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Según Manuel Villasalero, vicerrector de Economía 19/12/2015junio 7th, 2017

La Universidad de Castilla-La Mancha ha propuesto al Gobierno regional un contrato programa 2016-2019, vinculado al Plan Estratégico de la UCLM y que corrija la «insuficiente» subvención nominativa actual, y bajar las tasas académicas, que considera «altas» en base al PIB per cápita.

En una entrevista con la Agencia Efe, el vicerrector de Economía y Planificación de la UCLM, Manuel Villasalero, ha explicado que el presupuesto de la Universidad para 2016 se encuentra «en una fase muy avanzada», aunque pendiente de que la Junta confirme la subvención nominativa, y ha avanzado que tendrá un «ligero crecimiento» respecto al de 2015 (246 millones de euros).


La UCLM ve «insuficiente» la subvención nominativa que aporta la Junta (120 millones este año 2015) y ha planteado al Ejecutivo que preside Emiliano García-Page reducir la «brecha» de la financiación pública en los próximos años.

Lo que tiene la Junta sobre la mesa es un contrato programa cuatrienal (2016-2019) relacionado con el Plan Estratégico de la Universidad 2016-2020, de modo que el Ejecutivo se compromete a incrementar la financiación a lo largo de los cuatro años y la Universidad a alcanzar determinadas metas en el horizonte 2020 hasta llegar a «una situación de paridad», de calidad y competitiva, con universidades de su entorno, en particular de Madrid y Levante.

«Necesitamos una Universidad que esté a nivel de paridad de las universidades de nuestro entorno y, en concreto, de las geográficamente limítrofes. Y es un reto muy importante porque tenemos el sistema madrileño, que es muy potente, y el de Levante, que también es potente», ha indicado Villasalero.

Pese a su juventud (treinta años), la UCLM supera ya a varias universidades madrileñas, levantinas y andaluzas, afirma el vicerrector, y lo que persigue el Plan Estratégico 2016-2020 es aproximarse a universidades históricas que tienen una «fuerte» tradición investigadora.

Villasalero ofrece algunos parámetros en los que ya destaca la Universidad de Castilla-La Mancha, por ejemplo empleabilidad (los titulados de Castilla-La Mancha son los primeros de España en tasa de actividad y es la segunda comunidad en la que tener una titulación más contribuye a estar empleado) e investigación, aunque tiene que mejorar en transferencia e innovación .

El planteamiento de la UCLM es que tanto el contrato programa como el Plan Estratégico estén cerrados con la Junta antes del verano de 2016.

Al cierre de este ejercicio 2015, la Junta adeuda a la UCLM 44 millones de euros del total de 112 millones que tenía pendiente de pago al finalizar 2011.

Estos 44 millones también se incluirán en el contrato programa 2016-2019, según Villasalero quien subraya el «importante» recorte de la subvención nominativa que soportó la Universidad en solo dos años (2011 a 2013), que alcanzó los 67 millones de euros.

«Es la universidad que sufrió el mayor recorte de financiación pública de todo el sistema universitario», recalca el vicerrector, y esto obligó a poner en marcha tres planes de ajuste consecutivos entre 2011 y 2013, que estuvieron «más centrados en la captación de ingresos que en la reducción de gastos», asegura, y un posterior plan de fortalecimiento 2014-2015.

Respecto a la bajada de las tasas universitarias, Manuel Villasalero reitera la posición que la UCLM ha mantenido desde que en 2012 se aprobó el decreto de subida de los precios públicos académicos: Castilla-La Mancha es la tercera región con menor PIB per cápita «y, por tanto, no puede permitirse una subida de precios públicos a nivel de otras comunidades».

Subraya, en este sentido, que las tasas «tienen que adecuarse» a la renta per cápita de Castilla-La Mancha, y de acuerdo con esos criterios en este momento «son altas».

La propuesta presentada a la Junta es que las reduzca en los próximos años, aunque compensando a la UCLM por lo que deje de recaudar, en tres apartados: máster, segunda matrícula y grados de experimentalidad.

Así, la UCLM plantea que los precios de másteres (que vienen a ser los quintos cursos de las antiguas licenciaturas) sean los mismos que los de grado; eliminar el criterio de experimentalidad (como ha hecho Andalucía) para que todas las carreras cuesten igual y el estudiante elija según su vocación, sin verse condicionado por motivos económicos, y bajar las segundas y sucesivas matrículas, que tienen un precio «desproporcionadamente excesivo», afirma.

El Gobierno regional tendrá que tomar una decisión sobre las tasas antes de que en mayo se aprueben los precios para el siguiente curso.

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