¡Mucho ojo!

Las Tablas de Daimiel, en riesgo de secarse por la falta de lluvias y la extracción de aguas

El pasado 16 de julio cesó la entrada del agua procedente del río Guadiana al parque, lo que ha acelerado el proceso de desecación y aumentado en la misma proporción la preocupación de sus gestores por el futuro hídrico del parque

Las Tablas de Daimiel, un espectáculo de la naturaleza. Foto - Rebeca Arango

La falta de precipitaciones y la extracción continuada de aguas subterráneas del acuífero de La Mancha Occidental, antes conocido como Acuífero 23, aumenta el riesgo de secar uno de los humedales más emblemáticos de la Península Ibérica, el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel.

Los 461,3 litros por metro cuadrado de precipitaciones que se registraron durante el pasado año hidrológico 2017/2018 no han sido suficientes para recuperar los niveles de inundación del humedal, que en la actualidad cuenta con una superficie encharcada que ronda las 450 hectáreas de terreno.

Las lluvias del pasado mes de marzo, en el que se registraron precipitaciones de 138 litros por metro cuadrado, incrementaron puntualmente el caudal del río Guadiana permitiendo alcanzar en primavera un máximo de inundación de unas 1.200 hectáreas de terreno, del total de 1.850 posibles.

En julio cesó la entrada de agua a las Tablas de Daimiel

Sin embargo, el pasado 16 de julio cesó la entrada del agua procedente del río Guadiana al parque, lo que ha acelerado el proceso de desecación y aumentado en la misma proporción la preocupación de sus gestores por el futuro hídrico del parque.

Así lo ha explicado a Efe el director del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, Carlos Ruiz de la Hermosa, que ha advertido de que el estado del parque es “delicado” por la “escasa superficie inundada que presenta”.

“Como gestores del parque tenemos que estar especialmente atentos a su evolución en los próximos meses”, ha dicho Ruiz de la Hermosa, que reconoce que solo cabe esperar que nuevas precipitaciones puedan poner remedio a la preocupante situación que puede darse en este espacio, que ya no recibe aportaciones de agua ni del Acuífero 23, ni de los ríos Guadiana y Gigüela.

Ruiz de la Hermosa ha señalado que el órgano gestor del parque nacional prevé todos los escenarios posibles, “si llueve y entra agua”, ha comentado, se volverá “a disfrutar de un parque rebosante de vida”, si no se produce el aporte de caudales, “el parque proseguirá su desecación”.

Ante ello, ha advertido, el Plan Rector de Uso y Gestión establece que en tanto se recupere la funcionalidad hidrológica natural del Alto Guadiana, el Organismo de Cuenca garantizará los aportes de caudales para la inundación y conservación de la biocenosis del parque nacional mediante una aportación regular a partir del acueducto Tajo-Segura.

En caso de que sean necesarias estas derivaciones, se efectuarán intentando reproducir el régimen de inundación natural del humedal.

Se establecería como objetivo mínimo de inundación alcanzar 1.400 hectáreas inundadas a comienzos de primavera y de 600 hectáreas a finales del verano.

Ruiz de la Hermosa ha comentado que técnicamente a fecha de hoy se podría emplear la conducción a la llanura manchega y el parque nacional podría solicitar conforme a la Ley un trasvase máximo de 60 hectómetros cúbicos en tres años.

Si no hay trasvase, ha indicado el director del parque, se podría poner en marcha la batería de sondeos de emergencia, todo ello, “pensando siempre en evitar que pueda producirse la autocombustión de las turbas del parque nacional como ya ocurrió en el año 2009”.

Hasta la fecha, esta batería no ha entrada en funcionamiento desde su construcción en 2009, si bien se llevan a cabo trabajos de mantenimiento permanentes en ella, para que pueda ser utiliza en caso de necesidad.

En la actualidad Las Tablas de Daimiel dispone de 2,3 hectómetros cúbicos de derechos de agua adquiridos, más una reserva de 10 hectómetros que el plan hidrológico de cuenca contempla, en total unos 12,3 hectómetros cúbicos al año.