El Real Sitio de la Isabela y la ciudad romana de Ercávica

Los tesoros que esconde el embalse de Buendía en un espectacular vídeo desde el aire

Un Real Sitio de descanso de reyes, el balneario de La Isabela y una ciudad romana de orígenes celtíberos, Ercávica, son dos joyas que se encuentran en el embalse de Buendía, entre las provincias de Cuenca y Guadalajara

El paso del río Guadiela, afluente del Tajo, forma el cuarto embalse más grande de España. Pero solo si atendemos a la capacidad total de almacenaje, porque si nos ceñimos a la realidad lo cierto es que el embalse de Buendía dista mucho de ser uno de los más grandes. En este vídeo se pueden apreciar, desde el aire, dos joyas con mucha historia. Nacieron en los márgenes del río y una de ellas ha permaneció bajo el agua desde la construcción del pantano de Buendía.

Cuando las aguas están bajas, este pantano que moja las tierras de Buendía, Villalba del Rey, Cañaveruelas, Puebla de Don Francisco, Alcohujate, Sacedón, Castejón, Alcócer y Canalejas, muestra lo que en otro tiempo fue una tesoro arquitectónico. El Real Sitio de la Isabela o Balneario de La Isabela sale a flote para mostrar lo que queda de unas ruinas que otro tiempo fue sitio de paz, recreo y descanso para la nobleza, pero que durante décadas solo ha sido el hogar de los lucios que habitan el fondo del “Mar de Castilla“.

Las milagrosas aguas de La Isabela

La Isabela, el balneario de reyes que sale a flote por el bajo nivel del embalse de Buendía

El Real Sitio de la Isabela fue mandado a construir por el rey Fernando VII. Al monarca le hablaron sobre el poder milagroso de las aguas de estos baños cercanos a Sacedón, a pesar de que en aquella época los terrenos pertenecían a Huete. En 1814 acude por primera vez al balneario y al notar una mejoría con el mal que sufría, la gota, y que a su esposa, María Isabel de Braganza, también le parecía un sitio agradable y le sentaban bien los baños, decidió construir un palacio y unos jardines para poder ir a descansar a los baños, situados en el término municipal de Sacedón en la provincia de Guadalajara, justo en el límite con la provincia de Cuenca.

IMG-20170418-WA0015
Balneario de La Isabela, embalse de Buendía

Las obras comenzaron en 1817,  pero la primera guerra carlista retrasa su construcción y el palacio no se inauguraría hasta 1826 y le daría el título de Real Sitio. El balneario comenzó a coger fama y a lo largo del siglo XIX lo más florido de la burguesía madrileña pasó por las aguas alcarreñas.

También sucumbió a sus encantos el médico, escritor e historiador, Grecorio Marañón, quien en en el prologo de una obra del propietario en el principio del siglo XX de La Isabela, Vega Inclán, habla maravillas de este Real Sitio y este decide reformar los baños y publicar un folleto sobre ellos durante la república. Pero todo se fue al traste en la Guerra Civil, ya que el balneario sirvió de todo menos de sitio de recreo.

El poblado se componía de calles en cuadrículas en el que había unas 50 vivienda, de las que muchas era usadas por los visitantes, además del enorme palacio de forma rectangular de Fernando VII. Durante el tiempo donde La Isabela sirvió de destino del turismo medicinal, muchísimas personas se acercaron hasta allí para tratar enfermedades como la gota, la epilepsia, el reuma o convulsiones.

isabela_desde_aire
El Real Sitio de La Isabela desde el aire

No solo sucumbió el pueblo junto al balneario de La Isabela tras la construcción del embalse de Buendía en la década de los cincuenta. Santa María de Pollos, otra antigua población, también permanece sumergida.

La ciudad romana de Ercávica

Emplazada en el cerro del Castro de Santaver en Cañaveruelas (Cuenca) se erige la ciudad romana de Ercávica. Construida en el margen del río Guadiela, hoy día el pantano de Buendía, la ciudad de origen celtíbero vio pasar por sus calles a romanos, visigodos y musulmanes.

Erkauika, como probablemente se llamase en época preromana, tiene sus primeras referencias por parte del historiador romano Tito Livio, en el siglo II a.c.. La antigua ciudad celtíbera quedó destruida tras un levantamiento contra los romanos, lo que dio pie a la reconstrucción y romanización de la ciudad. Los romanos construyeron muchos de los edificios de los que todavía hoy se reconoce su esqueleto.La ciudad tenía el estatus de municipium, el segundo más alto de las ciudades romanas, tras colonia romana. Tuvo un gran apogeo como ciudad entre el siglo I a.c. hasta el siglo II d.c.. Además, fue un una importante parada dentro de la ruta Segóbriga y Segovia.