Las ocurrencias e incoherencias de algunos políticos en precampaña electoral

Políticos al borde de un ataque de nervios

Cuando las encuestas pronostican que un partido va para atrás y perderá votos y escaños, sus líderes tienen que reaccionar. Pero deberían hacerlo con propuestas serias, no con ocurrencias improvisadas o haciendo lo contrario de lo que decían antes

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, está sorprendiendo en esta precampaña electoral con algunas de sus propuestas. Porque, más que propuestas serias, las hay que parecen ocurrencias que se dicen a bote pronto y sin pensarlas dos veces antes de pronunciarlas. Hasta que fue elegido para suceder a Mariano Rajoy parecía encarnar a una derecha moderada y europea; pero después, por miedo a que la derecha de Ciudadanos y la ultraderecha de Vox le quiten muchos votos, parece que se ha echado al monte, está dando un giro a su partido y dice cosas que sorprenden incluso en las filas del PP.

Una de sus últimas propuestas ha consistido en pedir a Vox que no se presente a las elecciones generales en las 28 provincias que tienen atribuidos en la ley menos de seis diputados, porque eso divide el voto conservador constitucionalista y beneficiaría al PSOE o a Podemos a la hora de repartirse el último escaño con los votos que sobran tras distribuir los otros.

Casado podría haber planteado al partido de Santiago Abascal negociar un acuerdo para concurrir a las elecciones generales del próximo 28 de abril con listas conjuntas, como han hecho otras formaciones políticas. Pero lo que le ha pedido es que renuncie a presentarse a esos comicios en media España. Desde Vox le han devuelto la propuesta: se van a presentar en todas las circunscripciones, han dicho, y lo que debería hacer el PP es no presentarse en unas cuentas provincias donde algunas encuestas dicen que ese partido superará el votos al PP.

A vueltas con la ley del aborto

Hace unas semanas, Pablo Casado planteó que, si llega a ser presidente del Gobierno, modificará la ley del aborto de 2010 -de plazos- y volverá a la de 1985 -de supuestos-, a pesar de que este debate está totalmente superado en España, que se producen menos interrupciones de embarazos con la ley actual que con la anterior y que ni José María Aznar ni Mariano Rajoy reformaron esa ley porque en el PP no lo consideraron necesario. Ante la polémica que provocó con sus palabras, ya no habla del aborto.

Pero Pablo Casado no es el único político que, en esta precampaña electoral, está lanzando propuestas que parecen ocurrencias improvisadas.  Pedro Almodóvar -que acaba de presentar su última película, Dolor y gloria- podría rodar una segunda parte de su exitosa cinta de 1988 Mujeres al borde de un ataque de nervios y titularla Políticos al borde de un ataque de nervios. El líder del PP sería uno de sus protagonistas.

Puestos a proponer la primera ocurrencia que viene a la cabeza, el diputado del PP Ramón Moreno ha planteado que RTVE no informe sobre las encuestas electorales que realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), porque dice que desde que ese organismo lo dirige el socialista José Félix Tezanos ofrece previsiones de resultados electorales que no son fiables sino “desacertados” y “estrafalarios”. Como era de esperar, desde RTVE han dicho que seguirán ofreciendo esa información, porque es de interés general. La ciudadanía, que no es tonta, decidirá si le parecen unos resultados manipulados o fiables.

Los que dicen una cosa y hacen otra

Otra actitud que se está viendo en esta precampaña electoral es la de algunos políticos que dicen o hacen lo contrario de lo que decían o hacían antes. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, es un buen ejemplo. Él siempre ha dicho que los regímenes fiscales especiales que tienen en el País Vasco y en Navarra, distintos a los del resto de las autonomías, son “un privilegio” y hay que eliminarlos para que tengan el mismo trato que los demás territorios. Pero eso era antes de la convocatoria de elecciones: ahora ha pactado con Unión del Pueblo Navarro (UPN) -un partido que concurrirá a los comicios con el PP- para presentarse con candidaturas conjuntas a las elecciones autonómicas, municipales y generales. Como UPN defiende el régimen fiscal foral especial que tiene Navarra, Rivera no ha tenido inconveniente en firmar un acuerdo en el que reconoce expresamente que ese sistema seguirá en vigor. Todo vale, incluida la incoherencia, con tal de intentar conseguir votos.

Albert Rivera acostumbra a responder a muchas preguntas de los periodistas con críticas a Pedro Sánchez -aunque la pregunta se refiera a Ciudadanos o a otro asunto y no tenga nada que ver con el presidente del Gobierno- y suele apuntarse tantos y colgarse medallas que a veces no le corresponden: que si su partido es el primero en hacer elecciones primarias para elegir sus candidaturas -falso-, que si ellos no utilizan el dedazo -falso-, que si esto. que si lo otro… Él y su partido decidirán sus estrategias. Pero hay que repetirlo, una vez más: los políticos de la oposición deben criticar al presidente, al Gobierno y a su partido por lo que hacen mal, pero deben hacerlo con argumentos serios y no con frases hechas buscando titulares o con afirmaciones que no se corresponden con la realidad.

Los casos citados son solo unos ejemplos de propuestas cuando menos sorprendentes, pero basta seguir la información electoral cada día para comprobar que hay muchos más. Los líderes de la izquierda también tienen lo suyo, claro que sí. Pero hoy vienen a esta columna los de los dos principales partidos de la derecha porque sus últimas propuestas o decisiones han llamado la atención, incluso en sus partidos, por disparatadas o incoherentes, y no por su solidez.

Cuando casi todas las encuestas pronostican que tu partido va para atrás y perderá votos y escaños -eso dicen del PP-, sus líderes tienen que reaccionar. Pero deberían hacerlo con propuestas serias, no con ocurrencias improvisadas o haciendo lo contrario de lo que decían antes. La ciudadanía debería tener en cuenta estas actitudes cuando vaya a depositar su voto en las urnas, porque esos políticos que cambian de opinión en época preelectoral según les vaya en las encuestas son los que aspiran a gobernar en España.