Tras el grito unánime de los ciudadanos

A ver qué carajo hacemos ahora en Talavera

Ahora llega una parte tan difícil o más que juntar a miles y miles de talaveranos en las calles para protestar por el futuro de la ciudad de la cerámica. Ahora toca ver qué se hace, cómo sale Talavera del furgón de cola

Hay quienes hablan ya, al albur del pedazo de éxito de la manifestación de Talavera del 11 del 11 (no creo que absolutamente nadie se esperara lo que sucedió), de formar un nuevo partido político talaveranizado; hay quienes seguro que tratan de sacar rentabilidad particular de un asunto que es una cuestión general; hay quienes esperan que la solución llegue como un preciado maná y sea de hoy para mañana; hay quienes se apuntan al carro a pesar de que durante años han puesto minas en vez de aligerar el peso de la duda…

Craso error todo ello.

Por contra, están, y son muchos, quienes siguen queriendo poner sentido común a la historia e ir paso a paso, para que el grito unánime de esas 40.000 almas (da igual que fueran 20.000, 30.000 o 40.000, porque nadie ha osado negar que, efectivamente, fue una marabunta de talaveranos los que salieron a la calle y da igual miles arriba o miles abajo) no se quede únicamente en eso o se ahogue solo, sino que a partir de ahora habrá que efectuar una hoja de ruta, en consenso y diálogo con todos los políticos, estén en las instituciones o no, para saber qué carajo hacemos ahora.

Sí, esa es la historia, qué carajo hacemos ahora…

Recuperar una ciudad con más de 10.000 parados no va a ser fácil. Porque en estos momentos, es innegable, hablamos de un gigante con pies de barro. Sobre todo cuando desde hace décadas en el polígono Torrehierro sigue habiendo un panorama desolador, los miles de habitantes que llegaban a Talavera para comprar en el pequeño comercio, que es de lo que se ha vivido casi toda la vida, ya tienen muchos más lugares donde elegir entre centros comerciales, internet y no sé cuántas cosas más… Y de las rentas del extinto Mercado de Ganados mejor no hablamos, porque nunca supimos cómo amortizarlas.

Talavera, en el furgón de cola

Los tiempos han cambiado y la revolución comercial, tecnológica y humana llegó, pero en Talavera pocos fueron los que se dieron cuenta. Y así ha pasado, que la locomotora ha seguido y nosotros nos hemos quedado en el furgón de cola.

 

Se podrían enumerar culpables ahora, sí, pero ¿serviría de algo? ¿No será mejor mirar hacia adelante y dejar el pasado donde está, sin olvidarnos de él para no caer en los mismos errores, pero enmendando todos los plana?

Hace falta que los políticos, todos, no olviden que fueron miles de personas las que dijeron que algo falla.

La Mesa por la Recuperación de Talavera y Comarca (hay personas que se han dejado la piel en esta historia, les ha costado dinero y tienen cabeza suficiente para seguir sembrando) se ha tomado unos días para pensar y se reunirán a final de semana para analizar y valorar. Porque los 20.000, 30.000 ó 40.000 paisanos que salieron no pueden quedarse solo en las fotografías para la historia y recordar dentro de otros 25 años aquello de “vaya manifestación que montamos…”.

Porque hace 25 años, recuerdo, ya hubo una protesta gloriosa con 8.000 almas por las calles. Han pasado esos cinco lustros y como si nada.

¿Tendrán que pasar otros 25 para recordar que algo hay que hacer en Talavera?

Pues eso, que me asaltan las dudas, a ver qué carajo hacemo ahora…