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jueves, 19 de febrero de 2026
Cristina Lafarga y Diego Berlanga
De Palma a Sotos (Cuenca) para dar servicio a los pequeños pueblos - 19/02/2026 08:36 | Actualizado a 19/02/2026 10:28 - Cuenca

Como una sinopsis sacada de una película de Carla Simón, hay historias que reman a contracorriente. Entre décadas de pérdida de población y servicios en muchos pueblos de Castilla-La Mancha germinan proyectos que suponen un halo de esperanza para el mundo rural. Y ese es el caso de Cristina Lafarga y Diego Berlanga, que dejaron una ciudad de casi medio millón de habitantes por un pueblo de Cuenca de 450 para llevar sus servicios de fisioterapia puerta a puerta por la provincia conquense.

«Son pueblos que han visto en los últimos 20 o 30 años cómo decrecían, cómo se cerraron tiendas, cómo se perdían servicios. Que se planten semillas nuevas les gusta mucho, el recibimiento ha sido maravilloso. Y casi más agradecidos están en los pueblos muy pequeños, se sorprenden de que se les vaya a dar servicio«, explica Diego.


De una broma en pandemia surgió una idea que finalmente ha nacido en Sotos, un pequeño pueblo a 18 kilómetros de la capital, desde donde han iniciado «La Fisioneta«, un negocio que consiste en ir pueblo a pueblo ofreciendo sus servicios de fisioterapia.

«Pasamos la pandemia en un pueblo de mis abuelos, muy pequeño, en Zamora. Empezó como una especie de broma: nos podríamos plantear dar servicios a pueblos pequeños y tal. Quedó como una anécdota, pero con el paso de los años nos hemos dado cuenta de que encaja, de que era viable«, relata esta pareja que ha dejado Palma y que ha elegido y se ha establecido en Cuenca gracias al Proyecto Arraigo, una iniciativa con la que colabora la Diputación de Cuenca, que también les dio un reconocimiento en sus premios Integra 4.0 a iniciativas empresariales.

De momento han comenzado la actividad con su coche particular, desplazándose a los domicilios, pero la idea es adquirir una furgoneta con la que poder transportar los equipos y el material necesario, para así poder dar servicio en los locales y espacios que les vayan facilitando.

«Estamos hablando con alcaldes que están interesados, la idea es crear rutas estables y que la gente sepa que dos fisios van un día determinado y puedan coger su cita», explica Cristina sobre un proyecto del que saben «que los comienzos son duros», pero que poco a poco esperan ir estableciéndose.

De Palma a Sotos por «coherencia»… y por «dormir mejor y comer mejor»

Sobre cuáles fueron los motivos para dejar Palma y mudarse a Sotos, Diego lo resume en «dormir mejor y comer mejor, pero también es respirar mejor, relacionarte mejor con los seres humanos que te rodean».

Después de vivir 12 años en la capital de Mallorca, la pareja explica las diferencias de trato. «En un barrio de una ciudad grande saludas a 20, conoces a dos y aquí conoces a 50 y hablas con todos. Un día necesitábamos anticongelante, de pronto vienen dos vecinos con un litro, te lo regalan y te revisan el coche, ¿eso en Palma, olvídate?», explican.

Buscando huir «del murmullo de fondo de la ciudad», la idea de su cambio se basa también en ser «la coherencia». «Nuestro trabajo también es educar en salud. Cuántas veces les hemos tenido que decir a los pacientes: ‘Baja el ritmo, tu cuerpo te está dando señales’, y nuestro cuerpo también nos está dando señales de bajar el ritmo. Es uno de nuestros valores, nos dedicamos a ello y venimos buscando ese estilo de vida que anhelábamos», destaca Cristina.

David Romero
David Romero

Periodista conquense. Redactor jefe de encastillalamancha.es. En este medio desde 2016. Escribo sobre política, medio ambiente, sucesos, economía…

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