Polémica porque la pareja de un alto cargo visita su despacho y dice que retocará la decoración

De profesión, influencer

Este caso no ha producido ningún perjuicio ni gasto de dinero público. Pero es una muestra más de la fiebre que muchas personas tienen por mostrar su vida privada en las redes sociales

No debe sorprender que alguien quiera conocer el lugar donde trabaja su pareja y, si se lo permiten, que en su visita fotografíe o grabe en vídeo esas dependencias. Pero el asunto cambia mucho si su pareja es un cargo público, está en su despacho oficial y quien le visita dice en la grabación que allí va a renovar la decoración y, para colmo, comete esa estupidez tan extendida actualmente de subir el vídeo a su cuenta en Instagram, como si lo que haga o diga una persona particular pudiera interesar a alguien más allá de su familia o sus amistades. Lamentable.

Manuel Cortés Romero, de Ciudadanos, trabajaba como asesor del consejero de Empleo de la Junta de Andalucía hasta que hace unos meses fue nombrado director general de la Agencia Pública Andaluza de Educación. Su pareja, Virginia Moreno, no conocía el despacho donde él trabajaba y un día decidió visitarlo y esperarle allí a que terminara sus tareas para ir juntos a comer. Algo bastante normal.

“Cariño, di hola”

Pero ella, cuya ocupación es la de difundir por Instagram comentarios sobre moda y belleza, decidió grabar la visita. “Estoy llegando a la agencia de Manuel, que todavía no había conocido su trabajo y hoy me va a enseñar a ver dónde trabaja, qué hace y a ver qué tal”, dice mientras entra en el edificio. “Este es el despacho del director general. Cariño, di hola”, añade, ya dentro.

En el vídeo continúa mostrando el amplio despacho y comenta: “Tenemos que hacer una renovación de decoración. ¿A que sí, cariño? Sí, vamos a hacer un poquito de retoque de decoración en algunas partes, pero, bueno, no está mal del todo”. “Y eso que hay ahí, eso me gusta”, bromea, mientras señala con el dedo a su pareja y sonríe.

Probablemente esa mujer no pensó que podía molestar a alguien por grabar su visita, darla a conocer y efectuar esos comentarios. Pero es que tampoco pensó que hablar de gastar dinero en remodelar el despacho oficial de su pareja, que en el vídeo se ve impecable, cuando en Andalucía llevan años reclamando la climatización de aulas en muchos colegios e institutos y respuestas a otras carencias en la enseñanza, iba a provocar polémica y críticas. Y así ha ocurrido. Ella ha retirado en vídeo de Instagram y ha pedido disculpas.

No confundir lo público con lo privado

Además, esos comentarios revelan una confusión entre lo público y lo privado que en la sociedad actual no es tolerable. ¿Por qué habría que gastar dinero en remodelar un amplísimo despacho que el vídeo se ve en perfectas condiciones, con una mesa de trabajo, otra más amplia con seis sillas para reuniones, un tresillo y dos sillones con otra mesa baja, un perchero, cuadros, una planta..? ¿Hay que gastar algo de dinero público para retocar la decoración porque a tu pareja hay cosas que no le gustan, aunque dice que no está “del todo mal”?

En este caso, la protagonista se ha dado cuenta de su error al ver la polémica que ha levantado, ha retirado el vídeo y ha pedido disculpas. Pero en ocasiones se han conocido casos, tanto en algún ministerio como en dependencias oficiales de distintos ayuntamientos o comunidades autónomas, en que la llegada de un nuevo cargo a un puesto ha supuesto un cambio de la decoración, con el consiguiente gasto de dinero público. Eso es lo que no se puede tolerar en ningún caso, porque el dinero público no es de los cargos, cuya obligación es administrarlo bien en beneficio de la ciudadanía que es la que paga impuestos.

Habrá quien diga que este caso es una anécdota sin importancia, porque no ha producido ningún perjuicio ni gasto de dinero público. Así es. Pero es una muestra más de la fiebre que muchas personas tienen por mostrar su vida privada en las redes sociales, como si al resto de la ciudadanía les interesara lo que hagan o dejen de hacer cada día.

Con esta nueva costumbre -que también usan algunos políticos, periodistas y todos esos personajillos de medio pelo que quieren vivir del cuento acudiendo a los peores programas de la televisión basura-, no es de extrañar que al preguntar a los niños y niñas qué quieren ser de mayores algunos respondan: “Quiero ser influencer”. Probablemente no saben que lo que están diciendo con esa palabra inglesa es que quieren ser personas que tengan influencia en la sociedad, pero lo dicen porque esa es la manera en que se autodefinen muchos personajillos mediocres con aspiraciones de ser famosos… y no por sus méritos laborales o profesionales sino porque siempre están dispuestos a participar en los más bochornosos espacios televisivos con tal de darse a conocer. Lamentable.