Opinión

La manifestación de Talavera, un descontento inmenso que se debe escuchar en los despachos

Da igual que fueran 40.000 o 20.000 en la manifestación de Talavera, porque toda la ciudad y la comarca estaban de acuerdo con ella… Que los despachos tomen nota… Que los que son más papistas que el papa se callen y dejen llegar la voz de las calles de Talavera llenas

Da igual que fueran 40.000, como dice la organización; o 20.000, como estima la Policía Local al valorar las cifras de asistencia a la manifestación de Talavera. Gente de todas las edades. De todas las profesiones y segmentos sociales. Solo dos colores, el blanco y el azul, los de Talavera. En definitiva, una protesta absolutamente transversal social, económica y políticamente.

La manifestación de Talavera fue un desahogo de dimensiones históricas, unánimes e inéditas hasta la fecha -lo que ocurrió 25 años atrás, con ser importante, no tiene la dimensión del 11N-. La manifestación “por el futuro de Talavera” del 11 de noviembre deja alto y claro el grito de una ciudad y una comarca, lamento que si no se atiende traerá para todos graves consecuencias.

La manifestación de Talavera exige hacer algo pronto y bien

Las primeras respuestas empezaremos a conocerlas en las próximas semanas. Pero las consecuencias de la situación, y de la decidida actitud de la ciudad y la comarca de no aguantarlas más callados, son incalculables e inimaginables si no se hace algo pronto y bien.

 

¿Alguien se atreve a pronosticar qué puede pasar si la emoción contenida que decenas de miles de personas demostraron el día 11 se desborda porque crece aún más la desesperanza, ya sea por la falta de respuesta institucional o porque ésta sea inadecuada y derive en inacción, en “y tú más” o en ambas cosas.

No estaba en la intención de los manifestantes el desorden ni el desbordamiento de sus reivindicaciones y/o emociones, pero es impredecible qué puede pasar si se obvia el firme deseo de decir basta y de poner fin al ciclo que ha convertido a la que fue pujante segunda ciudad de Castilla-La Mancha en campeona en el desempleo, la pérdida de renta per capita y el cierre de empresas.

¿Que pasará si la emoción contenida del 11N se desborda por falta de respuesta institucional, porque ésta sea inadecuada o derive en y tú más?

Varias cosas han quedado claras: que los talaveranos culpan a todos los partidos e instituciones por igual, que se les acaba la paciencia y que recuperar su confianza no será fácil. Como no lo es sacar a Talavera del pozo.

Yo no creo que toda la culpa sea solo de “los políticos”. ¡Claro que no!

Hay cosas que los talaveranos hemos hecho mal o por lo menos no hemos hecho igual de bien que otros municipios que nos han adelantado partiendo de mucho más atrás. ¡Claro que sí!

Pero eludir que Talavera ha estado fuera de la agenda política e institucional durante décadas mientras que, por diferentes intereses, se ha colocado a otros, es ponerse una venda. Y una venda muy grande.

Los talaveranos leen el 11N como el despertar de la ciudad y la comarca

Por eso, el 11 del 11 a las 11 el sentimiento era unánime en los más de 80.000 habitantes de Talavera y en los 140.00 de la comarca, aunque no todos salieran con pancartas. Los que no estuvieron no fue por desacuerdo con lo que allí se reivindicaba. Lo pude comprobar personalmente, antes y después, escuchando lamentarse a los que no habían podido ir y regocijarse al conocer el resultado. “Talavera despierta”, se repetía una y otra vez antes, durante y después de la manifestación de Talavera. Dentro y fuera de ella.

Las cifras son incontestables y no dejan lugar a la duda. Aún en las estimaciones más bajas, estamos hablando del 25 por 100 de la población de la ciudad ¡en la calle! O más del 15 por 100 de la comarca. La verdad es que a mí me parecieron más de 20.000 seguro. La Plaza del Reloj estaba llena de gente cuando la cabeza de la manifestación había llegado a su destino tras recorrer varios kilómetros y unas cuantas calles abarrotadas.

Que los despachos tomen nota. Que no se dejen engañar por los palmeros. Que los que son más papistas que el papa se callen y dejen llegar la voz de las calles de Talavera llenas

Que los despachos tomen nota. Que no se dejen engañar por los palmeros. Que los que son más papistas que el papa se callen y dejen llegar la voz de las calles de Talavera llenas gritando de desesperanza, clamando por el futuro, dolidos pero pacíficos. Y decidido a seguir. “Esto no ha hecho más que empezar”, ha proclamado Vivimos Talavera solo 24 horas después.

Los talaveranos están en el umbral de la desafección política e institucional. Eso tendrá consecuencias electorales. Seguro. Pero aún se encuentran en el peldaño anterior a la desesperación y la desconexión total con las instituciones. Que bajen ese pequeño escalón será responsabilidad de quienes tienen las riendas en cualquiera de las administraciones a las que los talaveranos culpan por igual del fracaso, del desastre, del dolor, de la pobreza y, en definitiva, de la desesperanza por la negritud con la que se les dibuja el futuro.

Estos ciudadanos solo ven oscuridad en su horizonte. Y están dispuestos a hacerlo pagar caro. A la manifestación de Talavera del 11N la llaman “el despertar de Talavera”. ¿Hacen falta más pistas?

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