Tras el batacazo electoral del PSOE en Aragón, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha pedido a la dirección de su partido, que tiene al frente a Pedro Sánchez, que piense en los alcaldes y en las comunidades autónomas y no solo en la «lucha galáctica contra la ultraderecha», puesto que entiende que se están quemando y perdiendo muchas plazas para salvar la cabeza del partido.
«No puede ser que así termine hundiéndose en la trinchera toda la infantería para que simple y llanamente siga existiendo el cuartel general«, ha subrayado a preguntas de los periodistas tras el acto de presentación de la Interprofesional Vitivinícola de Castilla-La Mancha.
10 años sin autocrítica
Page, preguntado sobre el bajo resultado del PSOE en Aragón, ha opinado que en su partido se lleva 10 años sin hacer autocrítica, «desde los 84 diputados», que obtuvo el PSOE en 2015.
Cree que Pilar Alegría tiene «un perfil político muy valioso», pero ha opinado que ha sido arrasada porque «la política nacional se ceba» y los dirigentes autonómicos «pagan los platos rotos».
Sobre la intención de Felipe González de no votar al PSOE en las siguientes elecciones, ha asegurado que no va a opinar sobre el voto de ninguna persona, pero sí ha defendido la figura de González como «patrimonio colectivo del partido socialista».
Pero ha querido dejar claro que el PSOE «no es de Pedro, ni de Felipe ni de Page» y que por ello no debe haber ni «sanchismo, ni felipismo ni pagismo».
También le han cuestionado sobre si el PSOE debe apoyar una investidura de María Guardiola para evitar que pacte con Vox, a lo que ha respondido que primero algún dirigente del PP debería salir a pedir esa abstención.
