El impacto en la cabecera, en datos

Menos renta, pérdida de población y de plazas hoteleras, daños del trasvase en los ribereños de Entrepeñas y Buendía, según un estudio

Mañana se presenta el estudio sobre el impacto del trasvase en los municipios ribereños de Entrepeñas y Buendía. Aquí se adelantan algunas líneas del detallado informe que ha realizado el Grupo de Investigación del Tajo de la UCLM

Imagen del canal del Trasvase Tajo-Segura Foto - David Romero

El “Estudio de los impactos socioeconómicos del Trasvase Tajo-Segura sobre los municipios ribereños de los embalses de la cabecera de Entrepeñas y Buendía”, realizado por el Grupo de Investigación del Tajo de la UCLM cuyos integrantes son Enrique San Martín, Beatriz Lara y Nuria Hernández-Mora, ofrece todo tipo de datos para analizar cuál ha sido la evolución de esta zona de la cabecera del Tajo desde la construcción de dichos embalses y, sobre todo, desde el comienzo del trasvase de agua de los dos pantanos hasta el Levante a través del Acueducto Tajo-Segura.

De entre la cuantiosa y cuidada cantidad de datos que recopila el informe al que ha tenido acceso encastillalamancha.es, hay algunos muy significativos, como que desde 2010 se han perdido las mismas plazas en alojamientos turísticos que las que quedan en la actualidad, lo que indica una insuficiencia en la rentabilidad del negocio turístico en la zona. En el informe apuntan a que la escasez de agua es el principal motivo del cierre de establecimientos.

También realizan la comparativa entre las hectáreas que hay de regadío en la zona y en el resto de Castilla-La Mancha. En los ribereños de Entrepeñas y Buendía que están en la provincia de Cuenca solo hay un 1 por 100 de hectáreas de regadío, de entre el total de cultivos. En los de Guadalajara llega al 1,7 por 100, pero si se compara con el 24,1 por 100 que hay en Albacete, el 22,1 por 100 de Ciudad Real o el 15 por 100 que hay en el conjunto de Castilla-La Macha, la cifra parece muy reducida. Sin embargo, la diferencia todavía es más impactante si se compara con el 34 por 100 de hectáreas de regadío que hay en la Región de Murcia, que en 2011 regaban 187.064  de las 550.948 hectáreas de cultivo que tienen. Con todo esto solo hay una cosa clara, donde está, o estaba el agua, no se riega.

La trama del agua en la cuenca del Segura
Foto realizada por Greenpeace a un tramo del acueducto Tajo-Segura.

Menos renta en las zonas de la cabecera que en el resto de sus provincias

También hay desigualdades en cuanto a la renta que hay en los ribereños de Entrepeñas y Buendía. En los de Guadalajara, si se tienen en cuenta todos menos Trillo, que tiene a su favor los ingresos que genera la central nuclear, los municipios tiene un 30 por 100 menos de renta que en otras zonas rurales de la provincia. En el caso de Cuenca el porcentaje es menor, un 18 por 100. Aunque hay que puntualizar que en el estudio aseguran que la diferencia no es tan abultada si solo se tienen en cuenta los municipios de menos de 1.000 habitantes de ambas provincias.

Otro de los aspectos significativos es el de la evolución de la población. En los ribereños en Guadalajara, la pérdida de población ha sido del 40 por 100 desde los años 50 y en los de Cuenca ha sido del 72,96 por 100. El los últimos cinco años la pérdida de población se ha acrecentado y el descenso ha sido del 13,5 por 100, que es más acentuado en el caso de los pueblos de Cuenca. Los embalses se construyeron cuando en España se estaba produciendo el éxodo rural. En estos tiempos, los ribereños resistieron mejor al éxodo que el resto de sus provincias, al abrirse nuevas oportunidades con los pantanos. Esta tendencia se ha visto invertida desde la apertura del trasvase Tajo-Segura, tal y como indican los distintos datos oficiales que recoge el estudio.

Por último, el estudio compara la evolución entre esta zona que en otro tiempo se conoció como “el Mar de Castilla” y que atraía a multitud de turistas de Madrid, con otro embalse al que le ha ido un poquito mejor y ha llevado hasta su orilla a muchos bañistas a los que Entrepeñas y Buendía ya no les parecía el sitio idóneo para pasar el domingo, el embalse de San Juan en Madrid, puesto que en la gestión de este embalse se tienen en cuenta “los usos recreativos” y mantiene una lámina de agua estable.

No sucede así en Entrepeñas y Buendía, que ven cómo en los últimos años sus reservas han estado llenas de picos y que en la actualidad están en un foso que solo es comparable con la situación que tuvieron en 1995. Y la principal causa de estos vaivenes no es la actual sequía, sino los constantes trasvases que se han aprobado en todos estos años, puesto que ha habido años en los que se ha trasvasado más agua al Levante de la que se ha aportado desde la cabecera al curso del río, como es el caso del año hidrológico 99-00, el 01-02, el 04-05 y el 11-12.

Si bien el trasvase Tajo-Segura no es la única razón para que en estos municipios ribereños haya menos renta, menos población y menos plazas hoteleras en los últimos años, lo cierto es que el no tener una lámina de agua estable ha hecho que todos los indicadores económicos y demográficos se vean resentidos, ya que no se ha podido sacar de la zona todo el potencial que tenían antes de que el trasvase comenzase a funcionar en los años 80.

Como se comentaba anteriormente, la presentación del informe tendrá lugar mañana en Guadalajara. Allí el Grupo de Investigación del Tajo desglosará toda la información en las más de 160 páginas del estudio, que expone cómo ha sido la evolución de los pueblos ribereños de Entrepeñas y Buendía en los años del trasvase Tajo-Segura con datos, gráficas y comparativas. Además, Miguel Ángel Sánchez expondrá el informe hidrológico que ha realizado sobre la gestión del macro embalse de Entrepeñas y Buendía, e intervendrá el presidente de la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía, Francisco Pérez Torrecilla.