Se acumulan las sentencias, juicios e imputaciones por corrupción política

Otro mal día para el PP

La mayor parte de la ciudadanía lleva ya 10 años de tristeza, desde que comenzó la crisis económica, y todavía no el final del túnel aunque Rajoy pregone que ya se ve la luz

A Mariano Rajoy y al Partido Popular no hace falta aplicarles la sorprendente y nada científica teoría del psicólogo Cliff Arnall, de la Universidad de Cardiff (Gales, Reino Unido), quien se ha inventado una fórmula matemática para concluir que el tercer lunes de enero es el día más triste del año. No ha hecho falta. Para el presidente y su partido, el 15 de enero de 2018, tercer lunes de este mes, ha sido un mal día por las noticias sobre casos de corrupción que afectan al PP y a excargos y exdirigentes del mismo.

Ese día, Rajoy reconoció ante la Junta Directiva Nacional del PP que su partido ha cometido errores con Cataluña, y dijo que tienen que aprender de ellos. Pero, a continuación, pronunció un discurso con más triunfalismo del que la prudencia recomienda en la situación actual, cuando la vida continúa siendo bastante difícil para unos cuantos millones de ciudadanos: que si 2018 será el quinto año consecutivo con crecimiento económico en España, será mayor que la media de Europa y superará el 2,3 por 100 previsto; que si este año se prevé crear 450.000 nuevos puestos de trabajo pero serán incluso más, que si… En fin, el discurso de siempre.

La precariedad de los nuevos empleos

El presidente del Gobierno no habló de las precarias condiciones de los puestos de trabajo, ni de los bajos salarios que no permiten llegar a fin de mes, ni de que la inmensa mayoría de los nuevos contratos son temporales, muchos incluso sólo de unas horas o únicamente de unos cuantos días de duración…

Pero las noticias sobre la actualidad, tan necesarias en cualquier sociedad democrática, ponen algunas cosas en su sitio, aunque no es seguro que Rajoy y su partido reflexionen cuando los medios de comunicación rebosan de informaciones sobre la corrupción política y, sobre todo, las que afectan al PP y a ex cargos de este partido.

El 15 de enero, al mismo tiempo que Rajoy animaba a sus dirigentes con cifras y datos de una recuperación económica que aún no llega a toda la ciudadanía, los periódicos, radios y televisiones informaban del inicio del juicio a la llamada rama valenciana del caso Gürtel, con una acusación directísima contra el PP de esa comunidad cuando lo dirigía Francisco Camps: nueve empresarios han reconocido que pagaron 1,2 millones de euros a una empresa, mediante facturas falsas, por servicios que esa empresa realizó para el PP valenciano en las elecciones municipales y autonómicas de 2007 y en las generales de 2008. Dicho con otras palabras: que esos empresarios financiaron a ese partido a cambio de ser beneficiados con la adjudicación de contratos de la Administración pública dependiente de Camps.

Una senadora del PP ante el juez

Ese mismo día, la senadora del PP Pilar Barreiro tuvo que acudir al Tribunal Supremo para declarar como imputada por los delitos de fraude, falsificación de documentos, prevaricación, malversación y cohecho. El fiscal dice que, cuando era alcaldesa de Cartagena, pagó con cargo al Ayuntamiento a uno de los implicados en el caso Púnica para que mejorase la imagen de ella en internet. Ella lo niega.

El mismo lunes 15 se publicó la declaración que hizo ante el juez como testigo Ildefonso de Miguel, exdirector gerente del Canal de Isabel II -la empresa pública que gestiona el agua en la Comunidad de Madrid-, quien aseguró  que un empresario le había confesado que venía pagando comisiones del 2 por 100 y el 3 por 100 al PP nacional, a cambio de que le adjudicaran importantes contratos de obras públicas.

Para Convergència Democrática de Catalunya (CDC), el partido que lideró Artur Mas, que tienen embargadas sus 15 sedes y que se ha transformado en el Partido Demócrata Europeo Catalán(PDeCAT), el 15 de enero también fue su particular lunes más triste. Ese día fue comunicada la sentencia  del caso Palau de la Música, en en que han sido condenados los ex responsables de esa institución -han reconocido haberla saqueado prácticamente- y otras personas hasta un total de 12, así como CDC, que se lucró con 6,6 millones de euros en comisiones a cambio de adjudicar obras públicas a la constructora Ferrovial.

La ciudadanía necesita que la vida política en España cambie, para que desaparezca el tufo a podredumbre que desprende una parte de ella y el aire se pueda respirar. Algunos dijeron que llegaban a la política activa para trabajar de una manera distinta a la de los partidos tradicionales y para no aplicar sus mismos vicios, pero el paso del tiempo ha demostrado que han caído en los mismos. Aunque, en honor a la verdad, hay que decir que no han caído en la corrupción.

Para el psicólogo Cliff Arnall, el 15 de enero ha sido el día más triste del año. El PP y CDC están padeciendo, más que un día, unos cuantos años tristes por las investigaciones de los jueces sobre casos de corrupción que, de manera más o menos directa, les afectan. Y peor aún es que la mayor parte de la ciudadanía lleva ya 10 años de tristeza, desde que comenzó la crisis económica en 2008, y todavía no ve el final del túnel aunque Mariano Rajoy pregone un día sí y otro también que ya se ve la luz.