En lo más alto del cross

Lo mejor de Ana Lozano le ha llegado a los 26 años y ella ve la clave en su entrenador

La atleta guadalajareña, un puntual en el cross español actual, cree que puede lograr la mínima en los 5.000 para disputar el Campeonato del Mundo de Londres, que se celebra del 8 al 13 de agosto

Foto - @javiercaadillas

El caso de la corredora guadalajareña Ana Lozano (Seoane Pampin) es curioso: tiene 26 años, ahora es de las mejores del cross nacional,  pero solo empezó a descollar el año pasado, cuando logró su primera medalla nacional, bronce en los 3.000 en pista cubierta. Desde entonces se ha desatado: acaba de ser, como quien dice, sexta en el Europeo en pista cubierta (en los 3.000), fue seleccionada para el Mundial de cross (40ª) y plata en el Campeonato de España de esta especialidad. En 2016 ganó los cross de Quintanar y Sonseca.

Le va tan bien que, aunque siga viviendo con sus padres, ahora puede compaginar sus estudios con su dedicación al atletismo, gracias a las ayudas de su club, una firma deportiva y la Federación Española, tras su actuación en el Europeo. Ella está haciendo un posgrado de Sosteniblidad y Educación Medioambiental. Licenciada en biología evolutiva, se planteó hacer un máster en investigación, pero esta «y el atletismo no son compatibles», apunta.

Ana Lozano ve en su entrenador Javier Cañadillas la clave de su rapidísima progresión

Y es que sus estudios le llevaron a varios países europeos, donde le costó Dios y ayuda entrenar en condiciones. La atleta guadalajareña achaca su meteórica progresión al trabajo de su entrenador, Javier Cañadillas, con el que lleva tres años; con él tiene por primera vez «un entrenamiento específico». Quizá sea él quien la está reorientando, explotando al máximo su potencial, basado en la resistencia y el ritmo elevado mantenido, más que en un final explosivo. Quizá por ello quiere dar el salto a los 5.000 (ella, que tenía sus distancias en el 1.500 y en el 3.000), carrera en la que cree que puede lograr la mínima para correr el Mundial de Londres, que se disputará del 8 al 13 de agosto. También tiene ante sí el Campeonato de España al aire libre.

Corre la Milla de Bilbao

Porque ahora mismo está de vacaciones, antes de que empiece su pretemporada el 10 de abril de cara al nuevo curso atlético al aire libre. Vacaciones relativas, porque este fin de semana participó en la Milla de Bilbao, en la que fue séptima con un tiempo de 5:04.

Ana Lozano no es una deportista de élite al uso. Empezó a correr por «probar» a los 13 años. No era una apasionada del deporte. «Jamás tuve el sueño olímpico», se sincera. «Me gustaba, disfrutaba, hacía amigos, siempre me clasificaba para los provinciales, obtenía resultados en los regionales pero no en los nacionales», recuerda, pero para Ana Lozano el deporte, aunque esté muy arriba, no debe ser una actividad excluyente. «El deporte merece la pena, pero no solo él me completa. La vida debe ser algo más», reflexiona. Y ella demuestra que los mejores resultados se pueden obtener sin ser un loco del deporte.

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Cambio de distancia

Lozano quiere dar el salto al 5.000, distancia que se presta bien a su resistencia y ritmo elevado, más que a un final explosivo