La enfermera que cambió su vida por amor y se mudó a un pueblo de Toledo: «Solo me han pasado cosas buenas»
Amante del medio rural y de su profesión ya que le gusta más que nada el contacto con la gente, la población mayor y prestar un servicio de salud, esta mujer de 46 años es un ejemplo de perfecta adaptación a un entorno natural del que destaca la amabilidad de sus vecinos, así como que en él solo le han pasado "cosas buenas"