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El renacer de la primavera en el Parque Natural del Barranco del Río Dulce

En la provincia de Guadalajara, muy cerca de la Sigüenza medieval, enormes paredes verticales componen uno de los recursos naturales más atractivos de Castilla-La Mancha

En la provincia de Guadalajara, muy cerca de la Sigüenza medieval, enormes paredes verticales componen uno de los recursos naturales más atractivos de Castilla-La Mancha: el Barranco del Río Dulce, Parque Natural desde el año 2003.

El paso el tiempo, más bien de los milenios, y la acción de los mares que cubrieron la zona fueron excavando lo que hoy es un gran cañón en el que quedan a la vista los estratos de calizas, los lapiaces, las cuevas, las simas, las torcas, las dolinas y las cascadas estacionales.

Toda esta belleza puede ser observada desde una de las paradas obligadas: el mirador de Félix Rodríguez de la Fuente, llamado así en memoria del famoso naturalista que usó este lugar como escenario para grabar algunos de los capítulos más emblemáticos de sus series “El hombre y la tierra” y “La fauna ibérica”.

Las fotografías de la riqueza natural y paisajística del Barranco del Río Dulce

Sus 8.000 hectáreas de superficie ofrecen todo su potencial en las estaciones de primavera y otoño. Es cuando rincones como la cascada de Gollorio -de 50 metros de altura- o la Hoz de la Pelegrina -en cuyas paredes anidan buitres leonados- adquieren el rico colorido con el que son retratados por los miles de visitantes.

Las encinas y los quejigos son las especies que componen el manto verde que abriga el parque natural. No obstante, también hay presencia de sabinas y enebros, sobre todo donde el suelo escasea; de chopos, sauces, fresnos…; e incluso un tipo de vegetación más norteña como los arces y guillomos.

En cuanto al disfrute de su fauna, la mirada hay que dirigirla al cielo. En las rocas y cortados es posible contemplar al halcón peregrino, al águila real, al azor, al águila perdicera, y a los impresionantes alimoches, buitres leonados y búho reales.

Sobre el terreno, en los bosques de las parameras, viven corzos y jabalíes, mientras que bajo el cauce del río Dulce lo hacen la trucha común, que sirve de alimento a las nutrias y garzas.

De ruta por el barranco

Son cuatro las rutas más conocidas y asequibles para los amantes del senderismo. La primera de ellas, de 11 kilómetros, va de Aragosa hasta La Cabrera y finaliza en Pelegrina. Son unas tres o cuatro horas de marcha –solamente de ida- que presentan una dificultad media-baja por la duración, si bien es un terreno prácticamente llano. Es muy recomendada para bicicletas y apta para carritos de niño en todos los tramos.

Más corta pero de singular belleza es la ruta de la Hoz de Pelegrina, un recorrido que permite descubrir el paraje más abrupto del parque, con sus agujas, torres, ciudades encantadas, arcos de piedra, cascadas… Son cuatro kilómetros que necesitan entre una y dos horas (ida y vuelta). Tiene una dificultad baja-media, siendo un terreno llano con un único desnivel destacable de 70 metros de ascenso a Pelegrina, si bien hay que vadear el río. Es una ruta apta para carritos de niño hasta la caseta de Félix.

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La ruta de Sigüenza a Pelegrina por el Quejigar permite llegar desde la ciudad de Sigüenza al corazón del Parque Natural en Peregrina. Son 11,5 kilómetros (dos horas de ida), dos kilómetros más si se sale desde Sigüenza (tres horas de ida) con una dificultad baja-media por la distancia.

El parque cuenta incluso con una ruta adaptada para personas invidentes. Son 1,5 kilómetros que parten del pueblo de La Cabrera y se dirigen por la derecha del río Dulce aguas abajo. Según indican las guías, es un paseo calmado e instructivo junto al río, acompañado de una serie de elementos interpretativos del medio natural adaptados a invidentes. Es apto para carritos de niños en todos los tramos.

Cuando la naturaleza se funde con el Románico 

Conjugar los paseos por la naturaleza con la visita al patrimonio cultural es posible en el Barranco del Río Dulce. El Románico está muy presente en edificios como las iglesias de Jodra del Pinar, Saúca y Pelegrina, también en la catedral de Sigüenza, con su rosetón románico y su influencia también de estilo gótico. Mandada construir en el siglo XII por el obispo Bernardo de Agén, no hay turista que no entre para ver el sepulcro de don Martín Vázquez de Arce, el doncel de Sigüenza.

Pero el trazado medieval de la ciudad descubre otros tantos lugares de gran riqueza patrimonial. Edificios, plazas, calles, murallas, la Plaza Mayor, el castillo reconstruido como Parador de Turismo… Aquí han quedado constancia de las huellas de los celtíberos, visigodos, árabes… y el legado que encierran lugares como el Museo Diocesano, que guarda la Anunciación de El Greco o la Inmaculada Concepción de Zurbarán.

Pelegrina, con su castillo; Palazuelos, conocida como la Ávila alcarreña; o Carabias, con el castillo de la Riba de Santiuste, son otros puntos cercanos que puede incluirse en la ruta de viaje.