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sábado, 26 de noviembre de 2022
franco arzobispo de toledo Braulio Rodríguez, contra la eutanasia
Braulio Rodríguez, exarzobispo de Toledo. Foto - Rebeca Arango
Rodríguez habría conocido los hechos en 2010 y no apartó al cura del seminario hasta 2015 - 08 abril 2021

La Fiscalía ha pedido continuar con el procedimiento judicial que investiga un presunto caso de abuso sexual a un menor de 15 años en el seminario Santo Tomás de Villanueva de Toledo. Un caso que habría desoído durante cinco años el exarzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, según el escrito judicial que publica hoy el diario El País.

Fue retirado del seminario cinco años después

El fiscal pide reabrir el caso, puesto que fue sobreseído provisionalmente en primera instancia, sobre estos presuntos abusos de un cura que no fue retirado del seminario hasta cinco años después de que el exarzobispo tuviese conocimiento del caso. Y es que según la información publicada por ese diario, la víctima informó a otro sacerdote en 2009 y la madre puso en conocimiento a Rodríguez en 2010, aunque hasta 2015 el sacerdote acusado se mantuvo en el seminario y fue entonces cuando se le nombró rector de la iglesia de San Ildefonso, en la capital regional.


Consultado el Arzobispado de Toledo por este caso, recuerda que no se ha abierto vista oral por este caso y remiten a este medio a la explicación que dieron al diario El País, exponiendo que el exarzobispo actuó «con pleno respeto al principio de presunción de inocencia, conforme a la legislación canónica vigente».

El caso lo está instruyendo la Audiencia Provincial de León, puesto que fue en esa provincia donde la víctima presentó la denuncia, ya que allí se habría producido un episodio de abusos. Según el auto que cita El País, el Arzobispado «prefirió guardar silencio, llegando el arzobispo de Toledo a transmitir a la madre de la víctima que lo que contaba su hijo obedecía ‘a sus afectos desordenados’ y que le pondría en oración».

Cinco informes psicológicos confirmaron el abuso

También menciona cinco informes psicológicos que confirman que la víctima sufrió abusos, aunque el juez de instrucción que sobreseyó el caso basó su decisión en un nuevo informe que no hay relación «inequívoca» entre el trauma que padece el joven y los hechos que se denunciaron.

La víctima sufría acoso escolar y desde 2004 conocía al sacerdote, quien fue su persona «de confianza» y desde 2006 sus encuentros eran «habituales». El joven relató en la denuncia, según el escrito de la Fiscalía, que cuando tenía 14 años el sacerdote «le besó por primera vez en la boca; y en verano, aprovechando una visita al pueblo del menor, le volvió a besar. Durmieron en la misma habitación y al besarle le dijo que lo besaba como su padre, por lo que no era pecado».

Los hechos se prolongaron ese verano, cuando se desplazaron a Valencia por la visita de Benedicto XVI, cuando «se repitieron los tocamientos». Posteriormente, en la localidad donde se instruye el caso, La Bañeza, en León, acudieron a realizar unos ejercicios espirituales en una residencia de monjas y allí se narran los hechos más graves. «En este lugar le llevó a su habitación, introdujo su pene en la boca y le dijo que se masturbara», relata el auto de la Fiscalía.

Los siguientes meses se repitieron los hechos y la situación se mantuvo hasta 2007, cuando el joven dijo al cura que le gustaba una chica y que no quería verle, momento en el que se lo contó a su familia y denunció el caso.

Por último, la Fiscalía expone que el caso cumple los requisitos para ser investigado y no archivado, puesto que la declaración de la víctima cumple con los requisitos para se sea considerada prueba directa, por ser coherente, convincente y sin que haya un móvil falso derivado de las relaciones con el querellado.

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