El Tribunal Supremo confirma las penas a la trama corrupta que benefició al PP

Tergiversar y retorcer una sentencia para deslegitimar al Gobierno

La oposición debe criticar a Pedro Sánchez por lo que hace mal, y tiene motivos para hacerlo, pero no debería intentar deslegitimar a un Ejecutivo que se constituyó con legalidad; ni utilizar el chantaje, como hace Pablo Casado al negarse a renovar los órganos si el presidente no destituye a Pablo Iglesias

Que nadie se deje engañar. Por mucho que Pablo Casado y otros dirigentes del PP lo digan y repitan, el Tribunal Supremo no ha negado que ese partido llevara una contabilidad paralela a la oficial en una caja B, en la época de Mariano Rajoy, donde reflejaba las cuantiosas donaciones que recibía de empresarios a cambio de amañar contratos públicos para concedérselos a ellos. Al contrario: los magistrados han confirmado las condenas impuestas a 29 personas, con algunas modificaciones mínimas, porque participaron en «un auténtico sistema de corrupción que manipuló la contratación pública», de lo que se benefició el Partido Popular.

En mayo de 2018, la Audiencia Nacional condenó en el primer juicio del caso Gürtel al extesorero del PP Luis Bárcenas, al cabecilla de esa trama de corrupción, Francisco Correa, y a otras 27 personas a distintas penas de cárcel y multas, como autores de 11 delitos. Los magistrados consideraron al PP «partícipe a título lucrativo», porque las empresas del grupo Correa pagaron el coste de actos electorales celebrados en las localidades madrileñas de Majadahonda y Pozuelo de Alarcón. Es decir, que el partido no cometió un delito penal pero se benefició del delito que cometieron otros por aceptar esos pagos.

La Audiencia Nacional incluyó en su sentencia varias referencias a la caja B del PP y dijo que el partido tenía «una estructura financiera y contable paralela a la oficial», lo que implica la alusión a una posible responsabilidad penal. El Tribunal Supremo ha dicho ahora que esas afirmaciones eran «innecesarias», porque el PP no estaba acusado en ese caso y, por ello, en la sentencia no se debió hacer ningún reproche penal al partido. Por ese motivo ha estimado parcialmente en ese punto concreto el recurso del PP, pero los magistrados han aclarado que esto no tiene ningún efecto en la práctica porque no afecta al fallo. El juicio por la caja B del Partido Popular, conocido como los papeles de Bárcenas, está previsto celebrarlo entre febrero y mayo del año próximo.

El único argumento del PP: una palabra equivocada en una nota de prensa

Eso es lo que afirman los magistrados sobre la responsabilidad civil del PP en este caso. Entonces, ¿qué argumentos utilizan Pablo Casado y su partido para decir que el Tribunal Supremo ha anulado los párrafos de la sentencia en los que Pedro Sánchez justificó la moción de censura que echó a Mariano Rajoy de La Moncloa? Pues, como su estrategia es que todo vale para desacreditar e intentar deslegitimar al Gobierno progresista de coalición PSOE-Unidas Podemos y al presidente, se han agarrado a una palabra incluida por error en la primera nota de prensa que difundió el Supremo como quien se agarra a un clavo ardiendo cuando está tan desesperado que no ve otra manera de salvarse.

Sí, una sola una palabra equivocada, solo eso. El 14 de octubre, miércoles, el Tribunal Supremo envió una nota de prensa a los periodistas que se encargan de la información judicial, en la que incluyó cuatro titulares como resumen. En uno de ellos decía que ese tribunal «considera excesivas las menciones a la caja B del PP de la sentencia recurrida, porque no puede haber responsabilidad penal sin acusación o defensa».

Esa frase, que difundieron de inmediato los medios de comunicación, fue recibida en el PP como su tabla de salvación. En la sesión de control al Gobierno en el Congreso, Pablo Casado dijo al presidente: «Señor Sánchez, usted llegó al poder con una moción de censura basada en una mentira y dando lecciones de ejemplaridad».

Pero a última hora del miércoles 14, exactamente a las 20:27 horas, el Tribunal Supremo envió a los periodistas otro mensaje en el que aclaró que en su primera nota por la mañana había incluido «por error» la palabra «excesivas» como si figurara en la sentencia del Tribunal Supremo, cuando en realidad quien utilizó esa palabra fue un magistrado de la Audiencia Nacional que emitió un voto particular a la sentencia condenatoria de mayo de 2018. En conclusión: los magistrados del Tribunal Supremo no han dicho, en contra de lo que han repetido en el PP, que las alusiones a la caja B de este partido en la primera sentencia sean «excesivas».

El Tribunal Supremo corrigió su error, pero el PP sigue utilizándolo como si fuera cierto

A pesar de esa aclaración, en el PP no han dado marcha atrás en sus críticas a la moción de censura, porque ya se sabe que eso de reconocer los errores es un ejercicio que se practica bastante poco en la política española. Es más, incluso el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy ha difundido un comunicado al día siguiente, en el que afirma que la sentencia del Tribunal Supremo es para él una «reparación moral».

En ese error de una palabra se han basado también varios medios de comunicación, que han publicado comentarios editoriales en los que sostienen que Pedro Sánchez utilizó de manera falaz y manipuladora la sentencia de la Audiencia Nacional para justificar su moción de censura. Y lo mismo han dicho distintos columnistas y tertulianos.

Unos y otros olvidan que la moción de censura fue votada legalmente por la mayoría del Congreso y fue apoyada por 180 votos a favor frente a 169 en contra y una abstención. Olvidan, también, que después de aquella moción de censura Pedro Sánchez ha ganado dos elecciones generales, y por eso está al frente del Gobierno. La oposición debe criticar a Pedro Sánchez por lo que hace mal, y tiene motivos para hacerlo, pero no debería intentar deslegitimar a un Ejecutivo que se constituyó con toda la legalidad; ni utilizar el chantaje, como hace Pablo Casado al negarse a renovar el Consejo General del Poder Judicial y otros órganos constitucionales si el presidente no destituye a Pablo Iglesias. Pero, lamentablemente, este es el nivel de algunos políticos.