Primer debate electoral en CLM

El objetivo era Page y la sombra de un pacto a la andaluza

No parece que nada de lo que se dijera ayer en el debate de los candidatos a la Junta pueda cambiar el curso de las elecciones autonómicas del 26 de mayo, salvo que en las próximas horas y días Ciudadanos profundice en lo que su candidata, Carmen Picazo, afirmó anoche: "Si nos da la suma, habrá cambio"

Los cinco candidatos a presidir la Junta de CLM.

El primer debate electoral celebrado en Castilla-La Mancha despertó el interés del 9,2 por 100 de los ciudadanos de la región que a esa hora estaban viendo la tele, 68.000 personas, según el dato oficial de audiencia que ya se ha conocido.

Así que, siendo un buen dato para la media de la cadena CMMedia, que lo organizaba con la implicación de un centenar de profesionales, no puede decirse que fuera de lo que todo el mundo estaba hablando en la región, cuyo censo electoral se acerca al millón y medio de votantes.

Desde ese punto de vista cualitativo no parece que nada de lo que se dijera ayer pueda cambiar el curso de las elecciones autonómicas del 26 de mayo, salvo que en las próximas horas y días Ciudadanos profundice en lo que su candidata, Carmen Picazo, afirmó anoche: “Si nos da la suma, habrá cambio“.

Ciudadanos ha mantenido con respecto a las elecciones autonómicas una posición mucho más ambigua que en las generales, en las que Albert Rivera hizo del veto a Pedro Sánchez su mayor estrategia de campaña.

De hecho, en Castilla-La Mancha se daba por sentado que había un acuerdo tácito entre Emiliano García-Page y Albert Rivera para un pacto de gobierno si los socialistas necesitaban a los naranjas para formar Gobierno.

Picazo rompió ayer esa expectativa en el minuto dedicado a los pactos, prácticamente al final del debate y cuando solo quedaba la intervención del minuto de oro de los candidatos.

“Si los castellano-manchegos nos dan la confianza y la suma nos da par el cambio, vamos a propiciar el cambio”, dijo Picazo. Y aunque no mencionó expresamente siglas, todo el mundo sabe lo que hoy significa eso: que gane quien gane, si la suma de PP, Cs y Vox da mayoría absoluta el PSOE y Page dejarán de estar al frente del Gobierno de CLM.

Habrá que ver si en estos días profundiza en las palabras o las difumina, porque dicho así la expectativa de un pacto a la andaluza generará una movilización extra de la izquierda que hasta ahora es posible que algunos votantes no hubieran visto necesaria.

Creo que ese es el único elemento que puede influir en el voto de los castellano-manchegos en las 4 jornadas que quedan hasta la votación, porque todo lo demás fue previsible.

Las más de dos horas de debate resultaron tediosas y previsibles. Fue un todos contra Page y por momentos el deseado cara a cara que el candidato del PP, Paco Núñez había solicitado.

Desde luego se vio claramente que o gobierna el PSOE o lo hace el PP, apoyados en pactos cualquiera de los dos. O es presidente Emiliano García-Page o lo es Paco Núñez, al que le sigue pesando la herencia de María Dolores de Cospedal.

La imagen de la expresidenta y de su gobierno, asociada a recortes, tensión social y falta de talante en la relación con la sociedad de CLM y sus instituciones, entidades, colectivos y empresas está demasiado cerca y Núñez fue una figura suficientemente relevante como para que la sombra de Cospedal sea un elemento aún disuasorio del voto al PP.

“O el presidente soy yo o el señor que hereda y sustituye a Cospedal”, concluyó Page en su minuto de oro. Los socialistas cabalgan en las encuestas como favoritos para ganar las elecciones y a gran distancia del resto, pero precisamente por eso llaman permanentemente a la movilización. Para evitar un pacto a la andaluza, una amenaza real si Podemos no mantiene al menos uno de los dos escaños que consiguió en 2015.

Page adoptó un papel institucional y evitó los rifirrafes. Con su nivel de conocimiento, por encima del 90 por 100, y favorito en las encuestas para continuar en el cargo no quiso arriesgar y mucho menos perder el tono de moderado con el que se presenta siempre ante el electorado.

Paco Núñez optó por lo contrario. Sobre todo en los primeros bloques adoptó el papel de Albert Rivera en los debates para las elecciones generales, interrumpiendo permanentemente cada vez que hablaba Page y buscando un cuerpo a cuerpo que le dé el protagonismo como candidato y alternativa que aún no ha calado en la sociedad castellano-manchega, dado que llegó al liderazgo del PP hace solo 8 meses.

José García Molina, vicepresidente segundo de la Junta y candidato de Podemos, buscó su espacio apropiándose de los logros más sociales de la legislatura y advirtiendo de los “peligros de la derecha”.

Carmen Picazo y Daniel Arias, candidatos de Ciudadanos y Vox demostraron tener un escasos conocimiento de la región. Elegidos candidatos a la Junta a última hora, ninguno de los dos esperaba serlo ni ha dedicado más tiempo que unas semanas a prepararse para ello. Por eso sus intervenciones fueron las más centradas en el argumentario de sus partidos, sin propuestas concretas más allá de la declaración de buenas intenciones. “Una carta a los Reyes Magos”, utilizando la expresión de García Molina. Su papel será de partidos bisagra para facilitar el gobierno de Page o Núñez o para impedirlos y en el debate sus candidatos quedaron bastante desdibujados.

Aunque la penetración en la sociedad castellano-manchega no es la de los enfrentamientos dialécticos de las elecciones generales, este primer debate electoral en unas elecciones autonómicas se ha demostrado necesario.

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