Toledo

El arzobispo ve injustas las críticas al Papa sobre su lucha contra la pederastia

Braulio Rodríguez Plaza considera "indefendible" el documento en el que se acusa al Pontífice de tener conocimiento de las acusaciones de abuso que pesaban contra el excardenal estadounidense Theodore McCarrick y no tomar ninguna medida

Braulio Rodriguez, arzobispo de Toledo.

El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez Plaza, considera injustas las críticas que ha recibido el Papa Francisco sobre su lucha contra la pederastia en el seno de la Iglesia. Considera que está cargando con una “cruz muy pesada” por estas acusaciones cuando lo que está haciendo es “denunciar con valentía lo que Dios reprueba; pedir además perdón humildemente por los pecados y equivocaciones de los miembros de la Iglesia, clérigos y laicos”; y “exigir actuaciones decididas para que no se repitan estos atropellos”.

En su escrito semanal, Braulio Rodríguez se refiere al Encuentro Mundial de las Familias celebrado en Dublín en el mes de agosto, unos “días formidables de convivencia” en los que “no faltaron acontecimientos que nos hicieron sufrir, no directamente, pero sí en comunión con el Papa Francisco por el tratamiento dado a él y su visita en los medios”. En concreto, hace mención al “memorándum” publicado el último día del Papa en Dublín por parte de un exnuncio en Washington en el que acusa al pontífice de haber tenido conocimiento de las acusaciones de abuso que pesaban contra el excardenal estadounidense Theodore McCarrick y no tomar ninguna medida. Este documento -añade- “es indefendible, está lleno de manipulaciones y errores, está hecho un poco desde el rencor y no aporta pruebas convincentes”, sostiene el arzobispo, quien habla de un deseo de “desestabilizar” al Santo Padre y de “minar su autoridad moral”.

Recuerda que -antes de llegar a Irlanda- el Papa escribió una carta al Pueblo de Dios con fecha del 20 de agosto, una carta “sin precedentes”, “impregnada de dolor, tristeza y humillación” en la condenaba una vez más el abuso sexual cometido con menores. El arzobispo afirma que “no cabe en la Iglesia que niños, confiados por sus padres a sacerdotes y educadores católicos, hayan sufrido o sufran esa degradación”.