Es excluida de unas oposiciones al Ejército porque si viste uniforme con falda se verá el dibujo

Discriminada por ser mujer y llevar un tatuaje en el pie

Las Fuerzas Armadas han experimentado cambios muy importantes en las últimas décadas y se han adaptado a una sociedad democrática, pero todavía quedan aspectos que deben ser mejorados para evitar casos tan sorprendentes como éste

Algo huele todavía a rancio, a tiempos pasados y, probablemente, a inconstitucional en las normas que regulan el uso de los uniformes en las Fuerzas Armadas, cuando una mujer ha sido excluida de las pruebas para ingresar en ellas porque tiene un tatuaje en el empeine del pie derecho, mientras los militares varones pueden llevar todos los tatuajes que quieran en sus piernas porque los tapa el pantalón. La ministra de Defensa, Margarita Robles, que es una magistrada de reconocido prestigio y larga experiencia en la Justicia, deberá modificar esas normas para que huelan a la realidad de la sociedad del siglo XXI.

Estela Martín, una psicóloga de 30 años, dejó su trabajo en un hospital y se gastó sus ahorros en preparar unas oposiciones para ingresar en el Cuerpo Militar de Sanidad. Reunía todas las condiciones exigidas para realizar las pruebas pero el pasado 19 de junio, cuando se disponía a hacer la de natación, se encontró con un impedimento que ni se le había pasado por la cabeza que pudiera existir: el teniente coronel que presidía el tribunal de las oposiciones la vio en bañador y le dijo que ella no podía ser militar porque su tatuaje de siete centímetros en el empeine del pie derecho se vería cuando vistiera la falda del uniforme, lo que es contrario a las normas que regulan el uso de los distintos uniformes.

Prohibido solo a las mujeres aspirantes, no a las que ya son militares

Esta norma solo se aplica a las mujeres que aspiran a ingresar en el Ejército, porque otras que ya entraron llevan tatuajes que son visibles cuando visten falda y no les dicen nada. Tampoco se aplica a los hombres aspirantes. Y tampoco a los legionarios, muchos de los cuales llevan tatuajes que les cubren los brazos u otras partes de su piel y son bien visibles cuando desfilan.

La psicóloga aspirante argumentó que ella podrá vestir el uniforme con pantalón y no con falda, para que no se vea su tatuaje porque, según las normas, el uso de una u otra de esas prendas es potestad del militar y solo está obligada a vestir falda cuando lleve el uniforme de etiqueta; pero en este último caso puede llevar medias negras que taparían el tatuaje. No le sirvió de nada, porque el presidente le dijo que sus superiores pueden ordenar que lleve falda, aunque ella no quiera. Así, como suena, aunque sea contrario a la normativa oficial. “Aquí mando yo” parece que pensó ese teniente coronel, en una actitud que también huele a rancia y a tiempos pasados.

Si no se presenta a estas oposiciones, Estela Martín ya no podrá aspirar a ingresar en el Ejército porque la edad máxima para hacerlo son los 30 años que ella tiene ahora. Por eso ha recurrido al Ministerio de Defensa y ha pedido a la ministra que, mientras resuelven ese recurso, le permitan concluir los exámenes de esta oposición y, si finalmente no le dan la razón, que anulen sus notas.

Discriminación por ser mujer

Tan sorprendente e increíble es este caso que el Defensor del Pueblo en funciones, Francisco Fernández Marugán, ha actuado de oficio, sin necesidad de que alguien haya presentado una denuncia, y ha advertido por escrito al Ministerio de Defensa de la discriminación que pueden estar sufriendo las mujeres que aspiren a ingresar en las Fuerzas Armadas y lleven tatuajes, respecto de los aspirantes varones, según ha informado el diario El País.

También ha intervenido la diputada de Izquierda Unida Eva García Sempere, portavoz de su grupo en temas de Igualdad. Ha preguntado al Gobierno, para que responda por escrito, si “considera acorde a los tiempos que corren y necesario para el correcto funcionamiento de las Fuerzas Armadas mantener normas de uniformidad que obliguen al uso de falda por parte de las mujeres y eliminar a mujeres en pruebas de selección por la presencia de tatuajes”.

Nadie puede poner en duda que las Fuerzas Armadas españolas han experimentado cambios muy importantes en las últimas décadas, se han modernizado, se han adaptado a una sociedad democrática y cumplen plenamente la Constitución y las leyes. Pero todavía quedan aspectos que deben ser mejorados, para evitar casos tan sorprendentes como el de la opositora al Cuerpo Militar de Sanidad Estela Martín. En el Ministerio que dirige Margarita Robles han dicho que van a estudiarlo y que están dispuestos revisar la normativa sobre la uniformidad, para acomodarla a los tiempos actuales en lo que vean necesario. Pues que sea cuanto antes.