El Viña Rock 2017, al igual que Barcelona 92, se despidió al son del "Amigos para siempre"

Música, pogos, barro y basura: esto es lo mejor y lo peor del Viña Rock 2017

Terminó la 22ª edición del Viña Rock, encastillalamancha.es estuvo presente y repasa lo mejor y lo peor que dejó esta exaltación a la música y la fiesta que se llevó a cabo en Villarrobledo

Viña Rock 2017

El agua es vida. Al menos así lo entendieron los más de 200.000 asistentes al recinto del Viña Rock 2017 a los que ni la lluvia, ni el viento, ni el barro hicieron mella en sus ganas de pasarlo bien y de disfrutar de la música en uno de los festivales referentes del país.

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Viña Rock 2017

Sin duda «el Viña» es algo especial. Es especial porque es una exaltación de la multiculturalidad que hay en España. Grupos que cantan en todos los idiomas de oficiales de España, como Dakidarría en Galego, Itaca Band en Català o Aspencat en Valencià que, aunque no es oficial, es clave para entender las corrientes actuales de la música alternativa. No solo los grupos vienen de todos los puntos geográficos de España, gentes de todos los rincones del país llegan hasta Villarrobledo para generar el gran ambiente festivo que ni el agua pudo con él.

Y es que solo en el Viña Rock se puede concluir el festival en un pogo al ritmo del Amigos para siempre

Las imágenes que ha dejado la edición 2017 de un Viña Rock pasado por agua

La fiesta comenzó el día 27 en un «pre-Viña» en el que varios grupos como Riot Propaganda, compuesto por los Chikos del Maíz y Habeas Corpus, o The Locos hicieron vibrar el escenario Viña Grow en la víspera de lo que se avecinaba los tres días posteriores.

Un viernes de chubasquero, Boikot, despedida de Canteca… Y remos

El viernes comenzaron las inclemencias del tiempo en Villarrobledo. Amanecía en el «campamento base», que por momentos parecería más un campamento de refugiados que una acampada de un festival, con una lluvia constante pero no muy fuerte. Continuó casi todo el día ofreciendo una pequeña tregua durante los conciertos, en los que se pudo disfrutar de Sinkope, Green Valley o Mago de Öz. Pero hubo dos momentos álgidos. Por un lado Canteca de Macao actuaba por última vez en «el Viña», ya que este año están de gira despedida, lo dejan. Y por otro, los escenarios centrales se llenaron de los corros de gente bailando a empujones, conocidos como pogos, y es que sobre el escenario Poliakov tocaba su rock-punk la banda madrileña de Boikot. «Cualquier día», «Ska-lashnikov», «Inés» o «Comandante Che Guevara» hicieron vibrar a Villarrobledo entero.

El viernes también fue el día para sacar los remos. Estuvo gran parte del día lloviendo, pero cuando terminaron los conciertos y en el amanecer del sábado una riada asolaba partes de la acampada.

La magia que desprende Talco, lo mejor del sábado

El sábado comenzaban las actuaciones con las rimas «opresoras» de Sons of Aguirre, a los que seguirían Los de Marras, El Último Ke Cierre o Mala Rodríguez. Pero el punto de máxima asistencia y de máxima expectación de este día era el concierto de los italianos de Talco. Los pogos volvieron a llenar el recinto bailando al son del ska de este grupo que, como reconocieron en el propio concierto, tuvieron que salir fuera de su país para poder triunfar en España, Francia o Alemania, ya que en Italia no llegaron a explotar.

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La fiesta de Mari Carmen y el estreno del disco de Kase-O, las estrellas del cierre

Última jornada de conciertos, la del domingo, con un cartel de lujo. Los Manolos cerraban, pero antes había mucho de lo que disfrutar. Desakato y Amparoia (Amparo Sánchez) entonaban la tarde hasta la llegada de los platos fuertes. Con el escenario de rap a reventar, KaseO, ex de Violadores de Verso, presentaba su nuevo disco y no defraudó a nadie. Por otro lado, y al mismo tiempo, la explanada principal se llenaba para disfrutar con La Pegatina. Confeti, «Lloverá y yo veré», «Muérdeme» y, «no estamos todos, falta Mari Carmen«, hicieron que las piernas de los viñarockeros sacaran los últimos resquicios de energía.

Lo mejor: la exaltación de la música reivindicativa, los pogos, 17 millones y 1.500 puestos de trabajo

«El Viña» es el epicentro español de la música reivindicativa. Muchos grupos claman por acabar con las injusticias, contra los abusos de poder y contra los opresores. Otro de los puntos que hacen al Viña especial son los pogos. Esos corros de gente saltando y empujando en una piña en la que lejos de la locura que parece cuando lo ves desde fuera, dentro, prima el compañerismo, las caras de felicidad y la ayuda cuando alguien está «en peligro». Cuando alguien cae al suelo todo el mundo se desvive por levantar al «caído en combate».

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Cántabros de despedida de soltero en el Viña Rock 2017

Pero sin duda, para Villarrobledo lo mejor que deja es el impacto económico. En declaraciones para la cadena Ser, el alcalde de la ciudad albaceteña, el socialista Alberto González, aseguraba que el Viña Rock ha generado un negocio directo e indirecto de cerca de 17 millones de euros. Para esta ciudad de más de 25.000 habitantes todo es oportunidad de negocio. Muchas son las casas que ofrecen sus duchas, sus enchufes para cargar móviles o sus fogones donde preparan comida para que los jóvenes más «desnutridos» puedan comerse un plato de pasta caliente o una rica paella. Además, durante estos días, se llegan a generar cerca de 1.500 puestos de trabajo entre los que se dan en el propio festival y los que genera su entorno.

Lo peor: el tiempo y el auténtico vertedero que dejan los viñarockeros

Lo peor, sin duda, de esta vigésimo segunda edición del festival de Arte-Nativo Viña Rock han sido las inclemencias del tiempo. La lluvia acompañó al festival durante los tres días oficiales y, por momentos, las fuertes ventiscas destrozaban todo lo que podían en el camping. Los más desprevenidos montaron sus tiendas en lo que luego serían auténticos pantanos, más útil era una piragua en algunas zonas que una tienda de campaña.

Con más de conciencia y un poquito más de personal, quizás, Villarrobledo no perecería que ha sufrido al Katrina tras "el Viña"
Pero además, lejos del espíritu cívico del que hacen gala por convicción muchos de los asistentes al Viña Rock, lo cierto es que tras desmontar el campamento el panorama que queda es desolador. Miles de bolsas de basuras, tiendas y pérgolas rotas pueblan las explanadas donde en días anteriores todo es fiesta. Mal de muchos, consuelo de tontos, se dice en ocasiones. Parece que si alguien no recoge la «mierda» ya es el ejemplo para todo el mundo.

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Pero esta crítica no es solo para los viñarockeros, la verdad es que la organización podría dar más de sí a la hora de facilitar la recogida de residuos. Apenas hay contenedores y en las zonas del camping, aunque no sea el oficial, el personal de limpieza brilla por su ausencia, solamente hay en los baños. No menos cierto es que suele pasar en la mayoría de festivales, pero con un poco más de conciencia y un poquito más de personal, quizás, Villarrobledo no parecería que ha sufrido al Katrina tras «el Viña».

Colofón final con una actuación un tanto sosa de Los Manolos

Los Manolos, a priori, no parece que tengan hueco en el cartel del Viña Rock. Pero la organización, puede que con gran ojo en cuanto a marketing, decidió terminarlas actuaciones con este grupo mítico. No es la primera vez que lo hacen, hace dos años cerraron Los Chichos.

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El caso es que Los Manolos saltaron al escenario, se dedicaron a tocar sus canciones y apenas interactuaron con el público. Aún así, los presentes disfrutaron con el «Oh my loving» o el «Crema Caramelo». Pero todo en la vida es encontrar en punto de fusión de las cosas, y es que solo en el Viña Rock se puede concluir el festival en un pogo al ritmo del «Amigos para siempre».