Ha responsabilizado a un amigo de las dos muertes

Se declara inocente el acusado de matar a dos personas en 2012 en El Casar de Escalona

J.M.M., acusado del presunto asesinato de dos jóvenes en El Casar de Escalona (Toledo) en 2012, ha negado haber asesinado a D.F.V. y a M.A.C.J. Por el contrario, ha responsabilizado de los hechos al que, en su momento, fue también detenido por este caso, A.M., a quien había dejado como responsable del chiringuito de La Chopera

El acusado, J.M.M., a las puertas de la Audiencia Provincial de Toledo, esta mañana. Foto - Europa Press

Con la elección del jurado popular ha comenzado esta mañana en la Audiencia Provincial de Toledo el juicio por la muerte de dos hombres en El Casar de Escalona (Toledo) en 2012. El principal acusado, J.M.M. (“el comanche”, como le conocen en la localidad), ha permanecido en silencio, sin mirar hacia ningún lado, ni siquiera hacia su abogado, durante la lectura de las conclusiones por parte de la fiscal.

El Ministerio Público ha pedido pena de cárcel para el presunto autor del doble asesinato: 18 años por cada una de las muertes de las víctimas, D.F.V. y M.A.C.J., así como otros dos años por un supuesto delito de tenencia ilícita de armas -escopeta y revólver que la acusación estima que utilizó-. Además, la Fiscalía también solicita 15 meses de prisión para la madre de la entonces pareja del sospechoso –M.C.M.S.– y para F.S.S., quien presuntamente encubrió a J.M.M. tras los hechos. El acusado ha responsabilizado de las dos muertes a A.M., un amigo suyo a quien había encargado ocuparse del chiringuito de La Chopera el día de los hechos, y quien fue detenido después de los crímenes, y ahora está en libertad.

Se declara inocente y “puede dormir tranquilo”

Minutos después, el presidente de la sala ha dado inicio a las intervenciones, primero de la fiscal, luego de las acusaciones particulares y, más tarde, de la defensa del acusado. De pie, manos atrás y con una cuartilla sostenida en sus manos, el principal sospechoso del caso ha declarado y, desde el principio hasta el final, ha dicho ser “inocente” de los hechos de los que se le acusa. Inocente porque “puede dormir tranquilo ahora” ya que tiene muy claro que “no ha matado a nadie”, tal y como ha dicho en repetidas ocasiones durante su intervención.

“Voy a responder a todas las preguntas”, ha exclamado J.M.M., detrás de los otros dos acusados -M.C.S.M y F.S.S.-, quienes tampoco han mirado hacia ningún lado durante el interrogatorio al principal sospechoso, quien permanece en prisión provisional desde el momento de su detención -en agosto de 2016-.

La fiscal, que ha ordenado las preguntas cronológicamente, ha comenzado preguntando por el día del presunto asesinato de D.F.V., el 29 de abril de 2012. De aquel día, el acusado ha explicado la situación sobre el “chiringuito” de La Chopera, muy cercano a la zona de “la playita” de El Casar. Desde ese momento ha empezado a hablar de A.M., para inculparle en los hechos. A pesar de que en ningún momento se ha hablado de la muerte de M.A.C.J., el procesado ha dirimido responsabilidades de ambos asesinatos en A.M. -que está en libertad-.

La declaración, muy diferente a la del escrito de acusación de la fiscal

Así, también ha realizado una descripción de los hechos muy diferente a la que se cita en el escrito de acusación de la fiscal. El sospechoso ha comentado que a la hora de los hechos había dejado a A.M. como responsable del “chiringuito”, debido a que él iría al cumpleaños de un amigo, para después trasladarse a otros bares y, finalmente, a la “playita” del pueblo, donde había quedado con otros conocidos para pasarles “unos porros”.

Tras pasar por el bar y ver a A.M. “muy borracho” y con “muchas latas de cerveza y la música muy alta”, J.M.M. ha declarado que habló con él, y allí -en el chiringuito- dejó las llaves de su coche y tabaco para ir a la zona de la playa. Una vez que la gente con la que había quedado en la zona se fue, el sospechoso antes de volver hacia el bar escuchó varios disparos -según ha confesado-, y después apareció A.M., que provenía del chiringuito.

J.M.M. ha incriminado a A.M. como responsable de la muerte de D.F.V., sin dar más detalles sobre el asesinato de M.A.C.J., el cuñado del anterior que también fue encontrado muerto

“Apareció saltando muy rápido y tartamudeando, y me dijo que habían venido “estos” con cuchillos, que les ha tenido que disparar y que saliéramos corriendo”, ha explicado el implicado en el turno de preguntas de la fiscal, para después explicar que vio a D.F.V. en el suelo con un charco de sangre bajo su cuerpo, ante lo que no hizo nada más que irse para Madrid.

“No me creía lo que había pasado”, ha explicado. Tanto la fiscal como la acusación particular le han preguntado por qué no avisó a la Policía ni a ninguna ambulancia cuando vio el cuerpo de uno de los asesinados, pero en cambio huyó hacia Madrid. El procesado ha respondido que no tuvo “mente para hacer nada así”, mientras que tanto la familia como un abogado le recomendaron que no denunciara los hechos hasta que pasara un tiempo, ha explicado.

Serio, sin tartamudeos y respondiendo cara a cara a cada uno de los encargados de las preguntas -desde la fiscal hasta su propio abogado, Marcos García Montes-, se ha prestado a responder la mayoría de cuestiones. Ha negado la mayor sobre su responsabilidad en los dos asesinatos y ha explicado que en 2012 padecía una mala situación mental. “Estaba loco de la cabeza”, ha defendido, por lo que “no tenía el conocimiento para hacer algo bien”, ha dicho cuando le ha preguntado la fiscal por qué no avisó a las autoridades.

“¿Por qué en ningún momento se le ocurrió contárselo a nadie?”, le ha preguntado la fiscal. “Seguí los consejos de mi abogado”, ha explicado J.M.M., abogado que en aquel momento era distinto al actual. “Me dijeron que A.M. había vuelto a declarar y que había dicho que era él y luego dijo que había sido yo”, ha explicado el acusado sobre los cambios de argumentación del otro sospechoso que fue puesto en libertad.

Ni la madre de su pareja ni F.S.S. han delinquido, según el acusado

En sus declaraciones, J.M.M., ha explicado que la relación con la madre de su pareja era muy buena, pero que no recibió ayuda ni alertas por parte de ella y, por lo tanto, que tampoco se le permitió refugio en su domicilio y se le facilitaron los medios para abandonar el lugar sin ser capturado, tal y como se relata en el escrito de acusación. Por el contrario, el acusado ha negado haber recibido llamada de la madre de su pareja y que por lo tanto no pudo establecer más contacto en el día de los hechos. También ha defendido que “para nada” la elección de irse tuvo que ver con la madre de su pareja.

“Bitelchús” es otro de los implicados en el caso. Para él, F.S.S., la Fiscalía pide una pena de 15 meses de prisión, la misma que para la madre de su entonces pareja sentimental. Sobre él, el acusado ha dicho que no le vio el día de los hechos ni le volvió a ver. Así, tampoco recuerda cuándo lo había visto antes de aquel 29 de abril de 2012. J.M.M. ha explicado que su relación con “Bitelchús” era muy pobre, “ni llamadas, ni contacto ni nada”.

La fiscal ha recordado al acusado que existían dos contactos con ese nombre en su teléfono personal, pero el procesado ha negado rotundamente que se hubiera puesto en contacto con él para conseguir documentación falsa y para utilizarlo como intermediario para realizar otras gestiones, tal y como se indica en la acusación.

No usó las armas que se relacionan con el crimen

Una escopeta de cañones superpuestos del calibre 12/70, marca Lamber, y un revolver son las dos armas que se relacionan con los asesinatos de D.F.V. y M.A.C.J. La fiscal ha preguntado al procesado sobre la tenencia ilícita de armas, algo que ha asentido pero solo de la escopeta, de la que ha dicho “no tenía licencia”, y que tampoco recordaba la marca. “Nunca he disparado cartuchos”, se ha defendido, “a lo mejor he pegado un tiro a algún bote”.

Así, el “Comanche” ha explicado que el día del crimen, A.M. había sacado un revólver de su bolsillo y que había comentado que tanto D.F.V. como M.A.C.J. le habían agredido anteriormente, por lo que “estaba muy enfadado”, ha sostenido el procesado.

J.M.M. ha negado la tenencia de un revolver, pero si ha admitido que no tenía permiso para la escopeta. Así, ha negado utilizar las armas para asesinar a las dos víctimas

Sobre el revólver, el acusado ha negado la mayor sobre la tenencia de este arma, lícita o ilícitamente, ya que ha dirimido responsabilidades en el compañero. Tras oir los disparos y ver a A.M., no vio ninguna pistola en el lugar de los hechos ni tampoco a él, tras salir del chiringuito. Tampoco vio cuchillos. Las dos armas del crimen se encontraron en la “playita”, tras los hechos, pero el acusado ha negado saber algo al respecto.

En el escrito de acusación se explica que el principal responsable de los hechos disparó primero a D.F.V. “a pocos metros de distancia y directamente en la zona del tórax”, por lo que se provocó su muerte instantánea. Del mismo modo, en el escrito se dirime que J.M.M. después disparó a la otra víctima -de 19 años de edad-, primero con la escopeta y más tarde con el revólver, provocándole la muerte “debido a una destrucción cefálica”.

El acusado rechaza haberse fugado

Al “Comanche” se le acusa también de haber permanecido fugado desde el día del crimen hasta el momento que fue detenido, cuatro años después. Sobre él pesaban varias órdenes de búsqueda y captura y, finalmente, fue localizado y detenido en una urbanización del barrio madrileño de Moratalaz.

J.M.M. ha explicado durante su intervención en el juicio que había cogido unos ahorros momentos antes de irse a la casa de sus padres, con su pareja, con una moto. “Nos fuimos a Madrid para avisar a mi familia”, ha defendido, en contra de lo que se le acusa. “No estaba fugado, estaba en mi casa”.

La fiscal afirma que huyó, además de a Madrid, a otras ciudades como Cádiz o Cuenca, e incluso a Francia. “Tomaba medicamentos, y pastillas, no estaba como hoy en día”, ha dicho el acusado. También ha afirmado consumir estupefacientes, por lo que “era como una veleta. Les dije que no había hecho nada y me dijeron que estuviera tranquilo”.

A.M. fue detenido mientras el "Comanche" se encontraba fugado, a pesar de que ha negado la mayor.

En ese tiempo, el otro sospechoso del crimen, a quien hoy el “Comanche” ha relacionado directamente con los dos asesinatos, fue detenido y declaró en diferentes ocasiones sobre los hechos, con varias versiones. “Me extraña que le detuvieran y no sé por qué está en la calle”, ha dicho.

Sobre el momento de la detención, el principal sospechoso ha negado oponerse a los GEO ni estar disfrazado. “Me identifiqué a la primera”, ha sostenido”. “¿Tenía miedo a que prefabricaran pruebas y engañaran?”, le ha preguntado su abogado. “Sí”, ha sido su respuesta, “sobre todo cuando me enteré de la declaración de A.M. Había dicho que había sido yo y lo pasé muy mal”.

Sobre las muestras biológicas, el acusado ha negado saber algo sobre la procedencia de las mismas y con la identidad que se relacionan. Así, Marcos García Montes, abogado de J.M.M. también ha preguntado a su defendido, de nuevo, cómo se declara, y ha explicado que el cotejo de las pruebas del ADN no le implican en nada, ante lo que el propio acusado ha dicho que eso “puede ser”, y se ha vuelto a declarar “100 por 100 inocente”, por lo que dormirá “tranquilo toda la vida”.

Las acusaciones particulares piden 20 años de prisión

El juicio, que ha comenzado esta mañana, continuará durante los próximos días, hasta que el jurado popular traslade al presidente de la Audiencia el veredicto. Mientras que la Fiscalía pide 18 años de prisión para J.M.M. por cada uno de los dos presuntos delitos de asesinato en el paraje de La Chopera de El Casar de Escalona, así como dos años más por un supuesto delito de tenencia ilícita de armas, las acusaciones particulares piden 20 años de cárcel por dichos delitos de asesinato.

Por su parte, la defensa del procesado ha pedido la puesta en libertad de su patrocinado, debido a que las pruebas del ADN “no le implican” y las muestras biológicas tampoco tienen que ver con su identidad. Además, aportan que no hubo testigos que le vieran en el lugar de los hechos. A ello, alegan también que en aquel momento existía una alteración mental del acusado por una adicción a varios tipos de sustancias psicotrópicas.

Esta tarde ha continuado la declaración de los otros encausados, F.S.S. y M.C.M.S.C. por sendos presuntos delitos de encubrimiento.