viernes, 2 de diciembre de 2022
Ha sido cedido por Liberbank 15/02/2017junio 6th, 2017

El Museo del Greco de Toledo ya muestra en su sala del Apostolado el lienzo «Cristo crucificado» que el artista cretense pintó en Roma entre 1573 y 1574, un cuadro de pequeño formato al óleo sobre tabla, propiedad del grupo Liberbank, que ha sido cedido a este centro cultural para su exposición durante los próximos cinco años. 

Acompañado por el presidente de Liberbank, Pedro Rivero, y del director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural del Ministerio, Luis Lafuente, el director del museo, Juan Antonio García Castro, ha puesto en valor las características de una obra que fue creada por El Greco en su etapa en Roma, ciudad en la que desarrolló varios cristos crucificados, también de pequeñas dimensiones, en los que repitió las singularidades del hoy presentado. No en vano, este tema fue el que más veces pintó en su periodo romano.


El que se exhibe en la capital regional representa a un cristo crucificado sobre una línea de horizonte muy baja y sobre un fondo cubierto de nubes. Aparece una ciudad de la que se pensó a principios del siglo XX que podría ser Toledo, algo que se desechó recientemente tanto por motivos técnicos como por la comparación con otro cuadro de una colección de Viena. Un camino que incluye figuras «microscópicas» díficiles de apreciar conduce hasta esta ciudad, en la que hay una torre y un edificio monumental con una gran cúpula que alude a la antigüedad.

En él queda patente el influjo que Miguel Ángel, Rafael y otros artistas florentinos tuvieron en El Greco en un tiempo en el que el diseño y el dibujo destacaba sobre el color, a pesar de la predilección del artista cretense de dar mayor protagonismo a este último. Además, «por el tipo de paño de pureza y por el tipo de la anatomía vemos que tiene una influencia acusada de Miguel Ángel y del escultor francés afincado en Roma Juan de Bolonia«, comentaba Juan Antonio García Castro.

Los expertos desconocen cómo llegó a España. Pudo haber sido traído por el propio autor a la ciudad pero, desde el museo, señalan que aquí llegó con la idea de hacer otro tipo de trabajos de mayor formato -empezó a pintar en Santo Domingo el Antiguo, el Expolio de la Catedral, «El entierro del señor de Orgaz»…- aunque esta vez sin cometer errores de composición y teniendo un concepto pictórico completamente naturalista a la manera latina y basado en la escuela veneciana, que es la que a él verdaderamente le interesó.

Sobre su procedencia, se sabe que apareció por primera vez en la colección de un anticuario madrileño llamado Rafael García Palencia a principios del siglo XIX, a quien se lo compró Gregorio Marañón, un hombre enamorado de Toledo y que dedicó libros tanto a la ciudad como al pintor. Décadas más tarde los herederos del doctor lo vendieron a la antigua Caja de Ahorros Provincial de Toledo, transformada actualmente en Liberbank.

El cuadro -el único del museo que no pintó el artista en Toledo y, por tanto, el más antiguo- ha participado en destacadas exposiciones, la más importante en 2014 con la conmemoración del IV Centenario de la muerte de El Greco, donde surgió la posibilidad de cederlo al museo.

El presidente de Liberbank señalaba que el convenio entre el banco y el museo contempla un depósito por cinco años renovables. Pedro Rivera añadía que «este tipo de joyas deben ser universales y ser vistas por mucha gente, no estar en un despacho»; a lo que sumaba que «aporta historia al museo».

Por último, el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural del Ministerio, Luis Lafuente, resaltaba la «oportunidad histórico-artística de tener esta pieza que completa un ámbito histórico y cronológico con el que el museo no contaba».

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