Sus dirigentes prometen una oposición seria, pero arremeten contra el presidente antes de que empiece a gobernar

Un PP noqueado no da ni 100 días de gracia a Pedro Sánchez

Los nombres de los 17 ministros y ministras han sorprendido y han dejado con la boca abierta a muchos políticos. Son personas preparadas y con experiencia en la materia encomendada

Muchos dirigentes del Partido Popular dicen y repiten estos días que Pedro Sánchez no tiene legitimidad democrática para ser presidente del Gobierno, porque ha llegado a La Moncloa gracias a un pacto “infame” con otros partidos y no ha sido votado por la ciudadanía. Un disparate como ese solo puede tener una explicación: tras las elecciones de junio de 2016 hubo cargos públicos y diputados del PP a quienes les costó trabajo aceptar que habían perdido la mayoría absoluta en el Congreso, y durante algún tiempo continuaron actuando como si la tuvieran; ahora, parece que a esos mismos cargos y políticos les cuesta trabajo asumir que, en solo una semana, han perdido el Gobierno de España. Aún no han superado el golpe y están noqueados.

Aunque es algo sabido, conviene recordarlo: el artículo 113 de la Constitución establece que el Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante una moción de censura, que debe ser presentada al menos por 35 diputados y aprobada por mayoría absoluta (al menos 176 votos). Eso es, exactamente, lo que ha hecho el PSOE y ganó por 180 votos frente a 169 y una abstención. Por tanto, decir que Sánchez es presidente sin legitimidad es tanto como decir que ese artículo de la Carta Magna no se debe aplicar porque es ilegítimo.

En el año 1933, cuando Franklin D. Roosevelt fue elegido presidente de Estados Unidos, puso en marcha una serie de medidas para aplicar en 100 días, con el objetivo de sacar al país de la gravísima crisis económica por la que atravesaba, la crisis económica mundial conocida como la gran depresión o crisis de 1929. El plan tuvo un notable éxito y, desde entonces, en muchos países -también en España- se suele aplicar la norma no escrita de conceder 100 días de confianza a quien es elegido presidente o para ocupar otro cargo público. 100 días de gracia.

A Pedro Sánchez, ni 100 días de gracia ni uno

El PP no ha dado a Pedro Sánchez no ya esos 100 días de gracia, ni siquiera 24 horas. Es como si hubieran dicho que “al nuevo presidente, ni agua”. Desde el mismo momento en que fue investido presidente del Gobierno, el viernes 1 de junio, muchos dirigentes “populares” han arremetido contra él, han tachado de fraude a una moción de censura plenamente constitucional, han dicho que su Gobierno no tiene legitimidad democrática, le han acusado sin ninguna prueba de haber pactado en secreto concesiones desconocidas a los independentistas catalanes, vascos y a “los viejos amigos de ETA” -en referencia a los dos diputados de Bildu- para que le votaran y que va a gobernar con ellos, como si fueran a formar parte del Gobierno… Juan José Imbroda, presidente de la ciudad autónoma de Melilla, llegó a afirmar que la moción es un “golpe de Estado” y, para intentar arreglar ese exabrupto, después aclaró que lo decía “en sentido figurado”. ¡Lo que hay que escuchar!

Pero, incurriendo en una clara contradicción, al mismo tiempo que hacían esas afirmaciones decían que van a hacer una oposición seria, responsable y leal. Deberían darse cuenta de que, con declaraciones como esas y otras de muchos dirigentes del PP, nadie les cree cuando aseguran que van a desempeñar su papel de oposición como debe hacerlo cualquier partido serio y democrático.

De Mariano Rajoy es bien conocida su gestión en el Gobierno, porque ha sido presidente durante seis años y medio y antes fue ministro ocho años con José María Aznar. De Pedro Sánchez no se sabe cómo trabajará al frente del Ejecutivo, porque acaba de ser nombrado presidente. Es pronto para defender o criticar al flamante presidente, porque acaba de iniciar su mandato, pero tiene derecho a los 100 días de gracia que los demócratas conceden a quien llega a ese cargo, aunque no exista una ley que obligue a ello. Tiempo habrá para aplaudirle o criticarle por su gestión, con todo el entusiasmo o la dureza que cada cual quiera, según corresponda.

Un Gobierno que ha dejado a muchos políticos con la boca abierta

Lo que sí ha hecho Pedro Sánchez en sus primeros días como presidente es elegir a 17 ministros y ministras cuyos nombres han sorprendido y han dejado con la boca abierta a muchos políticos y a muchos ciudadanos. A juzgar por la talla de las personas elegidas, todas ellas muy preparadas y con experiencia en la materia que les ha encomendado el presidente -puede haber alguna excepción, pero también merece 100 días de gracia para ver cómo actúa-, parece un gabinete que ofrece estabilidad, constituido para agotar la legislatura más que para gobernar solamente durante un año, y eso habrá puesto de los nervios a más de uno en el PP y en Ciudadanos.

Frente a esa realidad, al portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, que habitualmente lanza frases llamativas y descalificadoras a sus adversarios políticos en busca de titulares, solo se le ha ocurrido decir que el Gobierno de Pedro Sánchez “recupera viejas glorias, se mira al pasado” y tiene “mucho zapaterismo”. A la vista de los 17 nombres del gabinete ministerial, parece una crítica con poco fundamento.

Pedro Sánchez merece 100 días de gracia, como cualquier gobernante cuando llega al cargo, pero eso no impide plantearle una primera llamada de atención. El miércoles 7 de junio, tras informar al rey Felipe VI, el presidente convocó a los periodista en La Moncloa para anunciar oficialmente los nombres que integran su gabinete, hizo una declaración de 10 minutos y se marchó, sin admitir ninguna pregunta ni aclarar algunas dudas de los informadores. Esa práctica, cada vez más extendida en los últimos años, es rechazada por los periodistas y es una falta de respeto a la ciudadanía, que tiene derecho a que los periodistas pregunten en su nombre lo que necesitan saber. Para comunicar una lista de 17 nombres y hacer una declaración de principios basta con enviar un comunicado a los medios. Es de esperar que el presidente no se acostumbre a estas comparecencias sin preguntas ante la prensa.