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miércoles, 28 de enero de 2026
La tregua apenas duró 24 horas - 28/01/2026 18:39 - Toledo
Agustín Yanel Agustín Yanel

Muchos mensajes divulgados por las redes sociales tras el descarrilamiento de trenes en Adamuz (Córdoba) parecen querer imitar el título de la película Licencia para matar, que Jhon Glen dirigió en 1989. Pero ahora habría que titular Licencia para mentir Licencia para manipular porque eso, mentir y manipular, es lo que hacen una parte de quienes los difunden, diversos medios de comunicación y más de un político. Lo hicieron en 2020 con el coronavirus, lo hicieron el pasado otoño con las víctimas de dana en Valencia y Castilla-La Mancha, lo han hecho con este trágico accidente y continuarán haciéndolo. Les sale gratis.

Ahora no hay un actor Timothy Dalton que, en el papel de agente James Bond, persiga a un narcotraficante colombiano, como en aquella película. Pero hay muchos «actores» que, con sus mensajes, quieren sembrar el odio, añadir más crispación a la ya muy crispada vida política y aprovechar un accidente en el que ha habido 45 víctimas mortales y más de 120 heridos para sus intereses personales. Es repugnante que utilicen a las víctimas y heridos para sus fines infames, pero, lo dicho, les sale gratis.


Una tregua en la pelea política de solo 24 horas

Tras el accidente se vivió una tregua en la pelea política entre el PP y el Gobierno, con declaraciones sensatas de unos y otros, llamamientos a la unidad y comparecencias conjuntas ante la prensa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla. Pero esa tregua, que debería ser siempre su actitud tras una tragedia como esta, apenas duró 24 horas.

En el PP pensaron que con esa actitud beneficiaban al Gobierno y a Vox y, por ello, se lanzaron en aluvión con acusaciones contra Pedro Sánchez, el ministro de Transportes, los responsables de Adif y todo lo que huela a Ejecutivo de coalición progresista y a PSOE.

Ante un accidente tan grave, el PP y el resto de la oposición no tienen que callarse. No. Deben pedir explicaciones, exigir que se depuren responsabilidades, pedir información y plantear todas las preguntas que quieran; pero cada cosa a su tiempo y sin precipitarse. Lo que no deberían hacer, y lo han hecho, es responsabilizar del accidente a personas concretas cuando los técnicos aún no sabían las causas por las que el 18 de enero descarriló un tren Iryo que hacía el trayecto de Málaga a Madrid e invadió la vía contraria, por la que en ese momento pasaba un tren Alvia de Renfe que también descarriló.

Una comisión de expertos investiga los accidentes ferroviarios

Los accidentes e incidentes ferroviarios son investigados por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), un órgano creado por el Gobierno de Mariano Rajoy en el año 2014,  adscrito a la Subsecretaría del Ministerio de Fomento pero que funciona con independencia de cualquier entidad pública o privada. Lo integran seis miembros, que son nombrados entre personas de reconocido prestigio y competencia profesional en el ámbito ferroviario. Entre ellas debe haber ingenieros de caminos, canales y puertos, de industria y telecomunicaciones, que sean expertos en infraestructura ferroviaria, material rodante ferroviario y señalización y comunicaciones ferroviarias.

Esa comisión, que debe presentar su informe definitivo antes de un año desde el suceso, difundió un primer informe preliminar cinco días después del accidente. En él, los expertos planteaban como primera hipótesis del descarrilamiento del Iryo la rotura en una soldadura de la vía, que se habría producido antes del paso de ese tren. Pero añadían: «En cuanto a las causas de la rotura del carril no se descarta ninguna hipótesis».

Ese informe preliminar debería haber sido suficiente para que cualquier político serio de la oposición se comportase con sentido común. Pero, como se está viendo desde que Pedro Sánchez llegó al Gobierno, en el PP parece que han eliminado de su diccionario las palabras ‘sentido común’. Por eso, veinticuatro horas después del accidente, Alberto Núñez Feijóo y otros dirigentes de su partido se convirtieron en expertos ingenieros y, sin ninguna prueba, responsabilizaron a Pedro Sánchez y el ministro Óscar Puente del accidente. Y lanzaron por las redes sociales muchos mensajes, unos correctos pero otros sin un fundamento serio o basados en algunos titulares de periódicos, una práctica esta última habitual en el Partido Popular.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como siempre, ha ido un paso por delante de Núñez Feijóo y ha pedido la dimisión no sólo del ministro Óscar Puente sino, cómo no, también de Pedro Sánchez. En el PP aún no han igualado a Vox, que aplaudió a uno de los suyos cuando llamó «asesinos» a los miembros del Gobierno desde la tribuna del Congreso: Pero, como ven que el partido de Santiago Abascal les quita votos, no sorprendería que pronto lleguen a eso. Y si no, al tiempo.

Agustín Yanel

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