Natalia, psicóloga ucraniana: «Escuchamos explosiones y mi padre me dijo: ha empezado»
Natalia Khmelova, psicóloga ucraniana que huyó de la guerra recalando en Toledo, donde reside desde hace 15 años su amiga Anastasia Chernikova, y Halina Pylypchuk, la también ucraniana que vive desde años en la capital regional y ayuda a sus compatriotas que siguen en el país, denuncian desde España la dureza de la guerra para los que se quedan, sobre todo, y para los que tienen que huir