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Por un 8 de marzo cada día del año

Como cada uno quiera y pueda, es importante mantener las denuncias y la sensibilización antes y después del 8 de marzo. No hay por qué esperar para contarlo y olvidarnos al día siguiente

El jueves es de nuevo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Este año a los actos y contenidos que cada año se multiplican en esta fecha y los días previos se suman paros y jornada de huelga, convocados por diferentes organizaciones feministas y sindicales.

Los argumentos contra la discriminación y la desigualdad de las mujeres aún en el siglo XXI y la permanencia de techos de cristal los comparte cualquier persona sensata, de bien e informada. La manera de denunciarnos, combatirlos o visibilizarlos, no es la misma para tod@as y nadie debe pretender imponer la suya.

Ilustración de Fátima Azorín.

 

Yo, que creo que nadie está en posesión de la verdad absoluta ni de ninguna fórmula mágica, respeto los caminos y medidas por lo que cada uno quiera contribuir al fin de la desigualdad y de las discriminaciones hacia las mujeres.

Y, el día después del 8 de marzo, ¿qué?

Pero dado que creo que los discursos para el 8 de marzo están todos hechos, prefiero llamar la atención sobre el antes y el después. Cada 8 de marzo sube la ocupación y la preocupación por la situación de la mujer y cada 9 de marzo baja. Al menos si esta se mide en discursos, frases y contenidos públicos y publicados en medios de comunicación, páginas web, blogs, redes sociales y cualquier otro soporte por el que cada uno elija pronunciarse o comunicar lo que piensa.

Es importante tener claro y decir que no hay que esperar al 8 de marzo para denunciar ninguna situación de discriminación o desigualdad que afecte a las mujeres, tampoco olvidarnos de ello a partir de ese día.

Cada 8 de marzo sube la ocupación y la preocupación por la situación de la mujer y cada 9 de marzo baja… Al menos si esta se mide en discursos

Nada tengo en contra de los símbolos, sean fechas, nombres, actos o lazos de colores, que nos ayudan a conocer y tomar conciencia de un problema o de una situación grave. Pero sí lo tengo de l@s que ese día se dejan ver con el lazo de turno, en la manifestación del momento o coreando el grito del día y ni antes ni después están ni se les esperan.

Así que espero ver y oír los días siguientes a tod@s los que el 8 de marzo se rasguen las vestiduras por una situación que es, en efecto, sangrante, grave, histórica, inhumana y vergonzosa para cualquier sociedad del siglo XXI.

Acoso, menosprecio, humillación, condescendencia… Un catálogo insoportable

La situaciones que soportan las mujeres incluso en las sociedades desarrolladas son insoportables hoy.

Menos sueldo por el mismo trabajo, apartadas de tareas relevantes por ser madres o invisibles para puestos de responsabilidad por ser mujer – se nos supone carentes de verdaderas dotes de mando-, científicas que firman con iniciales sus investigaciones porque un nombre de mujer las “resta” prestigio, acoso sexual, laboral o de cualquier tipo, menosprecio, condescendencia insufrible… El catálogo es interminable e intolerable.

Una denuncia por violencia de género cada 40 minutos, una por violación cada 3 días, un 25 por 100 de mujeres entre los altos cargos de la Administración del Estado, un 20-25 por 100 menos de sueldo por el mismo trabajo, topes para ascender, el 70 por 100 de las tareas domésticas y el cuidado de los hijos… La lista es interminable. Lo era antes de este 8 de marzo. Lo seguirá siendo después.

Cuando el día a día es violación y esclavitud

Eso en las sociedades civilizadas. Porque en las demás, el día a día se desenvuelve entre el horror y el terror de violaciones, matrimonios concertados –a veces de niñas-, esclavitud, violencia de todo tipo, marginación, humillación, vejación y así hasta el infinito y más allá.

Cualquier ONG constata que allí donde el infierno campa a sus anchas, la situación de las niñas y las mujeres es todavía peor que la de los hombres.

Animo a seguir contando y denunciando la situación cada día.

Hay gente que se deja ver con el lazo de turno, en la manifestación del momento o coreando el grito del día, pero ni antes ni después están ni se les esperan