44 años ligado a la cultura

"Las bibliotecas no son un lujo, sino una necesidad social", el adiós tras 44 años de Juan Sánchez

Juan Sánchez se retiró hace unas semanas de su labor como director de la Biblioteca regional, pero su pasión, sus ideas y su alegato siguen formando una frase mayúscula en la fachada del Alcázar toledano

Juan Sánchez, exdirector de la Biblioteca de Castilla-La Mancha Foto - Rebeca Arango

La andadura del bibliotecario por excelencia en la región, Juan Sánchez Sánchez, al menos durante estos 44 años, terminó hace apenas unas semanas, como el que saborea las páginas de un libro que le ha trasladado duante horas y días a otro mundo, leyendo la última página, esa última página que muchas veces queremos evitar, porque supone el final de una historia, pero un punto y aparte hasta otra entrega, hasta otra lectura más.

Sánchez finalizó hace unas semanas su labor profesional al frente de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Una labor que comenzó, aunque no como director -cargo que ha ocupado hasta ahora-, el 9 de julio de 1973 y no justamente de una manera que pudieramos decir “tradicional”. Los bibliobuses acababan de llegar a la provincia de Toledo, de la mano de Julia Méndez y, junto a ella, Sánchez comenzó a “amar las bibliotecas y defenderlas”.

Sus últimos días en el que ha sido su despacho en estos casi cinco años los ha pasado, como él mismo dice, leyendo emails que le puedan interesar. “No son como las cartas, no lo puedo archivar”. No le había dado tiempo a contestar todos los correos y mensajes, llenos de agradecimientos hacia su larga labor, siempre al lado de la biblioteca pública, por la que tanto ha luchado, por la que tantas charlas ha dado, tantas líneas ha escrito y tantas noches, seguro, le habrá costado dormir.

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Juan Sánchez, durante la entrevista.

 

Admite que tardaría mucho tiempo en responder todas las muestras de cariño que recibió durante los primeros días más recientes a su jubilación, el pasado 6 de septiembre, pero se muestra más que satisfecho por las palabras de tantos amigos, conocidos y compañeros que no tardaron en dedicarle unas palabras, por email, redes sociales o teléfono.

“He cumplido una misión”. Nada más sentarse en la mesa, así define su trabajo: como una misión, y esta no es otra que la de defender lo público. “Seguiré defendiendo lo que creo, como he hecho siempre”. En su cara únicamente se reflejaba una sonrisa y una tremenda vocación a la hora de decir lo que decía, de explicar lo que sentía y de recordar su larga trayectoria, últimamente en el Alcázar de Toledo, que ahora “alberga a más de 1.500 personas al día”, lo cual, para el bibliotecario es “maravilloso y apasionado”.

Sostiene Sánchez que ahora es tiempo de distancias, porque ha llegado la hora de que se marquen. “Creí en una Biblioteca regional”, nos explica, y asume el fin de su carrera profesional, ya que es el momento de “otros”…

 

En su mente y en su corazón, la defensa de las bibliotecas

Lugares de lectura y de estudio. Lugares casi siempre silenciosos, aunque llenos de gente. Libros, enciclopedias, largos pasillos y grandes ventanas. Jóvenes, mayores, niños, madres, padres. Muchas palabras forman la nube léxica que nos imaginamos cuando pensamos en las bibliotecas.

Durante años, desde que subió por primera vez a uno de esos bibliobuses que recorrían la provincia de Toledo para compartir lecturas y vivencias, este licenciado en Geografía e Historia siempre se ha definido como una persona con vocación. “Voy a seguir luchando”, dice una y otra vez. Lo tiene claro. Juan Sánchez sabe que “se necesitan recursos” para que haya más “dignidad” en torno a las bibliotecas públicas de la región.

“Hemos avanzado mucho… y hemos sentado unas bases que se deben mantener”, considera el bibliotecario. Este activista con pasión y que asegura que “no va a abdicar en esta dedicación” se muestra orgulloso de su legado, pero sin salirse de las líneas. “Lo que no ha acabado es mi defensa de las bibliotecas públicas, que las voy a seguir defendiendo y reivindicando, como derecho ciudadano y voy a seguir luchando por esos 3.000 municipios españoles que no tienen, para que puedan tenerlas algún día…”.

Mucho por construir en la región en el ámbito cultural, quedan muchos caminos por recorrer... porque "la cultura hace personas", según Sánchez

En Castilla-La Mancha, tal y como nos cuenta, las administraciones reconocen que tenemos una red de bibliotecas sólida, que “está funcionado con apenas nada”, aunque admite que  “las bibliotecas necesitan recursos, y los bibliotecarios necesitan ser tratados como profesionales”. Juan Sánchez no se considera una persona negativa en este aspecto, y afirma la solidez de la institución, pero considera que “cualquier edificio que no tenga mantenimiento… se termina cayendo”, y cree que es algo que también puede pasar en la región.

 

“Yo ya no tengo 20 años, pero me siento con la fuerza y la energía de seguir peleando como un jóven de esa edad”, dice, y recuerda la canción de Serrat.

La cultura, ese bien común

“La cultura hace personas… yo no concibo la cultura como un escaparate, y a veces los políticos convierten la cultura en grandes eventos que son importantes, pero a mí la cultura que me interesa es la que realizan los ciudadanos, la cultura de la creatividad”, considera.

Esos templos de la cultura no dejan de ser estas bibliotecas que tanto nombra, una y otra vez, el ya exdirector de la institución central de la región, que a su modo de ver “están dejando de ser simplemente lugares donde hay libros, o donde se consulte Internet… Ahora son lugares para generar complicidad y convivencia, para hacer música, para hacer arte… No son lugares para grandes exposiciones, sino para que las personas puedan crear arte y exponerlo allí, que puedan hacer teatro…”, defiende.

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Juán Sánchez en uno de los largos pasillos de la biblioteca regional.

 

La creatividad y la lucha “por una sociedad mejor” son dos de los motivos por los que esta renovación cultural en las bibliotecas debe traerse también a la región aunque, admite, “se necesitan espacios adecuados. Tiene que haber gente que sepa que en una biblioteca se puede poner en práctica cualquier manifestación cultural… que vengan a crear, a luchar por una sociedad mejor”, según Sánchez, quien recuerda a José Antonio Marina con la frase que un día dijo, y que el propio Juan suscribe: “Las bibliotecas son un laboratorio para la ciudad soñada”.

Espacios adecuados, rienda suelta a la imaginación y otras de las virtudes que las bibliotecas siguen buscando, también en la región

“Nosotros hemos seguido una estrategia de complicidad con la sociedad”, sin grandes recursos, afirma el exdirector, que concreta que esto lo aprendió “en su fase de director de gabinete” (entre 1984 y 1990, aunque en diferentes consejerías), y recuerda las palabras que tanto escuchó en aquella época sobre que “hay que gobernar en coalición con la sociedad”.

Quizá esto suene como utopía para muchos. Él mismo lo suele reconocer, a pesar de que se trata de una utopía por la que siempre ha luchado, y una utopía con diferentes caminos que ha defendido. Cuenta que ha querido dirigir la biblioteca, siempre “con los colectivos, con las personas”, por lo cual, nunca “una sola persona ha sido rechazada aquí”, sostiene Sánchez.

“Cuando ha habido tentativas, he preservado la libertad de expresión… mientras estén dentro de la legalidad“. Valores, derecho a expresarse libremente, solidaridad… esos son los eslóganes que según el exdirector de la Biblioteca regional debe tener esta “casa de todos”, porque son el lugar natural de acceso democrático a la cultura, información y la educación que debe tener un municipio.

En el ágora de los sabios… Queda mucho por aprender

“A mí me gustaría que los parlamentos fueran como las bibliotecas, porque aquí hay respeto… vienen personas de todas las ideologías políticas… yo les digo que digan lo que quieran y que den sus opiniones, pero con un límite: el respeto al otro”. Juan Sánchez siempre ha sido conocido, además de por su labor al frente o al lado de las bibliotecas, por su opinión, por sus lecciones y por sus vivencias, y sabe bien que en los parlamentos se necesita más cordialidad y menos enfrentamiento vanal.

“Las cámaras de representantes deben ser un ejemplo para los ciudadanos, pero no lo son”, critica, y se hace una pregunta: “¿Qué ejemplo damos a los jóvenes, a los ciudadanos?”. El ejemplo, para él, es una “responsabilidad sagrada”.

A pesar de los recortes, han crecido los socios de la Biblioteca de CLM

El 33 por 100. Ese es el porcentaje de socios de la Biblioteca regional sobre el total de población, una cifra muy reseñable: un tercio de la población de Castilla-La Mancha está vinculada a una biblioteca de alguna manera. “En esta etapa de recortes, hemos visto suprimidos algunos recursos, pero ha crecido el número de usuarios”, admite. “La gente ve que necesitan bibliotecas en su vida, y que hacen falta”, según el bibliotecario.

Castilla-La Mancha tiene que “recuperar el liderazgo ideológico en esta materia”, según el análisis de este experto, ya que de ser así los servicios bibliotecarios “estarán en la base de la cultura”, y certifica que “si se invierte en ello, se invierte en mejorar la sociedad, en un tipo de ciudadano más activo, más critico, tolerante…”. No ha dejado nunca de lado esta actitud, esta reivindicación, porque Juan, además de querer servicios bibliotecarios para la región, también quiere que existan “ciudadanos críticos”.

Un lugar para debatir, crear y compartir

La Biblioteca de CLM “ha sido un lugar para hacer propuestas, para debatir…”. A pesar de ello, el exdirector subraya que, con sus fallos, se ha conseguido que sea una referencia de lo que tiene que ser en una comunidad autónoma. “Todas tienen unos profesionales absolutamente implicados”.

En 1998, año en el que la Biblioteca regional abrió sus puertas, el Alcázar de Toledo pasó de ser un edificio meramente militar e histórico a ser un espacio cultural. Cuánta gente quisiera poder reconocer lo mismo. Allí estaba él. Una de las personas que más había insistido en este emplazamiento, en lo que supondría tener una biblioteca como la “nuestra” en un lugar como “este”.

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Juan Sánchez, en el Alcázar, durante las obras de adecuación de la biblioteca.

 

Hace varias décadas se decía que “pasas más hambre que un maestro de escuela… Y se arregló aquello porque los gobiernos se dieron cuenta de que hacían falta escuelas, colegios e institutos”, recuerda Sánchez, y admite que su lucha ha tenido un valor porque “las bibliotecas se han considerado como servicio de segunda división”, pero afirma con rotundidad que “son tan necesarias como los hospitales, como los centros educativos”, porque como defiende, no son un lujo, sino “una necesidad social y por eso tenemos un fuerte compromiso social, y cultural”.

Diferentes retos para crecer como persona

Sánchez reconoce ser seguidor del asociacionismo, aunque se define más como un “francotirador” que tiene pensado seguir disparando para conseguir objetivos: “Cuando estás en un puesto público, tienes que moderar e ir por la via constructiva… pero cuando no te paga nadie y eres un francotirador… ¿Qué te queda? Seguir contribuyendo a la sociedad con artículos, participando en asociaciones, y ser un activista…”, o lo que supone una lección de supervivencia.

Entre 1981 y 1982, Sánchez puso en marcha, con más gente, el Comité de Defensa de la Biblioteca de Toledo, en unos momentos en los que la institución cultural toledana “moría de asfixia”, como recuerda. En esa misión tuvo el apoyo de mucha gente de la ciudad para que la cultura no decayera. Ahora admite que sí hay que resucitar un comité de defensa, “claro que sí”, aunque matiza que sería “en toda España”, aunque no se muera de asfixia, pero para evitar que eso pase. “Estoy dispuesto, pero estoy jubilado… aunque es muy importante la presencia”, señala.

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Juan Sánchez, en uno de los bibliobuses que recorría la provincia.

 

Durante años ha protagonizado numerosas charlas, conferencias y coloquios, así como ha publicado libros y ha sido profesor. Ninguna dedicación exclusiva en otro ámbito le quitó tiempo para seguir trabajando por las bibliotecas. ¿Por qué? Su respuesta, el compromiso. “He tenido la suerte de que los profesionales, de algún modo, me muestren, me reconozcan esa labor de defensor de las bibliotecas, por lo tanto tengo que ser fiel a ese compromiso”, añade.

Renovarse o morir

La biblioteca, aunque no se renueve, puede acabar muriendo. El exdirector de la Biblioteca regional también lo sabe “perfectamente”, ya que si no se cumplen “los fines que en cada época tiene que tener… acaba muriendo”. Se trata de algo que también él ha dejado caer muchas veces, porque como defiende, “se necesita renovar colecciones, recursos… y en este momento, sobre todo, cambiar el chip: ya no son templos del saber ni lugares de conservación de libros, sino son sobre todo centros con compromiso social”.

Y advierte: aquellas que no se renueven “serán como mausoleos: irá la gente a leer pero no tendrán presencia”. A eso le podríamos llamar la enfermedad del mal de las bibliotecas, a la que siempre estarán condenadas, como cualquier espacio que no tuviera en cuenta a sus usuarios. “Esta biblioteca por su vida y su dinamismo”, recalca, aunque “los que vengan” -como dice el propio Sánchez, para referirse a sus sucesores- “tienen que trabajar en coalición con la sociedad y para estar a la vanguardia al servicio de la comunidad”.

Entre las cosas que Juan destaca de la renovación del centro, considera que en los últimos años se ha destacado por los programas para jóvenes y niños. “Cuando yo vine, había muchos clubes de lectura de adultos, y no había ninguno de niños ni jóvenes”, y subraya: “Para hacer lectores estables hacen falta clubes de lectura”. Las bibliotecas ya no son templos del saber ni lugares de conservación de libros. “Son sobre todo centros con compromiso social”.

Los clubes de lectura, una de las herramientas que más movimiento otorga a los centros

Acto más importante en la vida es leer. Antonio Basanta, director gerente de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez decía que “cuando uno lee, el 100 por 100 del cerebro está dedicado a la lectura… y eso construye a esa persona. Y sin embargo, cuando escuchamos música, vemos la tele… a veces el cerebro solo dedica un 20 por 100. Lo más importante que hay es la lectura para construir una persona…”.

Algunos de sus grandes fracasos, admite, como director de la Biblioteca, “han sido en el trabajo. Hicimos un bibliobotellón que fracasó estrepitosamente. Poemas… arte… Fue un éxito mediático porque no se había hecho algo parecido… pero fue un batacazo porque no hubo nadie… 30 jóvenes nada más, pero fíjate, fue el germen para un club de lectura”.

Una apuesta, el bibliobotellón, que en Toledo no tuvo la suficiente acogida

Sostiene Sánchez que el desapego a la lectura que existe entre los jóvenes, que en los últimos años es cierto que se ha generalizado, tiene su inicio en los centros escolares. El exdirector considera que el problema podría repercutir en que en algunos centros, “no saben hacer bien su trabajo”, e insiste: “No se puede mandar a un chico de 14 años a que lea La Celestina, El Quijote u otras obras”.

Juan Sánchez, que también tiene un ancho recorrido pedagógico, considera que lo primero es animarlos con la lectura porque, en su opinión, “no se puede asumir el tipo de literatura que supone La Celestina, por ejemplo…” ¿Su alegato? Tiene que haber “animadores”.

Una convivencia “compleja” con los políticos

La relación de un cargo público con un político nadie dijo que fuera sencilla. Existen las jerarquías y las influencias, y muchas veces se trata de hacer cambiar de opinión, de línea o de argumentos a algunas personas que, realmente, no están dispuestas a hacerlo. El bibliotecario se sincera en este aspecto. Se considera una persona que siempre ha intentado “convencerles de muchas cosas”, aunque no siempre con suerte.

“Normalmente el político ha dicho que hay que mirar en la misma dirección y nos han encontrado tanto a mí como al resto del equipo mirando hacia la misma dirección”, subraya, y sobre este tema también hace un apunte, “nosotros siempre hemos visto como muy importante hacer planes para las bibliotecas, pero teníamos necesidad de que nos tuvieran en cuenta”. Y es que, como Juan admite, al final los presupuestos “los aprueban los políticos en las Cortes…”

Sus más y sus menos con los representantes políticos, pero siempre en el centro la reivindicación de los servicios públicos

Durante su carrera admite que ha habido políticos que “no solo no han ayudado, sino que han entorpecido”, pero por suerte, como matiza, “se fueron muy pronto; y puedo decir que los bibliotecarios tuvimos la culpa de que esto fuese así”.

“Cuando la realidad no se puede hacer, hablaba de mis sueños. Siempre les he dicho mi postura y al final la responsabilidad la tienen ellos”, nos explica y añade que él en multitud de veces les ha apoyado y “cuando han entendido bien, han hecho su trabajo y yo el mío”

El deseo de Juan Sánchez, que su sustituto sea “un profesional”

Ya habiendo recogido el despacho y asimilando el nuevo cargo, el de jubilado, el más alto galón en la escala de la vida, ya sea por experiencia o por edad, Juan Sánchez llega al final de la conversación pidiendo y subrayando lo mismo que al principio, la profesionalidad. Le preguntamos sobre quién vendrá después, quién se pondrá al frente de la Biblioteca regional.

“Tiene que ser un funcionario de máximo nivel, de escalas bibliotecarias del Estado o comunidades, o cuerpos generales que tengan experiencia”, explica. Su plaza la sacarán a concurso en las próximas semanas y de momento va a asumir la dirección Carmen Morales, “quien conoce bien este sitio”, admite, porque “ha trabajado en puestos técnicos, es una gran profesional y lo asumirá provisionalmente”.

Juan Sánchez quiere, necesita, para su conciencia también, que su sustituto “sea un profesional”, algo que ya se lo ha trasladado al consejero de Educación, Cultura y Deporte, Ángel Felpeto. “Esta biblioteca lo necesita, porque no se puede politizar la biblioteca”. Él sabe que en estos cargos existe el riesgo de que si quisieran poner a alguien a dedo… Pero Felpeto sabe lo que hay… Un profesional puede dialogar con su plantilla”.

No puede politizarse una biblioteca, y esta biblioteca lo necesita

Y como no podía ser de otra manera, entre libros nos despedimos. Preguntado sobre qué libro recomendaría a su sucesor o sucesora, Sánchez dice, con el libro entre manos: “Estoy leyendo ahora un libro que me dejaron, y la verdad es que me ha encantado”. Se trata de El escritor en su paraíso, de Ángel Esteban y habla “de 30 grandes autores que fueron bibliotecarios”.

Sobre la lectura que recomendaría a aquellas personas que le han entorpecido en su camino, Sánchez les ofrecería leer un libro colectivo que nació en su “factoría”: Palabras por la Biblioteca Pública, libro que incluye “opiniones sobre las bibliotecas”. Ahí están las opiniones de autores, artistas y bibliotecarios, para hacer “una labor de pedagogía”, como admite el propio Juan, y recuerda que todos sus libros han intentado siempre ir por ese camino.

El escritor en su paraíso, lectura que recomienda al próximo director o directora; y Palabras por la Biblioteca Pública, para aquellos políticos a los que tocó enfrentarse

Rebelión por la biblioteca, otro de los libros escritos de su puño y letra, relata un hecho ficticio, pero basado en un hecho que le tocó vivir, sobre el despido de un compañero, que como admite le sentó “fatal”, por lo que decidió crear esta novela, en la que relata que la ciudad “bajo la utopía de los jóvenes, se pone en movimiento”.

Y, en su nueva etapa, como católico que es, y creyente que se siente, le apetece leer el “libro de libros”, la Biblia. Aunque admite que tiene mucho por leer, tras tantos años recibiendo lecturas y recomendaciones, sabe que quiere hacer una lectura “absolutamente meditada”, algo que, como se sincera, necesita “profundamente”: desde el Génesis al Apocalipsis. “Voy a intentar hacer una lectura absolutamente meditada”, reitera.

Por los caminos de la vida, como aquellos días leyó El Quijote, este bibliotecario, ahora alejado de su despacho, de sus quehaceres, pero nunca de su dedicación, seguirá defendiendo lo que tantas veces ha señalado, repetido, sugerido y anunciado: que los libros sigan siendo materia viva, y sigan siendo un atractivo para todos los que, como él, han vivido tantas aventuras, y buscan también en los libros vivirlas.