Recorrido por Bolarque, Entrepeñas, la desembocadura del Jarama…

El río Tajo, "una alcantarilla a cielo abierto"

Los excursionistas se indignan al ver en Bolarque y Entrepeñas, acompañados por la Plataforma, lo que el trasvase ha hecho con el río Tajo

Bolarque. Foto - Charo R.

Alejandro Cano Saavedra, presidente de la Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo, lo tiene muy claro: “Hemos perdido el río Tajo, lo que tenemos es una alcantarilla a cielo abierto”, afirma en el embalse de Bolarque (Guadalajara), donde comienza el trasvase Tajo-Segura, ante más de medio centenar de excursionistas que han acudido allí para ver con sus propios ojos el inicio de la obra de ingeniería por la que se llevan parte del agua de Castilla-La Mancha a Murcia, Alicante y Almería.

Alejandro Cano, presidente de la Plataforma en Defensa del Tajo. Foto: Charo R.
Alejandro Cano, presidente de la Plataforma en Defensa del Tajo. Foto: Charo R.

“El Tajo está en una permanente agonía. Es un río muerto, no tiene el caudal adecuado, no tiene limpieza, no tiene su vegetación propia, no tiene sus peces característicos porque casi todos han desaparecido excepto el barbo. Ni siquiera los pájaros son los propios del río”, se lamenta.

Alejandro Cano: El Tajo, en permanente agonía, es un río muerto

Recorrido por el devastador efecto del trasvase sobre el Tajo

El sábado 16 de septiembre, la Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo organizó una excursión al embalse de Bolarque. Antes de llegar allí, la excursión se detuvo a pocos kilómetros de Aranjuez (Madrid) para ver el lugar donde el río Jarama desemboca en el Tajo. Es su afluente más importante, pero se podría decir que, en realidad, ocurre lo contrario: parece que es el Tajo el que desemboca en el Jarama, en contra de lo que se lee en los libros de texto y se explica en los colegios.

Aguas residuales e industriales de Madrid

En ese punto, el Jarama lleva ocho o diez veces más agua que el Tajo y es más ancho. Llega allí tras haber recorrido 190 kilómetros desde su nacimiento en la sierra de Ayllón, en los que recoge buena parte de las aguas residuales de una zona donde viven 6,5 millones de personas, entre ellas las de Madrid y su área metropolitana, y también los residuos industriales.

El río Jarama, en su confluencia con el Tajo, a la derecha. Foto: Charo R.
La unión del Jarama al río Tajo. foto: Charo R.

A eso hay que añadir, según explica Melquiades Molinero, de la Asamblea para la Defensa del Río Tajo de Aranjuez, las extracciones de grava que se han llevado a cabo en el Jarama y el muy deficiente trabajo de las depuradoras. Los excursionistas comprobaron que, como consecuencia de todo ello, y de que no hay crecidas por la escasez de agua debido al trasvase, el río Tajo es en ese punto un río estrecho y encajonado al unirse con el Jarama, con menos caudal que su principal afluente.

Parece que es el Tajo el que desemboca en el Jarama… El Tajo es en ese punto un río estrecho y encajonado al unirse con el Jarama, con menos caudal que su principal afluente

Unos kilómetros más adelante, los excursionistas pararon para ver el canal del trasvase, de forma trapezoidal, de cuatro metros de profundidad, 3,5 metros de ancho en el fondo y 5.5 metros en la superficie. Ahora está vacío, porque no hay agua suficiente en los embalses de la cabecera para que el Gobierno autorice trasvases, pero por él pueden circular hasta 33 metros cúbicos por segundo, una cantidad casi igual al agua que llevaba el río Tajo a su paso por Aranjuez antes del trasvase, unos 36 metros cúbicos por segundo.

Canal del trasvase del río Tajo al Segura, ahora vacío. Foto: Charo R.
Canal del trasvase del río Tajo al Segura, ahora vacío. Foto: Charo R.

“Es una completa aberración”, comenta Alejandro Cano. “Por aquí se ha llegado a trasvasar hasta el 80 por ciento del agua de los embalses de la cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía“.

El embalse de Bolarque, inicio del trasvase

Poco después los excursionistas disfrutaron del hermoso paraje natural donde se encuentra el conjunto de Bolarque (el embalse, la central hidroeléctrica, las ruinas del molino de cereales del siglo XII y el Museo Bolarque sobre la historia de la energía, que será reinaugurado el 23 de septiembre).

Pero, además de disfrutar, también se sorprendieron e indignaron al contemplar las dos gigantescas tuberías de mil metros de longitud que bombean agua desde el embalse, por la falda de una montaña hacia arriba, para llenar el canal del trasvase o para generar electricidad, según los casos: si hay demanda de electricidad, el agua bombeada es devuelta para abajo hasta la central hidroléctrica que desde1974 funciona a los pies del embalse; cuando no existe esa demanda, el agua bombeada hasta lo alto de la montaña va al pequeño embalse de La Bujeda, de donde parte el canal citado, para ser trasvasada a la zona de Levante.

El río Tajo antes de unirse al Jarama. Foto: Charo R.
El río Tajo antes de unirse al Jarama. Foto: Charo R.

 

Ésa es la central hidroeléctrica reversible de Bolarque, la única en España con la doble función de elevar agua para el trasvase y  producir energía eléctrica, “Así nos quitan el agua”, comentaron unos excursionistas.

Agua limpia antes del trasvase

El embalse de Bolarque, que se nutre de los ríos Tajo y Guadiela, retiene el agua con una elevada pared de sillería construida con piedra extraída de la misma sierra que la rodea, muy distinta de los muros de hormigón característicos de los pantanos.

Algunos excursionistas comentaron que su oposición al trasvase se ha hecho aún más rotunda tras esta visita, porque han visto un embalse con aguas limpias del que sale una cantidad de agua también limpia, lo que se denomina caudal ecológico, pero que a su paso por Toledo y Talavera de la Reina se convierte en una especie de charca con poco agua, maloliente y sin vida porque en Bolarque le quitan parte de su caudal.

Embalse de Entrepeñas, al mínimo. en la cabecera del río Tajo. Foto: Charo R.
Embalse de Entrepeñas, al mínimo. en la cabecera del río Tajo. Foto: Charo R.
Los excursionistas se indignan: las aguas están limpias en Bolarque, pero cuando el Tajo llega a Toledo y Talavera parece una charca maloliente

Al pasar por las proximidades del embalse de Entrepeñas, los excursionistas contemplaron desde el autobús un espectáculo desolador: se ve una mínima parte de su caudal con agua y el resto es una ribera seca y sin vegetación, porque hace años también estaba cubierta por agua. Ese embalse se encuentra ahora a poco más del 10% de su capacidad, lo mismo que el de Buendía, en Cuenca, los dos que constituyen la cabecera del Tajo.

Excursionistas en el río Tajo. Foto: Charo R.
Excursionistas en el río Tajo. Foto: Charo R.
Al pasar por las proximidades de Entrepeñas, el paisaje es desolador: se ve una mínima parte de su caudal con agua y el resto es una ribera seca y sin vegetación