Prismáticos de un economista

Los humanos, la automatización y la cooperación

Los humanos tenemos medidas de tiempo y procesos de adaptación donde entran en juego emociones, sentimientos y razonamientos. El avance tecnológico nos acaba descolocando en ocasiones…

Ruptura brusca por la automatización

La innovación tecnológica de los últimos tiempos y la automatización de los procesos de producción lleva de entrada a la pérdida de muchos empleos. Personas que ven que su trabajo lo puede hacer ya una máquina. Escucho a consultores o especialistas en el mundo laboral que dicen que el número de empleos que se destruye a corto plazo es menor en relación con el que se creará en el largo plazo con las nuevas tecnologías creadas. Sin embargo los humanos tenemos que resolver el día a día y la realidad de nuestro presente; las posibilidades de generar  ingresos futuros por las nuevas profesiones que se crearán no financian nuestros gastos actuales.

La digitalización genera de entrada una ruptura brusca (creo que se entiende mejor que el término disrupción, muy utilizado actualmente para hacer referencia a esta situación). Los humanos tenemos medidas de tiempo y procesos de adaptación donde entran en juego emociones, sentimientos y razonamientos. El avance tecnológico nos acaba descolocando en ocasiones, da la sensación de que vamos corriendo detrás de las máquinas, que vivimos en modo acelerado. Perdemos terreno si el debate sosegado, la lectura en profundidad o escuchar con respeto se convierten en referencias de un tiempo pasado.

Cooperación y formación

Lo digital es tierra abonada para el gran tamaño (empresas o áreas de países por ejemplo). En ese gran campo de juego en un mundo automatizado, éstos tienen en mi opinión ventaja sobre los más pequeños. También las grandes urbes tienen una posición más privilegiada sobre las zonas más despobladas. Busquemos el equilibrio entre lo humano y la máquina, el contrapeso ante el gran tamaño y el automatismo. La creación de cooperativas y otras formas de asociarse pueden aportar valor añadido desde el punto de vista del trabajador y de la persona que emprende.

Me gustaría finalizar hablando del reto de la formación. Como complemento a los nuevos conocimientos técnicos que se demandan en el mercado, no tendríamos que olvidarnos del resto de las áreas educativas. En especial de ese conjunto de disciplinas que giran en torno al ser humano: las humanidades. El poso de estas aumenta nuestra perspectiva, intuyo que favorecen la empatía y creo que vienen bien en la negociación y la cooperación.

Si quieres consultar más artículos del autor, entra en su blog: vicentedelrio.com