A 45 minutos de Guadalajara capital y algo más de una hora y media de Madrid nos encontramos con un pequeño y bonito pueblo muy cerca de Sigüenza, se trata de Pelegrina, pedanía de este municipio que mezcla fauna, flora y arte.
La llegada hasta municipio se puede hacer desde la Ciudad del Doncel o desde la Autovía, pero en ambos casos se divisa todo el municipio desde el alto de la carretera y se puede ver como está enclavado en la naturaleza.
Lo primero que vemos es su castillo, fue propiedad de los obispos de Sigüenza, a los que arrebató sin lucha el rey Pedro I para sostener su guerra con Aragón, y más tarde fue saqueado por los navarros en el s. XV, y retomado a su vez por las milicias del obispado. Sirvió, sobre todo, como residencia y coto de caza para los arzobispos segontinos.
Durante la Guerra de Sucesión, en el s. XVIII, los austriacos lo incendiaron. En la Guerra de la Independencia fue desmantelado por las tropas napoleónicas para que no sirviera de refugio a los guerrilleros de Juan Martín el Empecinado.
Pelegrina en latín, «pellus grinae», significa bella vista y eso es lo que se ve desde lo alto del pueblo, las vistas al Parque Natural del Barranco del Río Dulce, un paraje singular con el buitre leonado como principal atractivo. Seguramente por esta tranquilidad y belleza ha atraído y ha formado a muchos de los habitantes del pueblo en el arte.
Este municipio como muchos otros de Guadalajara llegó a contar con más de 500 habitantes a finales del siglo XIX, en la actualidad son 15 empadronados, y más de la mitad de ellos son artistas.

Exposición PelegrinArt Foto: Ayto Sigüenza
Cada Semana Santa se organiza la exposición PelegrinArt, que cuenta con la participación de los artistas del pueblo y cuenta con obras de pintura, grabado, cerámica, escultura y dibujo disciplinas que llenan de color, forma y emoción cada rincón del pueblo.
En la última edición participaron Ana Hernánz, Blanca Moreno, Emilia Benito, Guillermo de Lama, Jaime D. Nevado, Penélope Fulljames y Sebastián Hernández.
Flora y Fauna de Pelegrina
El principal reclamo de Pelegrina es el Parque Natural del Barranco del Río Dulce que se ubica en la entrada del pueblo y permite una serie de rutas en sus más de 8.400 hectáreas recorriendo el cauce del Río Dulce. El valle fluvial del Dulce posee un notable desarrollo de elementos geológicos, entre los que destacan una hoz en Pelegrina, escarpes de formas variadas, barreras, terrazas travertínicas, cascadas y un meandro abandonado. La vegetación que cubre la hoz está formada por encinares, quejigares, reductos de sabinar albar y de rebollar. Sabinares negrales, guillomares y erizales cubren sus laderas rocosas.
Otra de las opciones es coger la carretera de camino a la A-2 para pararnos en el mirador de Feliz Rodríguez de la Fuente para contemplar los buitres leonados que vuelan por la Hoz del Parque y descansan en cada uno de los escarpes de esta zona.

Parque Natural Barranco Río Dulce
Los buitres se pueden ver en cualquier época del año sobrevolando el barranco y posándose en las diferentes rocas, sin embargo si alzamos la vista al rincón izquierdo del paraje vemos la cascada del Gollorio, un salto de agua espectacular que aparece y desaparece durante el año según vengan las lluvias de cada temporada.
Si la visita es cerca del verano es bastante probable que no tengamos la suerte de ver caer el agua, sin embargo, en las estaciones de otoño y primavera seguro que tenemos la suerte de ver este salto de agua de 50 metros de caída.

Cascada Gollorio
Por todo ello es atractiva la visita a Pelegrina, una pedanía de Sigüenza, que cada día es más conocida y cuenta con más visitantes que salen con un buen sabor de boca de este municipio, no solo por su entorno, sino que además cuenta con una gran gastronomía con varios establecimientos, entre ellos el Restaurante Bajá que suele estar entre los galardonados en el Concurso de Pinchos Medievales de Sigüenza.