Negar que los espacios informativos de TVE son ahora más plurales y profesionales que durante los últimos años, como hacen desde el PP, demuestra una hipocresía y una desvergüenza impropias de cualquier político

Un año más, la historia se repite. Ha comenzado el curso político y, como ocurre cada mes de septiembre, políticos y tertulianos dicen que se avecina un “otoño caliente”. Y tienen razón. Pero no hace falta esperar unas semanas hasta la entrada oficial del otoño: desde que los políticos han vuelto a sus tareas diarias, tras los pocos días de vacaciones que han tenido en agosto, la vida política en España está demasiado movida y se desarrolla con tanta intensidad que la ciudadanía se encuentra con alguna bomba informativa -buena o mala- un día sí y otro también.

En un país donde la clase política utiliza bastante poco el verbo dimitir, dos ministros han dimitido en los cien primeros días de Gobierno de Pedro Sánchez. Maxim Huerta dejó la cartera de Cultura y Deportes el 13 de junio, cuando llevaba solamente una semana en ese cargo, porque trascendió la noticia de que había sido condenado por defraudar 256.000 euros a la Hacienda Pública entre 2006 y 2008.

Carmen Montón dimitió como ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social el 11 de septiembre, después de que el periódico digital Eldiario.es publicara que hubo irregularidades en un máster que cursó en la Universidad Rey Juan Carlos -la misma de los polémicos casos de Cristina Cifuentes y Pablo Casado, ambos actualmente investigados por la Justicia-. Para remate, La Sexta informó poco después que Montón había incluido en su trabajo varias páginas y fragmentos copiados de otros textos publicados en internet.

Las dudas de Albert Rivera sobre el doctorado de Pedro Sánchez

Por si esas dimisiones no hubieran caldeado lo suficiente la vida política, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, acudió el 12 de septiembre a la primera sesión de control al Gobierno del nuevo curso político para preguntar al presidente qué va a hacer “para garantizar el cumplimiento de la Constitución y asegurar el respeto de los derechos civiles en Cataluña”. Pero, cuando le tocó intervenir, cambió sobre la marcha esa pregunta -aunque eso lo prohíbe el Reglamento de la Cámara Baja- y aprovechó para sembrar dudas sobre la tesis doctoral que sirvió a Pedro Sánchez para obtener la máxima calificación de sobresaliente cum laude en su doctorado en Economía.

A eso hay que añadir que Mariano Rajoy ha abandonado la política y la Presidencia de su partido, tras ser desalojado de La Moncloa por Pedro Sánchez al prosperar la moción de censura. También se ha ido de la vida política activa la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, tras perder las elecciones primarias en su partido para ser la líder del PP y aspirante a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones.

Y María Dolores de Cospedal, tras dejar la Secretaría General de su partido, tampoco será  presidenta del PP de Castilla-La Mancha.

Por si eso fuera poco, los políticos catalanes siguen a lo suyo, sin ocuparse como debieran de la ciudadanía: unos se dedican a viajar a Bruselas para rendir pleitesía y seguir las órdenes de Carles Puigdemont, un huido de la Justicia que ya no es el presidente autonómico pero le obedecen como si lo fuera; otros se dedican a montar numeritos y convocan a los periodistas para que vean cómo quitan lazos amarillos que son repuestos por los vecinos unos minutos después; algunos intentan poner sentido común y respeto a las leyes, para que la vida política catalana pueda volver a la normalidad… Y, mientras tanto, la ciudadanía sigue sufriendo los recortes que implantó el Gobierno de la desaparecida CiU y esperando que sus representantes políticos se preocupen por sus problemas diarios.

Desde que los sindicatos de Italia llevaron a cabo numerosas manifestaciones y protestas en el año 1969, la frase “otoño caliente” solía aplicarse al último trimestre del año cuando se preveía que, con la reanudación del curso tras las vacaciones, se produciría mucha conflictividad sindical por problemas laborales. Pero ya hace años que esa frase también se aplica para vaticinar un otoño político muy agitado.

Las noticias se amontonan una sobre otra

Las noticias se conocen con tanta rapidez que se pisan y amontonan unas sobre otras. La dimisión de Carmen Montón quedó en segundo plano, a las pocas horas de producirse, por las dudas de Albert Rivera sobre la tesis doctoral de Pedro Sánchez. Y lo mismo ocurre con otras informaciones importantes.

Pero algo ha cambiado con estas últimas noticias respecto a otras también muy importantes que se conocían en España hasta hace tres meses, durante el Gobierno de Mariano Rajoy: En Televisión Española han informado de ellas como correspondía por su importancia, con independencia de que la persona afectada fuera del Gobierno o de la oposición. Un ejemplo: TVE informó de la dimisión de Carmen Montón apenas media hora después de que fuera publicada por Eldiario.es, fue la primera noticia en el programa Los Desayunos y, poco después, también fue el principal tema de debate entre los cuatro periodistas que participaron en la mesa.

Algo ha empezado a cambiar en la radio y televisión pública estatal. Probablemente se podrán criticar determinadas decisiones, pero negar que los espacios informativos de TVE son ahora más plurales y profesionales que durante los últimos años, como hacen desde el PP, demuestra una hipocresía y una desvergüenza impropias de cualquier político.

En puertas del otoño más caliente de los últimos años, lo que hace falta es que el presidente Pedro Sánchez -que ha negado irregularidades en su tesis doctoral- ofrezca todas las explicaciones necesarias para aclarar las dudas que planteó Albert Rivera y lo que han publicado algunos medios.