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domingo, 26 de junio de 2022
Filomena, la mujer de 96 años de Sonseca que cose batas y mascarillas contra el coronavirus (foto: Miguel Rojas, su hijo)
Filomena, la mujer de 96 años de Sonseca que cose batas y mascarillas contra el coronavirus (foto: Miguel Rojas, su hijo)
"La Bulela", de nuevo "en guerra" 26/03/2020marzo 30th, 2020 - Toledo

La solidaridad no tiene límites, tampoco de edad, y un buen ejemplo de ella es Filomena Martín, una vecina de la localidad toledana de Sonseca que a sus 96 años no ha dudado en coser batas y mascarillas para ayudar a que los profesionales sanitarios puedan combatir el coronavirus protegidos.

Filomena es de Sonseca

Filomena, natural de Sonseca y de una familia de costureras -su abuela y una hermana también se dedicaron a este oficio,- tiene casi un siglo a sus espaldas, ha vivido una Guerra Civil siendo muy joven, y con «96 años y pico, algunos ya de regalo», como ella misma ha bromeado en una entrevista, ha conocido una nueva «guerra», esta vez contra un virus.


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«Estamos haciendo lo que podemos», señala, porque «hay que ayudar a ver si vale de algo», dice conocedora de la falta de material de protección que están sufriendo los médicos, enfermeros y todos los profesionales que cada día se enfrentan al COVID-19 con miedo a contagiarse.

Con su antigua máquina de coser Singer

Con su antigua máquina de coser Singer, desde el pasado fin de semana, Filomena aprieta el pedal para dar las puntadas necesarias a fin de rematar batas y reforzar mascarillas que ayuden a combatir este contagioso virus.

La iniciativa surgió a raíz de que la cuñada de uno de sus nietos, que trabaja de enfermera en un hospital de Toledo, expresara su agobio por no tener material para protegerse y llamara a su madre -la suegra de su nieto- para contarle su preocupación y pedirle ayuda a las modistas de la familia, según relata uno de los hijos de Filomena, Miguel Rojas Martín.

Y la enfermera se movilizó

La enfermera se movilizó hasta que le abrieron una tienda del municipio y pudo hacerse con dos rollos de una tela similar al plástico -un material impermeable que protege-, que repartió entre su madre -también modista- y las mujeres de la familia de Filomena, que saben coser.

Desde entonces, una de las hijas de Filomena corta y cose las batas mientras que ella las remata, poniendo «las gomas en las mangas y las tiras en el cuello», cuenta, llegando a hacer 19 batas en un día.

«La autora es mi hija», apunta Filomena sin querer restar el mérito a la costurera; después su hijo Miguel, que tiene un taller de textil, utiliza una de sus máquinas para poner los cordones.

«Ahí tenéis a la Bulela»

Él mismo grabó un vídeo a su madre mientras remataba una de las batas y lo envío a un grupo de WhatsApp con sus primos acompañándolo del comentario «Ahí tenéis a ‘la Bulela’ -apodo familiar en Sonseca- haciendo batas para el hospital».

Una sobrina-nieta de Filomena pidió permiso para colgar el vídeo en sus redes sociales y a partir de ahí «se dispararon» las visualizaciones, comenta Miguel, que a la vez se lo contó a su madre , quien le dijo que «no tiene importancia».

La costura es una de las distracciones de Filomena, que a sus más de 90 años sigue cosiendo para la familia, y aunque el paso del tiempo ha hecho mella en su sentido del oído no así en el de la vista, lo que le permite coser o leer y hasta «encontrar una aguja en cuanto se cae al suelo», indica su hijo.

Desde muy joven, a los 9 años, Filomena empezó a trabajar en la elaboración del mazapán, una habilidad que también conserva con el tiempo, y ayudaba a su marido en las labores del campo; y con 12 años vivió una de las etapas más duras de este país, la Guerra Civil, que le pilló muy de cerca porque su casa era la última del pueblo y próxima al cementerio.

Una etapa que la propia Filomena recuerda sin fisuras y compara el miedo vivido entonces con el que ha generado el coronavirus.

«Son distintas, pero en la guerra teníamos que coser de todo para los militares (capotes, gorras, jerséis) y la gente no podía salir de su casa porque había dos bandos contrarios y no querían que la gente se escapara», recuerda, y ahora «la gente tampoco puede salir porque huye de la enfermedad».

Sin embargo, tiene claras las diferencias: «Entonces mataban a gente por cualquier cosa y ahora mata un virus».

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