literatura

El nieto que ha sacado del olvido la historia de una víctima toledana de los campos nazis

El arqueólogo y escritor Bienvenido Maquedano presenta su nuevo libro "El largo viaje de un triángulo azul"

Literatura, datos históricos, relatos de viajes, conversaciones de bar, emociones… Todo ello se entremezcla en “El largo viaje de un triángulo azul”, el libro que el arqueólogo y escritor toledano Bienvenido Maquedano presentará el viernes 21 de octubre, a las 19:30 horas, en el Hotel Carlos V de la capital regional (plaza Horno de la Magdalena, s/n). Publicado por la editorial Celya, el protagonista no es otro que el abuelo al que nunca conoció y de cuyo relato apenas se hablaba en su casa, un hombre natural de El Puente del Arzobispo (Toledo) que, como otros tantos miles de españoles, fue capturado por las tropas nazis y obligado a deambular por los campos de concentración.

El propio Bienvenido Maquedano explicaba a encastillalamancha.es que esta aventura literaria la inició hace cinco años movido, en primer lugar, por el deseo de saber lo que le ocurrió a Hipólito Maquedano y “poder contárselo a mi familia”. No obstante, una vez inmerso en este capítulo reciente de la historia de España y de Europa, fue descubriendo que las memorias de su abuelo se parecían demasiado a las de otros tantos miles de españoles del bando republicano que tuvieron que escapar del país y que acabaron siendo víctimas del holocausto nazi.

Con esta obra ha tratado de restablecer lo que denomina el “vínculo roto” entre las generaciones que vivieron la Guerra Civil y aquellas que, décadas después, han apostado por acabar con el silencio y recuperar la memoria histórica. Cuenta que, además de su abuelo paterno que falleció en el campo de exterminio de Gusen (Austria), su familia materna también sufrió muerte y exilio a causa de la contienda. “El padre de mi madre fue fusilado en el año 1936 y ella y sus hermanos fueron deportados”. Los que, pasados los años, tenían un lugar al que regresar “lo hacían a una casa saqueada por sus propios vecinos”, rodeados de una hostilidad en la que “no tenían más remedio que callarse y dejar pasar el tiempo para que su pasado fuese olvidado y los hijos pudiesen tener una vida mejor”. El silencio era su pasaporte para la supervivencia pero también “un mecanismo de defensa de la mente”. “Las generaciones más alejadas a estos hechos somos las que hemos tenido que hacer las preguntas”.

“El largo viaje de un triángulo azul” (el triángulo azul es el distintivo que tenían los españoles en los campos de concentración alemanes) se estructura en dos partes. Una primera en la que Bienvenido Maquedano narra las investigaciones que ha llevado a cabo para unir los pasos que fue dando Hipólito, desde las bases de datos de la asociación Amical de Mauthausen -que agrupa a exdeportados republicanos de los campos de concentración nazi así como a sus familiarse y amigos- o el Memorial de la Segunda Guerra Mundial, hasta los archivos del Ministerio de Defensa de Francia, Dunkerque y la Cruz Roja. Asegura que, afortunadamente, existe abundante información al respecto, siendo internet -además- un herramienta de grandes posibilidades para acceder a la documentación.

La segunda parte de este libro está dedicada a recrear los pasos de su abuelo por los campos de concentración, un recorrido en el que -tanto en coche, como en bici o a pie- él mismo se embarcó hace ya tres años para aproximarse un poco más a lo que pudo vivir y sentir su antecesor.

Fue hace relativamente poco cuando Bienvenido Maquedano -arqueólogo de profesión y autor de libros de arqueología y patrimonio y de cuentos infantiles- conoció que su abuelo, Hipólito Maquedano, falleció un 13 de noviembre de 1941 aferrado a la valla electrificada del campo de exterminio de Gusen (Austria). Se enteró casi por casualidad, hablando con el hijo de un amigo de su abuelo que corrió la misma mala suerte.

Hipólito salió en 1936 de El Puente del Arzobispo junto a otros compañeros para hacer frente al alzamiento militar que se produjo en España. Combatió durante tres años en numerosos frentes hasta que se tuvo que exiliar a Francia, donde fue internado en el campo de concentración de Argelés, en una de las playas del Rosellón. De allí, y para huir de una posible deportación y de la hambruna, pasó a una Compañía de Trabajadores que dependía del ejercito francés, ayudando a construir una carretera y un túnel en los Alpes. Una vez Francia declaró la guerra a Alemania, fue movilizado a Flandes y el 4 de junio de 1940 fue apresado junto a otros muchos españoles por el ejército nazi en la playa de Dunkerque. La falta de apoyo de los diferentes gobiernos -los ingleses se negaron a embarcar españoles hacia su país para librarlos del ejército alemán, los franceses no reconocieron a los españoles como miembros de sus tropas y los españoles franquistas negaron que los exiliados republicanos fueran sus compatriotas- hizo que Hipólito y el resto de españoles fuesen pasando de campo de concentración en campo de concentración hasta llegar a los de Mauthausen (Austria), Gusen o a la cámara de gas del castillo de Hartheim (Austria) con el fin último de exterminarles. El abuelo de Bienvenido murió en el de Gusen pero antes llegó a estar en cinco campos de concentración de Francia, Alemania y Polonia.

Se sabe que alrededor de 200 toledanos fallecieron en los campos de concentración nazis. Son los casos documentados, puede que haya muchos más. En Mauthausen, las estimaciones hablan de que 7.000 españoles murieron allí.

Fotografía de Hipólito Maquedano.