Compró su primera bici por 30 duros

El video del genial Bahamontes: un helado en la cima, el mosquito que casi acaba con él…

Hoy se ha homenajeado en Toledo a un mito viviente del ciclismo mundial, Federico Martín Bahamontes. En este video, proyectado durante el acto, conocerán un poco más a aquel niño al que pusieron por nombre Alejandro y que con el paso de los años se convirtió en el Águila de Toledo…

Bahamontes, la leyenda, el mito…

Un homenaje a un mito en vida. Quizás, y sin quizás también, el deportista toledano que más ha dado a la ciudad de Toledo, y quien hoy recibe un homenaje en Toledo al que han acudido grandes como Miguel Induráin, Pedro Delgado y Carlos Sastre, ganadores del Tour de Francia como él y leyendas del deporte español. Ahí es nada. Durante el acto, en el que se ha descubierto una escultura en el Paseo del Miradero, se ha proyectado un video que les mostramos a continuación y que explica cómo ha sido la vida y obra de Alejandro Martín Bahamontes, el Águila de Toledo…

Federico, en realidad, era Alejandro…

Sí, Alejandro, no nos hemos confundido, porque Federico era Alejandro, nacido en 1928 en Val de Santo Domingo, a pocos kilómetros de la ciudad de Toledo, donde ya vivía con apenas seis meses de edad. Pero su tío Federico se empeñó en que todo el mundo llamara al pequeño Alejandro como a él… Y lo consiguió.

Desde entonces ya fue Federico para siempre…

 

Bahamontes es el decano de todos los vencedores españoles del Tour de Francia, que consiguió en 1959 y, como escribió el periodista José Carlos Carabias, “Bahamontes representa un viaje al centro de la vida, al pasado de un país, a la guerra, el hambre y el deporte que se practicaba por rabia y honor”. Porque su manera épica de entender el ciclismo, constantemente al ataque sin importarle dónde estaba la meta, definió el estilo del Águila de Toledo.

Bahamontes compró su primera bicicleta a un herrero por 30 duros

Su primera bicicleta se la compró a un herrero por 30 duros, estaba colgada en el gancho de una fragua y no tenía cambios, “pero me apunté a una carrera en Toledo y gané”, dijo el genial Federico.

Imaginen aquellos tiempos… Porque Federico tuvo que trabajar desde niño, segando o trillando cereal, cargando arena desde Valparaíso hasta la actual Reconquista para la construcción de los primeros pisos de la zona. O cargando fruta en el Mercado de Abastos e incluso tuvo alguna aventura con el estraperlo de la época…

De hecho, tuvo que superar unas fiebres tifoideas al ser picado por un mosquito cuando se escondía de la Guardia Civil (que vigilaba el estraperlo) en el agua bajo el puente del Guajaraz. Fiebres que provocaran que perdiera el pelo por completo y que llegara a pesar menos de 40 kilos. Pero al superar la enfermedad creció su clásico pelo ondulado, que era liso anteriormente.

Fue en 1954, con 26 años, cuando comenzó su carrera profesional en el Tour de Francia y para sorpresa de todos se proclamó campeón de la montaña. Aquel joven y desconocido toledano… Justo cuando protagonizó una de las anécdotas más famosas de la historia del ciclismo: había sufrido una avería en los radios de la rueda trasera y se quedó en la cima de la montaña esperando al mecánico, pero mientras se comía un helado… Y es que entonces solo le importaba la montaña y había llegado el primero a ella.

Aquel maravilloso consejo de Coppi…

Fue en una cacería con galgos en una finca cerca de Talavera (Toledo) cuando el también mito del ciclismo italiano, Fausto Coppi, le dijo al Águila que se centrara en la general del Tour y que si así lo hacía la montaña vendría sola. Nueve meses después de estas palabras, Bahamontes se convertía en el primer español en ganar un Tour de Francia.

Desde entonces no paró… Es el mejor escalador en la historia de la ronda gala, en la que ganó seis veces el Premio de la Montaña; más otras dos en la Vuelta a España y una en el Giro. En el Tour vivió duelos legendarios con gente de la clase y talla como Bartali, Coppi, Anquetil…

Y, por supuesto, es uno de los emblemas deportivos de Toledo y de España…