el talento de castilla-la mancha, en el extranjero

Sylvia Ortega, que “trabaja” en el exilio con neuronas: "En España no tenía ninguna opción"

Muy a su pesar, ahora "toda mi formación y mis futuros méritos se los lleva otro país"

Sylvia Ortega es de esas personas que, aunque no las conozcas personalmente, te atrapan por la pasión con la que habla de lo que hace. Es neurocientífica y actualmente está trabajando en Finlandia. Como muchos jóvenes investigadores (tiene 30 años) ha tenido que marcharse de España si quería tener alguna oportunidad. Vía email nos cuenta el trabajo en el que participa y la gran repercusión tanto europea como mundial que podría llegar a tener de cara al tratamiento de enfermedades como la depresión, la ansiedad o el alzheimer.

Sylvia Ortega Martínez lleva desde diciembre del año pasado en Finlandia. Tras acabar su tesis internacional en neurociencia, hace dos años en Madrid, consiguió un trabajo postdoctoral en Francia y, casi un años después, una posición postdoctoral gracias a un proyecto europeo dentro del marco Marie Curie.

Sylvia reconoce que “me fui porque en España no tenía ninguna opción“. No duda en corregir a los políticos que aseguran que “la fuga de cerebros es una leyenda urbana o que nos vamos por espíritu aventurero o movilidad exterior”. Se fue, insiste, porque no tenía un hueco aquí. Ahora, “toda mi formación y mis futuros méritos se los lleva otro país”.

Una formación donde ha jugado un papel fundamental su familia que “me han financiado muchos de mis congresos, de mis cursos, de mis aspiraciones… Y ahora ellos (a los que agradece todo su apoyo), aún felices de ver que tengo un trabajo que me encanta, sufren la distancia como la sufrimos los que estamos fuera”.

Actualmente “mi trabajo se centra en el estudio de la neurogénesis adulta y su implicación con enfermedades neuropsiquiátricas (como depresión, ansiedad, estrés) y neurodegenerativas (alzheimer). Dentro de este proyecto europeo hay nueve colaboradores en diferentes zonas de Europa y se coordina desde la ciencia básica como la mía hasta la ciencia aplicada con pacientes”.

LA DEPRESIÓN Y LAS NEURONAS

Para entenderlo mejor, Sylvia destaca que actualmente se sabe que la depresión y otras muchas enfermedades están asociadas a una menor formación de neuronas en zonas clave del cerebro, en concreto en el hipocampo. “Por eso, muchas investigaciones como la mía se basan en la regulación de este proceso”. Es decir, y a modo de ejemplo, “si nosotros conseguimos aumentar el proceso de neurogénesis de forma funcional, podremos revertir estas enfermedades o, al menos, conseguiremos frenarlas. No es tan sencillo como se dice, pero es facinante”.

Neurogénesis que ya trató en su tesis internacional, donde se centró en las etapas clave en la formación de las células madre que luego dan lugar a la neurogénesis adulta, trabajo que se ha presentado en la revista internacional Bahavioural Brain Research. La conclusión de su estudio fue que “hay edades postnatales en las que somos más sensibles al estrés o daños externos, pues hay mayor formación de células madre que luego llegan al adulto. Los daños en esa época repercuten más drásticamente en nuestra vida adulta, pudiendo desencadenar mayor vulnerabilidad frente a enfermedades neuropsiquiátricas o neurodegenerativas”.

LA ÉPOCA DEL CEREBRO

Como neurocientífica, Sylvia reconoce que “es un placer trabajar sobre algo tan apasionante como el cerebro”. Lo que más le fascina es su plasticidad, es decir, “la capacidad de adaptación que tiene nuestro cerebro es infinita”. Sylvia considera que “no somos conscientes del gran potencial que tenemos en el cerebro. Creo que las personas podríamos ser capaces de adaptarnos a casi todos los límites que podemos ponerle en cuanto a dolor, esfuerzo, sacrificio, superación… Todo puede superarlo”, afirma esta toledana que lo tiene claro: “Debemos ser más positivos en el día a día, enriquecernos en cuerpo y mente, y seremos prácticamente todo lo que queramos ser”.