Defiende que no deben ser ordinarios

Por fin una ministra contra el trasvase Tajo-Segura

Teresa Ribera tendrá muy pronto la ocasión de pasar de las palabras a los hechos en lo que respecta al trasvase Tajo-Segura, una infraestructura que se ha ido estirando por razones electorales, aun a sabiendas de que era una injusticia y una barbaridad

“No tiene sentido pensar en que vamos a impulsar macrodesarrollos urbanísticos o grandes explotaciones de regadío porque, aunque no haya agua, ya nos la darán”. Lo ha dicho Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica. Se ha manifestado así sobre el trasvase Tajo-Segura en una entrevista con el diario “El País” justo cuando va a tener que demostrar cómo pasa de las palabras a los hechos, porque nos olemos la autorización de un nuevo trasvase a la vuelta de la esquina.

La ministra también piensa que “algo extraordinario como los trasvases no se puede convertir en ordinario”. En Murcia, ya le han dicho que olvide sus planteamientos, pero Ribera parece tener muy claro lo que que los trasvases se conviertan en lo ordinario “plantea problemas muy serios en cuanto al caudal ecológico”. Por ejemplo y dicho sea de paso.

40 años esperando al Gobierno de España

El caso es que han hecho falta 40 años para que una ministra del Gobierno de España se pronuncie guiada por la racionalidad y la lógica, además de por un planteamiento de gestión sostenible de un recurso tan escaso como el agua.

Hace mucho que desde Castilla-La Mancha se defienden principios como este de la ministra cuando hablamos del trasvase Tajo-Segura. No se puede articular el desarrollo de Levante en base a un recurso situado a cientos de kilómetros y que, además, se ha agotado por sobreexplotación, como razón principal. Mucho menos si eso implica mermar y/o privar a la cuenca del río de su medio natural para su propio desarrollo.

Desecados y arruinados, los pequeños negocios de los municipios ribereños de la cabecera del Tajo, con porcentajes de cultivos de regadío por debajo de la media española, pese a ser vega fluvial, mientras en Levante han proliferado macrourbanizaciones miles de hectáreas de regadío, muchas ilegales, porque, como dice la ministra “si no hay agua, ya nos la darán”. ¿Qué sentido tiene esta paradoja, sino es que durante décadas se ha cometido una injusticia histórica alentada por un mal ejercicio de la política?

El trasvase Tajo-Segura no es racional ni sostenible

Lo ha dicho Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, y ha sido noticia. Por excepcional y porque hasta ahora ningún miembro del Gobierno de España había hablado así refiriéndose al trasvase del Tajo al Segura.

Durante años se ha perpetuado una injusticia histórica y ecológica basada en un mal ejercicio de la política: se atienden los intereses de quien más votos tiene

Ni es racional ni es sostenible ni mucho menos puede ser la manera habitual de llevar agua a territorios a los que hoy la tecnología permite obtenerla del mar, algo que, como todo el mundo sabe, no está al alcance de Castilla-La Mancha.

Esta comunidad ni tiene ni tendrá mar. Y, de propina, se ha quedado sin río Tajo.

La oportunidad de pasar de las palabras a los hechos

Es importante pasar de las palabras a los hechos y pronto la ministra tendrá ocasión de demostrarlo. Con las reservas de la cabecera por encima de los 400 hectómetros cúbicos, ¿es cuestión de días que se apruebe un nuevo desembalse de agua?

Porque, hasta ahora, quienes entienden la política como un mero juego matemático en el que los territorios con más votos imponen sus intereses y necesidades a los que tienen menor censo electoral, han ido estirando el trasvase aun a sabiendas de que era un injusticia y una barbaridad, se mire por donde se mire: la historia, la economía, el medio ambiente, el equilibrio territorial y la propia legislación europea, ese espacio del que nos gusta tanto presumir como sinónimo de ciudadanos civilizados y modernos.

Pero con el agua y con el Tajo, hacemos una excepción. Ni civilizados ni modernos. Porque los valencianos son más que los castellano-manchegos a la hora de votar.

Y las directivas europeas resultan fácilmente eludibles -por el momento- con infames memorandos. Así damos cuerpo de ley a lo que es ilegal e injusto en espíritu.

Por razones electorales se ha ido estirando el trasvase sabiendo que era una injusticia y una barbaridad

Veremos cómo acaba esa burla, seguramente en forma de sanción a España por su política hidrológica, ya repudiada por el Parlamento Europeo.

Y veremos también cómo pasa de las palabras a los hechos la ministra para la Transición Ecológica.

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El bajo caudal, por el trasvase Tajo-Segura, favorece las espumas.