V Centenario de la muerte de Cisneros

Tras los pasos de Felipe VI en la Catedral de Toledo... Así fue el "reencuentro" del Rey con Cisneros

Durante una visita que ha demorado algo más de una hora el Rey Felipe VI ha realizado un recorrido por las 350 piezas de la Catedral que ha aprovechado la ocasión para hacer entrega al monarca de su medalla

El Rey Felipe VI visita la exposición de Cisneros en la Catedral de Toledo

La mañana ha comenzado como cualquier otra, con sus turistas, gente paseando. Ningún indicio palpabale de la visita del Rey Felipe, salvo el dispositivo de seguridad desplegado alrededor de la Catedral. Entre un pequeño corro de gente ha empezado a circular como un rumor: “El Rey va a venir a la Catedral”. El perfil de la talla de Cisneros impreso en un cartel de la exposición, “Cisneros, arquetipo de Virtudes, Espejo de Prelados”, era el único que se mantenía impasible.

Una familia de argentinos se tomaba un selfie y se aproximaba a preguntar a otros turistas: “¿Oiga, que pasa aquí?”. “Viene el Rey a ver una exposición”. “Anda, ¿y sobre qué hora va a ser eso?”.

Se acercaba la hora fijada para la visita, cuando los agentes de la Policía Nacional han cortado el acceso, han colocado las vallas y se ha cerrado la taquilla de la Catedral. Una veintena de personas esperaban, teléfono móvil en mano, comentando sin saber muy bien lo que iban a ver. Hasta que, poco después de repicar la campana, un coche ha aparcado. El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, se “balanceaba” sobre un pie y otro, bajo el arco de la Puerta Llana, mientras en la plaza del Ayuntamiento ya se oían gritos coreando el clásico “viva el Rey”.

 

La visita a la exposición se ha prolongado durante algo más de una hora, durante la que el Rey Felipe VI se ha mostrado interactivo con el arzobispo y con el canónigo responsable de Patrimonio Cultural y comisario de la exposición, Juan Pedro Gamero, que le han guiado a través de las 350 piezas reunidas para conmemorar el V Centenario de la muerte de Cisneros. El canónigo no ha escatimado en gestos de grandilocuencia para explicar cada objeto expuesto.

La Custodia de Arfe, el busto de Cisneros, el decreto de expulsión de los judíos

Durante el recorrido varias piezas han merecido una pausa más extendida, entre ellas la Custodia de Arfe que se pasea por Toledo durante el Corpus Christi; el tapiz del “Tanto Monta” bordado en lino; los retratos de Isabel de Castilla y Fernando el Católico; el decreto de expulsión de los Judíos, expuesto por primera vez al público; o el retrato de Nuestra Señora del Sagrario, patrona de Toledo.

Serpenteando entre libros de misas, retratos, tapices, cálices y otros objetos litúrgicos, el rey Felipe VI ha avanzado hasta quedar frente a frente con el busto inexpresivo de Cisneros, tallado por Juan Alonso Villaverde en el siglo XV. Ocasión que ha valido para que el canónigo Gamero reaunudara sus movimientos con las manos mientras el Rey asentía.

Una parada más aquí, otra allá. El arzobispo, complaciente, no quería olvidarse de ningún detalle en una visita tan especial. Tras ellos, el presidente del Gobierno de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, intercambiaban unas palabras. El delegado del gobierno en la región, José Julián Gregorio, les seguía sonriente. Cerraban el grupo el presidente de las Cortes regionales, Jesús Fernández Vaquero; y el ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo, con las manos entrelazadas a la espalda.

A la salida de la Custodia los periodistas han podido ver Felipe VI de frente, oportunidad que no se podía desaprovechar, para lanzar la pregunta “¿Le ha gustado la exposición, Majestad?“. Un cordial “mucho” con una sonrisa ha sido su respuesta.

Entrega de la medalla de la Catedral

Tras finalizar el recorrido por la exposición, la visita ha continuado por el Coro, el Altar Mayor y la Sala Capitular. A la entrada del Coro, Felipe VI ha estrechado la mano a los canónigos para después pasar al interior donde ha tenido lugar la foto de familia. Se han oído las primeras risas de la mañana. Felipe VI ha demorado unos minutos en su escrito para en el libro que le han ofrecido. Una ocasión especial, que los canónigos han aprovechado para entregar al Rey la medalla de la Catedral.

 

El Altar Mayor y la Sala Capitular han sido las últimas paradas antes de abandonar la Catedral. A la salida aguardaba el grupo que lo había recibido con vítores a su entrada.

Méndez de Vigo ha contestado a las preguntas de los medios. Preguntado si sabía qué era lo que más le había gustado al monarca, ha respondido: “Me pone usted en un aprieto. Resulta difícil decirlo”. Sobre la exposición, el ministro ha opinado que es “magnífica, con piezas únicas, en una Catedral deslumbrante”.

Satisfecho e igual de correcto que llegó, el Rey Felipe VI se ha montado en el coche y ha abandonado la Plaza del Ayuntamiento mientras la gente tomaba la última foto.