembocar en el mar y se ha convertido poco más que en el colector de una depuradora.

Y aún así se sigue trasvasando. ¿Qué lógica tiene esto?

Tiene la lógica de la inercia, de los hechos consumados y de que es muy difícil asumir los errores para rectificarlos. Es algo que pasa mucho en política, que pasa mucho en materia de gestión del agua y que nos hace seguir perserverando en los errores.

Pero van a seguir trasvasando…

De momento, sí. La legislación es la que es y mientras no se cambie… Eso va a seguir así por desgracia. Poco a poco le irán quitando esa sangre que es el agua al paciente que es el Tajo.

Mes a mes se siguen esquilmando los embalses de cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, con el argumento de que sí hay agua para trasvasar. ¿Me lo explica?

Eso lo único que demuestra es que esa contabilidad extraña que se creó en base al memorándum del Tajo-Segura en realidad fue una excusa para seguir trasvasando, e incluso trasvasar más agua de la que se trasvasaba antes. No nos sirve de nada esa línea roja de los 400 hectómetros cúbicos que se puso en Entrepeñas y Buendía, realmente lo que tenemos que reivindicar es que el agua circule por donde tiene que circular, que es por el río.

Sus colegas de Ecologistas en Acción de Murcia, ¿qué dicen de esto?

Pues dicen exactamente lo mismo que nosotros. Tenemos a gala que debemos ser la única organización en España, más allá de cualquier otro tipo de organización del tipo que sea, agraria, política… que tenemos el mismo discurso independientemente de la región en la que estemos, porque el discurso es el de la sostenibilidad, el de hacer las cosas bien, y eso solo tiene una dirección.

Y ellos están en contra del trasvase…

¡Por supuesto! Ellos saben y son muy conscientes de que el trasvase no es otra cosa que desvestir a un santo para vestir a otro. Y que esos impactos y daños se trasladan de un territorio a otro por culpa de ese trasvase.

¿Por qué se hizo ecologista y no se hizo, por ejemplo, cazador?

Empecé por aficionarme al conocimiento de la fauna, a salir al campo porque me gustaba ver a los animales salvajes en su hábitat natural, más allá de la televisión y de los reportajes de Félix Rodríguez de la Fuente, y con el tiempo uno se da cuenta de que esa fauna y flora, que a veces parece tan silvestre y salvaje, en realidad no está aislada de lo que hacemos los humanos. Y para conservarla no basta con apreciarla, hay que actuar en favor de ella.

¿Ha pegado algún tiro?

No… Bueno, salvo en alguna feria… Para tirar a los palillos esos de los corchos.

“Mi arma de caza es la cámara fotográfica”

¿Nunca ha cazado?

No, no, no… Mi arma de caza es la cámara fotográfica.

¿Un cazador puede ser ecologista?

Supongo que sí. De hecho, en Ecologistas en Acción tenemos a gala, en concreto en Toledo, tener a algunos cazadores como socios. Tenemos cazadores que han dejado la escopeta y otros que no, pero que son incluso más críticos que nosotros con la caza.

Miguel Ángel Hernández, portavoz de Ecologistas en Acción

 

Entonces, ¿un ecologista puede ser cazador?

Sí, indudablemente. Generalmente cuando uno es cazador y ecologista y reflexiona desde los dos lados se da cuenta con el tiempo de que la caza por sí sola no es más que una diversión. Que seguramente estamos ejerciendo una acción que no es muy ética y razonable, como es divertirnos matando a otra especie animal.

¿Está en contra de cualquier tipo de caza?

A ver, en contra de cualquier tipo de caza… Por principios, sí. Por principio ético y moral, sí. En el sentido de que la caza que hay hoy en día no podemos verla como era en otro tiempo, la caza de subsistencia. Evidentemente quien necesite cazar para comer por supuesto que va a tener nuestra comprensión, pero no es de eso de lo que hablamos en Castilla-La Mancha. En Castilla-La Mancha hablamos de una actividad económica como otra cualquiera, pero lo que pasa es que esta en concreto se basa en la diversión y en matar animales. Creemos que eso no es de nuestro tiempo ni muy compatible con el medio ambiente.

La caza en Castilla-La Mancha se basa en la diversión y en matar animales

El Gobierno de Castilla-La Mancha es muy beligerante contra el trasvase, el cementerio nuclear… Pero ustedes dicen que en algunas cosas de casa…

Evidentemente, con este Gobierno está habiendo muchos avances en material medioambiental y se ha abierto al debate con las organizaciones ecologistas, cosa que hasta hace muy poco estaba totalmente bloqueado, lo que pasa es que la acción de Gobierno, al menos en lo que llevamos hasta ahora, está siendo mucho más beligerante con aquellas cuestiones medioambientales que dependen de otras administraciones que con las que dependen de él mismo. Saben que estamos a su lado en temas como la lucha contra el ATC, el fracking, la defensa del Tajo y la eliminación del trasvase, pero lo que le pedimos es que también reflexione, que ese tipo de políticas las hacemos también aquí, en Castilla-La Mancha, cuando nos toca a nosotros. Y no nos las aplicamos igual, no utilizamos el mismo rasero para valorar a los demás que para las nuestras propias.

¿Por ejemplo?

Pues cuando hablamos de la regularización de los pozos del Alto Guadiana, de la Ley de Caza y del impacto que genera, de las Zonas de Especial Protección para las Aves, en vez de concentrar esfuerzos de conservación parece que cada día abrimos más las manos a modelos de agricultura intensiva o con uso masivo de pesticidas. Es decir, cuando nos toca a nosotros responder a los retos a los que nos enfrenta el medio ambiente no tenemos la misma vara de medir.

¿Por qué hay gente que maltrata animales?

Pues habría que preguntárselo a ellos, porque para nosotros es una patología social. En principio es una patología individual de la persona en sí que hace ese maltrato, pero en algunos ámbitos está desgraciadamente un poco extendido.

“¡El problema de la ganadería no es el lobo!”

¿Cómo solucionaría el tema de los lobos y el ganado? ¿Los mataría?

Evidentemente, no. El lobo está declarado en peligro de extinción y es por algo, ¿no? Si nos quedan 10 lobos en la provincia de Guadalajara y en toda Castilla-La Mancha serán muchos. Está claro que hay que hacer un esfuerzo, nosotros lo decimos con toda sinceridad, creemos que tan en peligro de extinción está el lobo como lo está la ganadería tradicional. Es más, mucha de la ganadería que se queja ni siquiera es tradicional, la que crea problemas con el lobo ya no es el ganadero de antes, el pastor con su perro, eso ha cambiado mucho. Si recuperáramos la ganadería tradicional probablemente no tendríamos tantos problemas con los lobos, sabemos que eso es muy difícil y va en contra de los tiempos y del mercado… ¡El problema de la ganadería no es el lobo! Los lobos, como mucho, provocan un 1 por 100 de las bajas en el ganado, los temas son otros, pero es el lobo el que paga los platos rotos.

Miguel Ángel Hernández, portavoz de Ecologistas en Acción

 

¿Conoce a algún político ecologista?

Sí, sí… Claro que los hay. Juantxo López de Uralde es un ejemplo, un diputado en el Parlamento nacional que procede del movimiento ecologista, una persona muy destacada y que hace una gran labor.

Y en Castilla-La Mancha, ¿conoce a alguno?

Puramente ecologista no, realmente en los perfiles que hay en nuestro Parlamento y en los políticos que ostentan algún cargo público no los hay. Sí lo hay en partidos que no están gobernando o que no tienen cargo.

¿Cuál es el animal que más le gusta?

¡Es una pregunta tremendamente difícil porque me gustan todos! Ja, ja, ja… Si habláramos de la fauna castellano-manchega, yo diría que ahora mismo el lobo. Me parece el animal más enigmático, más interesante y del que más se puede aprender.

¿Amenazas? Llamadas diciendo que te estás metiendo donde no te llaman, que mires por dónde vas…

¿Le han intentado agredir en alguna ocasión como ecologista que es?

Como ecologista, así directamente, en un momento inmediato que poco menos me tuviera que proteger, no. Amenazas sí, llamadas por teléfono a casa, pues bueno, diciendo esas cosas de que te estás metiendo donde no te llaman, que puedes encontrar la horma de tu zapato, que mires por dónde vas… ¡Ese tipo de cosas!

¿Y eso acojona?

Normalmente enfada más que acojona. Porque que te molesten en tu casa a las 10 de la noche alguien que igual que está hablando contigo podría haberse, a lo mejor, puesto a hablar con tu mujer o tu hijo, pues lo que hace es enfadarte y la verdad es que la reacción es… A lo mejor es una reacción demasiado visceral e incluso poco pensada, ¿no?, pero por lo menos en mi caso siempre he hecho frente a ese tipo de amenazas. Es decir, hasta aquí hemos llegado y si alguien quiere algo, sabe cómo encontrarme, soy una persona que por desgracia tiene cierta actividad pública y es fácil de dar conmigo.

¿Conocía a quien le llamó?

En algún caso sí.

“En el fondo son gente cobarde, no son capaces de enfrentarse a ti con argumentos”

Y usted se enfrentaba…

Simplemente le ponía en su sitio, vamos a decirlo así, tampoco hay que entrar en un rifirrafe como entran los futbolistas, ¿no?, eso de te espero a la salida, pues no, eso no tiene ningún sentido. Además, a este tipo de personas estas actitudes las desacreditan también, porque en el fondo son gente cobarde, porque si no son capaces de enfrentarse a ti directamente con argumentos y lo hacen con este tipo de actuaciones es que no son gente muy valiente.

¿Quién fue su primer amor y a qué edad?

Debió ser aproximadamente a los 17 años y fue una compañera de instituto. Ja, ja, ja… Creo que se llama como mi mujer, casualmente. Elena.

¿Le han dado muchas calabazas amorosas?

Sí, unas cuantas… Tampoco muchas porque no he sido una persona muy lanzada en esa dirección, siempre he sido tímido y recatado.

¿Usted hubiera dado la orden de matar a Bin Laden?

No. Hubiera dado la orden de detenerlo y someterlo a un juicio.

¿Alguna fobia confesable?

No me gustan mucho los espacios muy cerrados, me gustan más los espacios libres y que miren al cielo.

Miguel Ángel Hernández

 

¿Tiene fobia a algún animal?

No, ninguna. Tomo mis precauciones con ciertos animales porque los conozco y sé cuáles pueden, en un momento dado, defenderse, pero no, no… Fobia ninguna.

¿Es partidario de que las parejas de homosexuales adopten niños?

Pues sí, no tengo ningún problema en ello.

¿Alguna anécdota en un viaje?

¡He viajado mucho, soy un grandísimo aficionado a viajar! Me falta algún continente por tocar pero espero que me dé tiempo y tenga presupuesto para hacerlo. Si tuviera que destacar alguna… ¡Hay tantas! De las más alejadas en el tiempo, recuerdo con especial cariño unas tardes que pasábamos en la cuenca del río San Juan, en Nicaragua, con los lugareños de la zona que nos llevaban a visitar esta zona de selva virgen. Lo que más huella me dejó fue compartir el tiempo de descanso con esas personas que eran tan humildes que para poder beber un trago de ron tenían que echarlo en bolsas de plástico. Y compartíamos una bolsa de plástico, porque no se podían permitir comprar envases, a la que abrían un agujerito e iba pasando como un porrón de mano en mano. La naturalidad y la forma de disfrutar del momento de gente que lo estaba pasando muy mal y les costaba mucho vivir el día a día… En una Nicaragua de los primeros años del sandinismo pues me dejó muy señalado. Esas cosas te enseñan a disfrutar de los pequeños momentos de la vida dentro de la mayor tormenta que puedes tener y que te hacen reencontrarte con el ser humano y con su entorno.

¡Jamás he cobrado en B!

¿Y la anécdota más cercana?

Con una satisfacción importante… Ver que tu hijo disfruta de las mismas cosas con las que disfrutas tú aunque tampoco lo hayas buscado, que no es mi caso, pues te llena de satisfacción. Uno de los momentos que más feliz me han hecho ha sido cuando mi hijo de 19 años me quitó la cámara con un teleobjetivo muy bueno que tengo, me dijo ‘papá déjamela que voy a hacer fotos’, recientemente en un viaje a Islandia… No he vuelto a ver la cámara. Ja, ja, ja…

¿Algo desconocido de Miguel Ángel Hernández que nos sorprendería?

Ja, ja, ja… Me temo que soy alguien muy predecible. Hago cosas como hace gente normal, monto en bicicleta, me gusta andar, hago fotografías… De joven siempre hemos hecho todos alguna locura indebida, pero preferiría no decirlo para que mi hijo no me siga la corriente, aunque me imagino que la hará. Por ejemplo, escalando he cometido alguna imprudencia.

Sea sincero, ¿qué piensa de los periodistas?

Uffff… ¡Pues que hay de todo como en botica! Pienso lo mismo que de los ecologistas, de los políticos, de los carniceros… Que somos seres humanos y que cada uno es de su padre y de su madre.

¿Cuál fue su primer sueldo?

Fue como monitor de educación ambiental, me pagó el extinto Icona, y a mí me pareció un mogollón de dinero. En aquellos tiempos, por un mes, no me gustaría equivocarme, pero 80.000 ó 90.000 pesetas.

¿Alguna vez ha cobrado en B?

¡Jamás!

¿Tiene algún tatuaje o piercing?

No. Me dan igual, no me han atraído nunca. El problema de los tatuajes es que luego duran mucho. Ja, ja, ja… El único que me he puesto es el que se ponían los niños, que eran las calcamonías esas… Llegabas a casa con ella, te echaba la bronca tu madre y decías que maldita la hora en la que me la puse.

“¿En caso de necesidad? Robaría para comer”

En caso de necesidad, ¿qué estaría dispuesto a hacer? Uno, robar para comer; dos, prostituirse para comer; o tres, engañar a Hacienda.

Brrrrrrrrr… Creo que robaría para comer.

¿Le gusta bailar?

Me gusta bailar, pero bailo muy mal, entonces es una contradicción.

¿Con quién le gustaría echarse un bailecito?

Te refieres a que no sea mi mujer, claro…

Efectivamente.

Ja, ja, ja…

Elija…

¡Ay Dios mío, qué preguntas más comprometidas! Y no se tiene que notar que bailo mal, ¿no?

Eso da igual, porque dependa de con quién elija no va a bailar con ella, así es que…

Joer, qué pregunta más complicada…

“¿Bailar con la ministra? Va siempre tan seria…

¿Con la ministra Tejerina, por ejemplo?

Sospecho… ¡Bueno, a lo mejor baila más de lo que parece! Ja, ja, ja… Pero va siempre tan seria y tan formal, pero bueno, este tipo de personas luego se desmelenan, ¿no? Te aseguro que no tendría ningún problema en echarme un bailecito con cualquiera, ni por razones de sexo, edad ni de nada… Si alguien me pidiera un baile yo diría que sí. Pero, por ejemplo, a ver… Con Leonor Watling, la cantante de Marlango.

¿Pena de muerte sí o no?

No.

Miguel Ángel Hernández, portavoz de Ecologistas en Acción de CLM

 

¿Ha robado alguna vez?

Creo que quitando algún dinero que cogiera indebidamente del monedero de mi madre… No he debido robar nada.

Y a usted, ¿le han robado, atracado…?

Ehhhhhhh… Sí, una vez yendo al Parque de Atracciones, que me puse a llorar de rabia. Iba con unos amigos al Parque de Atracciones de Madrid y desde el Metro hasta la entrada hay un recorrido que pasa por la Casa de Campo, donde nos asaltaron unos chavalines y nos quitaron parte del dinero. Lo curioso es que les pillamos, porque fueron tan inocentes que se fueron al Parque y se montaron en una atracción que tiene un sistema de seguridad que cuando está bloqueado no te puedes mover. Los vimos, llamamos a los agentes de seguridad y recuperamos el dinero.

“La famosa que más me atrae físicamente es Ornella Muti”

¿La famosa que más le atrae físicamente?

Ornella Muti. Son de esas imágenes de juventud que se te quedan… Y hay alguna portada de Interviú que es demasiado… ¡Llamativa!

¿Qué nos puede contar de la primera vez que hizo el amor?

Sin que nadie me agreda luego… Ja, ja, ja… Que evidentemente fue en una situación furtiva y que casi, a ver… Cómo lo puedo decir para que se entienda… Tuvo un final abrupto por culpa de la Guardia Civil. Ja, ja, ja…

¿Cómooooo…? ¡Cuénteme la historia!

Ja, ja, ja… Es que… Estábamos en el tema en un sitio donde no debíamos estar, en una casa, y dio la mala casualidad que a la Guardia Civil le debió llamar la atención que había un coche en la puerta, estaba todo a oscuras, y no tuvo la ocurrencia más que de llamar para ver qué pasaba allí. Y salí en las circunstancias en las que se salen en esas situaciones, te vistes y… ¡Aquí no ha pasado nada, señor guardia! Ja, ja, ja…

Por cierto, ¿lo ha hecho alguna vez en el campo?

¡Sí, claro!