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miércoles, 19 de junio de 2024
El doctor Gonzalo Hernández Martínez, del Hospital Universitario de Toledo.
El doctor Gonzalo Hernández Martínez, del Hospital Universitario de Toledo.
Coordinado entre varios centros hospitalarios - 17 mayo 2024 - Toledo

El servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Toledo, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, ha liderado de nuevo un estudio multicéntrico nacional sobre el manejo de los pacientes sometidos a ventilación mecánica, que ha sido publicado en la revista internacional ‘Intensive Care Medicine’, de alto factor de impacto científico.

El doctor Gonzalo Hernández Martínez ha liderado este estudio, junto a los doctores Patricia Rodríguez, Laura Colinas, Alicia Cuadra, Alicia Propín y Mario Guillermo Dalorzo, del servicio de Medicina Intensiva del Hospital de Toledo; Borja Mariblanca y José Alberto Silva-Obregón, del Hospital de Guadalajara; y Antonio María García, del Hospital de Puertollano.


También han participado Jesús Soto y José Manuel Añón, del Hospital de la Paz; Fernando Suarez-Sipmann, del Hospital de la Princesa de Madrid; Oriol Caritg, del Hospital Vall d´Hebron; Andrea Castellví-Font, Francisco José Parrilla-Gómez y Joan Ramon Masclans, del Hospital del Mar de Barcelona; Oriol Roca, del Hospital Parc Taulí de Sabadell; y Gemma Rialp, del Hospital de Son Llatzer, de Palma de Mallorca.

El doctor Hernández ha explicado que este tratamiento tan agresivo, que es la ventilación mecánica, debe mantenerse el menor tiempo posible para evitar las complicaciones asociadas que pueden empeorar el pronóstico del paciente.

El nuevo estudio, que aporta nuevos datos sobre la retirada de la ventilación mecánica, demuestra que con algunas modificaciones del protocolo habitual se diagnostica antes el momento en que la función pulmonar se ha recuperado lo suficiente como para poder plantearse su retirada.

Acelerar el diagnóstico, clave

Acelerar este diagnóstico consigue adelantar hasta en dos días la retirada del respirador y del tubo necesario para que el aire llegue a los pulmones. Además, esta mejora ayuda a que los pacientes recuperen funciones relacionadas con otros órganos y reduce la estancia hospitalaria en la UCI.

El doctor Hernández, que presenta una larga trayectoria con publicaciones pioneras en este campo de la medicina, ha indicado que en el éxito de la retirada de la ventilación mecánica también influyen factores previos que pueden aumentar el riesgo de fracaso, como la edad o las patologías crónicas pulmonar o cardíaca, así como las terapias de soporte ventilatorio no invasivo que se aplican tras la retirada de la ventilación mecánica.

Este estudio se ha centrado en el perfil de paciente más frecuente, con un riesgo intermedio de fracasar y que reciben oxigenoterapia de alto flujo a través de cánula nasal como forma de prevención, por lo que estos resultados pueden beneficiar hasta al 65 por ciento de los pacientes con ventilación mecánica, ya que el número de pacientes que necesitan reiniciar la ventilación mecánica con este nuevo protocolo no aumenta.

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