La Asociación de Fabricantes de Productos Artesanos de la Provincia de Toledo y la Asociación de Comercio de Artesanía de la Ciudad y la Provincia de Toledo manifiestan su satisfacción y agradecen a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que el damasquinado de Toledo haya sido declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Bien Inmaterial.
En nota de prensa, ambas asociaciones expresan asimismo su agradecimiento a la Consejería de Educación, Cultura y Deportes por haber tenido en cuenta sus alegaciones presentadas y por «haber promovido, en base a ellas, una declaración construida desde el diálogo, el consenso y el respeto a la realidad histórica y actual del damasquinado de Toledo».
La resolución definitiva recoge, atendiendo a dichas alegaciones, una visión «amplia, rigurosa e integradora» del damasquinado, acorde con su dimensión histórica, social y productiva, así como con su evolución contemporánea, incluida la industrial.
Qué es damasquinado
En particular, ambas asociaciones valoran muy positivamente que la definición de damasquinado incorporada en la resolución sea la de la Real Academia Española, «una definición objetiva y neutral que evita interpretaciones restrictivas» y reconoce como elemento esencial la «labor de adorno que se hace en una pieza de hierro u otro metal embutiendo filamentos de oro o plata en ranuras o huecos previamente abiertos», sin introducir matices, limitaciones o exclusiones vinculadas al sistema de producción.
En una aclaración posterior, añaden que «damasquinado de Toledo es toda labor de adorno (artesanal o industrial) que se hace en una pieza de hierro u otro metal embutiendo filamentos de oro o plata en ranuras o huecos previamente abiertos». Esta definición no establece diferencia alguna en función del modo de producción empleado.
Además, «la Declaración reconoce de manera expresa la existencia y la relevancia del damasquinado industrial al señalar que `en las últimas décadas del siglo XX, en paralelo, se ha desarrollado una producción industrial de objetos de damasquinado elaborados con procedimientos mecánicos que generan piezas de acabados similares a las artesanales y que utilizan el oro sobre bases de acero. Esta industria ha contribuido a la difusión de estas piezas dentro y fuera de Toledo’ (pág. 4, párr. 1)».
El BIC protege al damasquinado artesanal y al industrial
Por último, dicen ambas asociaciones, que el texto aclara que la protección como Bien de Interés Cultural Inmaterial no se circunscribe exclusivamente a las técnicas artesanales, sino que se proyecta sobre el conjunto de la manifestación cultural del damasquinado. En este sentido, fija como objetivo prioritario “asegurar la pervivencia del damasquinado como manifestación cultural viva, velando por la preservación de sus valores históricos y culturales y por su transmisión a las generaciones venideras, así como impulsar la defensa de las certificaciones de origen y calidad y el empleo de técnicas tradicionales, en un marco integrador que permita la convivencia entre tradición, innovación y realidad productiva actual”.
De este modo, afirman que la definición acoge todas las formas productivas del damasquinado de Toledo, por lo que no declara como Bien de Interés Cultural una modalidad concreta de producción del damasquinado, sino que lo protege en su conjunto, por lo que puede ser calificada la resolución como «inclusiva y fiel a la realidad y evolución del sector».
Evolución contemporánea del damasquinado
También señalan que la resolución tiene en cuenta la evolución contemporánea del damasquinado, incluyendo el desarrollo de una producción industrial que, en colaboración con la artesanía tradicional, ha contribuido de manera decisiva a su preservación, continuidad y difusión. «Esta evolución ha permitido la adaptación del sector a los cambios sociales y económicos de las últimas décadas y ha reforzado su presencia y proyección en los mercados nacional e internacional», subrayan.
Ambas asociaciones desean destacar el esfuerzo realizado por la Junta para alcanzar un acuerdo que no ha sido fácil, pero que ha permitido que las dos realidades del damasquinado, la artesanal y la industrial, confluyan en una declaración común.
Tradición e innovación
«Este acuerdo demuestra que tradición e innovación no son realidades enfrentadas, sino complementarias, y que historia y evolución desde una visión integradora, garantizan la continuidad del damasquinado como manifestación cultural viva», sostienen.
Con esta declaración, añaden, se protege al conjunto de los productores de damasquinado, se refuerza la identidad cultural de Toledo y se asegura el futuro de un sector estrechamente ligado a su historia, su economía y su proyección cultural.
Asimismo, ambas asociaciones reiteran su apoyo al sector artesanal del damasquinado y subrayan la importancia de impulsar la formación de nuevos profesionales como garantía de continuidad del oficio.
En este sentido, manifiestan su plena disposición a colaborar con las administraciones públicas y con los agentes implicados para favorecer iniciativas formativas, de transmisión del conocimiento y de incorporación de nuevas generaciones, contribuyendo así a asegurar el futuro del damasquinado de Toledo como patrimonio cultural vivo.
